Amparo Sánchez durante su actuación. FOTO: últimoCero
Amparo Sánchez durante su actuación. FOTO: últimoCero

Simancas se adelanta al calendario y ya ha dado la bienvenida al verano con el festival Welcome Summer, siguiendo la estela del Summer End que este año celebrará su décimo aniversario en esta localidad vallisoletana y simboliza su fin el último fin de semana de agosto. Para esta ocasión el cartel de la noche de ayer sábado estuvo protagonizado por la emblemática banda Amparanoia, que siguen celebrando el veinte aniversario de su disco debut, junto a Mr. Kilombo, The Skalzos y Jimenos Band.

Los leoneses The Skalzos abrieron la fiesta dejando patente su ilusión por tocar en ese escenario con esas bandas, ofreciendo un buen espectáculo a base de ska y rock. Además de ser el primero de la tarde, hubo varias anécdotas como una pareja de recién casados que subió al escenario para hacerse allí una foto para su reportaje, con revolcón del fotógrafo incluido tras tomar la instantánea. Además de sus reivindicativas composiciones, hicieron versiones de grupos como Dakidarria o Juantxo Eskalari, completando el repertorio.

Mr. Kilombo terminó de caldear el ambiente con un concierto divertido, aunque con espacio para canciones más intimistas. Miki Ramírez y los suyos pusieron el coctel musical rumbero y mestizo al servicio del público que ahora sí empezó a acercarse al césped al son de los ritmos que ofrecía la banda, coreando sus letras.

Amaparanoia volvieron a reunirse el pasado 2017 con la celebración del veinte aniversario de su disco debut ‘El poder de Machín’, un trabajo que pasó a formar parte de la historia de la música en castellano. Siendo una de las artistas más respetadas y reconocidas de la escena, Amparo Sánchez comanda este proyecto que no dio tregua al público con éxitos como ‘Que te den’, ‘Hacer dinero’ o ‘Buen rollito’, aunque siempre con espacio para la reivindicación. El fin de fiesta fue épico, con la audiencia entregada al baile y sumando de nuevo a Mr. Kilombo al escenario para despedir así el concierto.

Durante el espectáculo, aun con el recinto medio vacío, la labor de media docena de empleados de seguridad fue, desde el primer concierto y con feroz insistencia, vigilar que el público no consumiera bebidas que no se hubieran comprado en el establecimiento organizador, echando a la gente del césped de la ribera del Pisuerga donde el chiringuito coloca su terraza y en este día se ubica el público. El conflicto llegó a tal punto que tuvo que personarse la Policía Municipal cuando unos jóvenes se negaron a abandonar la acera pública que rodea el espacio. Finalmente, el agente entendió que la seguridad del evento podía impedir al público consumir bebidas de fuera en su espacio, pero que de ninguna manera podían echarlos de la acera, salvo que interrumpieran el paso con sus enseres, que no era el caso.

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