La concejala de Cultura Anara Redondo y Juan González Posadas en la inauguración de la muestra sobre Vicente Escudero.
La concejala de Cultura Anara Redondo y Juan González Posadas en la inauguración de la muestra sobre Vicente Escudero.

Desde hoy jueves, 29 de agosto y hasta el 27 de octubre, puede visitarse en la Sala Municipal de Exposiciones de la Casa Revilla, la muestra “VICENTE ESCUDERO. Bailarín y bailaor. Testimonios de un creador vallisoletano y universal”, que ha sido presentada por la concejala de Cultura y Turismo, Ana María Redondo, y el comisario de la misma, Juan González Posada.

En la muestra, en la que además de volver a poder ver los dibujos que Joan Miró tanto admiraba, y que son patrimonio del Ayuntamiento de Valladolid, se ha querido analizar la figura a este vallisoletano universal, con una dimensión, más profunda, en la que puede contemplarse la importancia y la trascendencia profesional y mediática de Vicente Escudero en las décadas de los 20 a los 50 del pasado siglo. En la exposición se pueden ver también recortes de prensa nacional e internacional, programas de mano de los grandes teatros, una selección de documentales y películas en las que participo, sin olvidar su vida, su decálogo, sus amigos y sus frustraciones.

Vicente Escudero en una fotografia de Richard Avedon. 1955
Vicente Escudero en una fotografia de Richard Avedon. 1955

"Bailaor, bailarín, coreógrafo, pintor, escritor, cantaor, conferenciante, actor. Vicente Escudero fue un hombre del Renacimiento en pleno vanguardismo del siglo XX. Fue un bailaor excepcional que recuperó, las esencias del primitivo baile flamenco. Montó la obra cumbre de la música española: El amor brujo del maestro Falla. Gozó como pintor de la amistad y el respeto de los artistas que abrieron de par en par las puertas de la modernidad en las artes plásticas. Su prosa era amena y precisa. Pocos conocían el abanico de cantes flamencos como él. Como conferenciante, subyugaba por la seriedad de sus planteamientos y los rasgos de humor con que salpicaba sus charlas. Decía muchas verdades que no a todos gustaban. Como artista tenía ese magnetismo personal que distingue a los genios", se destaca como presentación de la exposición.

"Era a la vez heterodoxo revolucionario y puritano ortodoxo. Defendía la pureza del flamenco primitivo al tiempo que interpretaba una seguiriya que etiquetó como “gitana”, pero que era un baile descaradamente cubista. En su día se dijo de él que era en el baile español lo que Picasso en la pintura y Falla en la música. Y lo fue. Puso patas arriba los teatros de París y Nueva York. Asombró a los públicos de medio mundo. Y dio prestigio a escala universal al baile flamenco y a la danza española. Unos bailes y unas danzas que pocos conocían, porque los que ya habían tenido la oportunidad de ver los bailes denominados “flamencos” o “españoles” no habían encontrado otra cosa que panderetas, volantes y ¡olés!", se recuerda.

Vicente Escudero (Valladolid, 1888 – Barcelona, 1980) actuó por los escenarios de todo el mundo. Su interpretación del flamenco era fiel a la pureza de la tradición, siguiendo con respeto la técnica y normas de este baile. En su Decálogo, que da a conocer en la sala “El Trascacho” de Barcelona en 1951, sienta las bases del baile flamenco puro.

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