La concejala y el director del museo inaugurando “Una dimensión ulterior. Aproximaciones a la escultura contemporánea en España”
La concejala y el director del museo inaugurando “Una dimensión ulterior. Aproximaciones a la escultura contemporánea en España”

La concejala de Cultura y Turismo del Ayuntamiento de Valladolid, Ana Redondo, junto al director del Museo Patio Herreriano, Javier Hontoria, han presentado esta mañana la exposición “Una dimensión ulterior. Aproximaciones a la escultura contemporánea en España”, que se podrá ver en las salas 3, 4, 5, 6 y 7 del museo de arte contemporáneo hasta el 22 de septiembre.

Los artistas participantes son: Ignasi Aballí, Elena Aitzkoa, Elena Asins, Jorge Barbi, David Bestué, Elena Blasco, Jacobo Castellano, Jordi Colomer, June Crespo, Ángela de la Cruz, Patricia Dauder, Diego Delas, Pepe Espaliú, Ángel Ferrant, Nuria Fuster, Fernando García, Christian García Bello, Cristina Iglesias, Pello Irazu, Carlos Irijalba, Antoni Llena, Eva Lootz, Juan López, Asier Mendizabal, Mitsuo Miura, Itziar Okariz, Jaime Pitarch, Adolfo Schlosser, Fernando Sinaga, Teresa Solar, Julia Spínola y Susana Solano.

Con poco más de un año de vida, el Museo Patio Herreriano organizó una muestra titulada Cuatro dimensiones, una exposición que proponía un recorrido por el desarrollo de la escultura en España a partir de un número importante de obras de la Colección Arte Contemporáneo. El proyecto, que ocupaba tres grandes salas del Museo, constataba el extraordinario vigor con el que la escultura había logrado refundarse tras las derivas, formalmente estériles, del arte conceptual. Cuatro dimensiones ofrecía cuatro miradas a la escultura nacional en el cuarto de siglo que media entre la firma de la Constitución, a la que rendía homenaje el proyecto, y 2003, año en el que tuvo lugar la muestra, y en ella participaron muchos de los grandes artistas que afloraron con la llegada de la democracia. A ellos se sumaban otros pertenecientes a la generación posterior, los que, ya en los noventa, contribuyeron a la adhesión de nuestro país a los lenguajes internacionales cuando el mundo asomaba a la globalización que define nuestro tiempo.

Una dimensión ulterior, que puede verse en cinco salas de las plantas segunda y tercera del Museo, toma aquella exposición como punto de partida para realizar un ejercicio similar, y pulsar el modo en que ha evolucionado la escultura en España hasta nuestros días. Incluye muchas de las obras que integraron la muestra de 2003 y otras realizadas en fechas recientes por creadores españoles de generaciones sucesivas. Si Cuatro dimensiones eludía la vehemencia de los grandes relatos, Una dimensión ulterior refuerza también el valor de las historias pequeñas. No es baladí que el título de esta muestra haya optado por el indeterminado “una” en vez del determinado “la”, pues, como sabemos, no hay ya cabida para lecturas unívocas de las prácticas artísticas de nuestro tiempo, y la que aquí se ofrece es sólo una de tantas posibles, si bien, admitimos, pretende ser un recorrido que trate de explicar con cierta solvencia algunas de las claves de la escultura de hoy.

Mucho ha cambiado el panorama artístico desde aquella muestra de 2003, y es posiblemente la escultura el campo en el que más visibles son las transformaciones sufridas. Afectada por el advenimiento de las tecnologías digitales, capaces no sólo de disolver las formas más rotundas sino también los discursos más férreamente consolidados, la escultura se configura hoy como un lenguaje de resistencia en la líquida realidad de nuestro tiempo. La exposición está articulada en torno a una serie de temas que pretenden arrojar luz sobre ciertas tendencias contemporáneas. Así, las dos salas de la tercera planta ponen el acento sobre problemáticas en torno a la forma y la antiforma mientras que las tres salas de la planta segunda aluden a asuntos como el extrañamiento que produce lo propio, la raíces vernáculas, las relaciones entre lenguaje, cuerpo y materia, la oposición entre el carácter orgánico de la naturaleza y su reverso mecánico o las tensiones entre el fragmento y el todo.

Una dimensión ulterior pone el foco, decíamos, en las historias pequeñas, pero éstas, acumuladas, bien pueden configurar otra mirada. Siguiendo el ejemplo del diálogo entre José Díaz y Ángeles Marco, la exposición pretende ofrecer alternativas a las lecturas dogmáticas, eludiendo los lugares comunes y las asociaciones más previsibles para proponer nuevos modelos historiográficos que reverdezcan el quehacer institucional en torno al arte realizado en nuestro país en las últimas décadas.

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