Franz Ferdinand durante su directo en la Plaza Mayor de Valladolid. FOTO: Gaspar Francés
Franz Ferdinand durante su directo en la Plaza Mayor de Valladolid. FOTO: Gaspar Francés

Desde que el pasado mes de abril el alcalde anunciara por Twitter que el grupo internacional elegido para estas fiestas era Franz Ferdinand, sus fans no daban crédito ante la noticia. La expectación era máxima y, con el primer lleno de las Ferias, la Plaza Mayor vibró con el rotundo directo de la banda de Glasgow.

Cuando aun faltaba un par de minutos para las 11 de la noche, la banda escocesa tomó el escenario grande de las Ferias de Valladolid. “Es un placer tocar en este precioso lugar”, aseguró Alex Kapranos, ya en inglés después de un pequeño intento de castellano dando la bienvenida al público, antes de soltar ‘The Dark of the Matinée’, uno de sus temas más conocidos.

Aunque con un volumen más que contenido para la contundencia del espectáculo con una Plaza Mayor a rebosar, los Franz Ferdinand desplegaron su espectacular indie-rock, con tendencia incluso hacia el punk o la psicodelia, protagonizado por sus potentes y reconocibles guitarras.

La Plaza Mayor es ese lugar en el que se mira mal a la gente que se mueve y baila turbando el impasible semblante de quienes miran al concierto como quien disfruta de una puesta de sol, inmóviles. Pero Kapranos se esforzó para meterse al respetable en el bolsillo repitiendo una y otra vez el nombre de la ciudad con su peculiar acento escocés, logrando la complicidad del público alzando sus manos al ritmo que desde el escenario marcaban.

Si hay un sitio en Valladolid donde los éxitos de Franz Ferdinand han sonado noche tras noche esa es la discoteca Asklepios, tanto que a buen seguro muchos descubrieron con su llegada a Valladolid que eran Franz Ferdinand los responsables de las canciones que han bailado de madrugada en la última época.

‘Take Me Out’, su primer hit fechado en 2004, despertó el éxtasis del público en los últimos arreones del espectáculo, su canción más coreada y reconocible, aunque demostraron que son una banda que, conocidos o no, tienen un buen puñado de grandes canciones en su haber.

El final del concierto estuvo acompañado de una gran suelta de globos de colores que aguardaron todo el día contenidos en una enorme red que atravesaba la parte trasera de la Plaza Mayor. Una idea no exenta de polémica por el impacto medioambiental de estas coloridas iniciativas, ya que los globos de plástico acaban volando sin control y terminan en muchas ocasiones en acuíferos, campos o el estómago de aves y otros animales.

Los vallisoletanos Sharon Bates fueron los responsables de abrir la fiesta. Cristian Haroche, Daniel Peñalba, Sergio Villar, Javi Hernández y Rober Hernández volvieron a subirse al escenario de la Plaza Mayor, unas tablas ya conocidas para esta banda local formada al principio de la presente década. Con tres discos de larga duración a sus espaldas, el último en directo y acústico grabado en el Teatro Zorrilla, compartieron noche con una de las bandas de referencia en su pretendido estilo.

No obstante, sin desmerecer el trabajo de Sharon Bates, en Valladolid hay una banda que lleva años, paso a paso, haciéndose un nombre en la escena indie-rock con un sonido y estética más que cercana a Franz Ferdinand. Ellos son The Levitants, que estando a las puertas de presentar su último disco después de haber girado por numerosos y reconocidos festivales este verano, a buen seguro hubieran hecho las delicias del público de los escoceses. Con un creciente reconocimiento estatal, su merecido baño de masas municipal tendrá que esperar.

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