Momento del concierto de Guille Jové y su banda en la sala Black Pearl. FOTO: últimoCero
Momento del concierto de Guille Jové y su banda en la sala Black Pearl. FOTO: últimoCero

Hacia tiempo, años, que Guille Jové no reunía a su banda, en este caso renovada, para una noche como esta. Ayer viernes, después de meses dando forma a su esperado segundo trabajo, ‘La Memoria del Barro’ vio la luz en directo en la Sala Black Pearl con un trepidante concierto en el que se reencontró con buena parte de su público que deseaba disfrutar de nuevas y viejas composiciones, arropando con gritos, coros y palmas al cantautor vallisoletano, su banda y los artistas que colaboraron en el espectáculo.

Desde aquel 9 de enero de 2017 en el que abarrotó el Desierto Rojo de la mano de últimoCero, agotando entradas, Jové ha girado por diferentes puntos de la geografía, principalmente en solitario o acompañado por Gustavo Duch con su espectáculo ‘Un grito Enraizado’. Sin embargo su música y sus canciones no han dejado de crecer tanto en lo musical como en los textos que les dan forma. Una progresión que ha cristalizado en el recién estrenado ‘La Memoria del Barro’ y su arrebatador directo, renovando antiguas canciones como ‘La Nogala’ o ‘La Esgueva’, aclamadas y coreadas por el público, además de las nuevas que sus fieles ya empiezan a tararear.

Más allá del formidable trabajo de casi un año junto a su actual banda, las nuevas canciones mantienen esa esencia reflexiva, inconformista y luchadora de Jové, con una profundidad aun mayor en piezas como ‘La Caverna’, que pasmó al público, o ‘Diente de león’. La ya conocida ‘Pirineos’ se destapó ayer arropada por una banda que firmó una noche memorable, sabiendo trasladar al directo la sensibilidad y la potencia que conviven en sus canciones.

Fue épica la vuelta de Miguel Velázquez, antiguo saxofonista de la banda, que por sorpresa se unió al espectáculo viajando desde Barcelona y levantó al público con su potente sonido entre gritos y ovaciones. No menos celebrada fue la colaboración de la bretona Maria Desbordes para aportar su voz junto al sonido de la criba y las semillas a ‘La Cesta, el Fuego y la Montaña’, una de las piezas más peculiares del repertorio. Desbordes ha participado también en la grabación junto a Carlos Soto en su estudio El Círculo Mágico, quien también se subió anoche al escenario para interpretar junto a Jové y su banda la ‘Jota para Riaño’, una de las canciones más representativas del nuevo disco. Tras el alegato del cantautor contra la barbarie que arrebató tierras y casas a cientos de vecinos para la construcción de un embalse, Soto recordó el concierto que ofrecieron antes de que las vidas de aquellas personas fueran inundadas y que dejaron patente en el primer disco de Celtas Cortos con ‘Riaño vivo’.

Y es que esa es la labor de Guille, más allá de sonar a música tradicional, navegando principalmente entre el pop y el rock, busca en los saberes ancestrales, en las luchas de los pueblos, en la historia que nadie contó o lo hizo a medias, peleando para que el olvido no acabe con el patrimonio de las gentes que en Castilla y otras tierras siguen peleando por un futuro digno. ‘Los motines del pan’ es un de esos ejemplos, surgida en un momento en el que Valladolid, desempolvando la historia, volvió la mirada hacia aquellas mujeres que se levantaron contra el poder por el precio del pan lanzando al gobernador al Pisuerga, se reafirmó ayer como una de las grandes del repertorio de Jové con un público entregado bailando y gritando aquello de “que los pobres coman pan y los ricos coman mierda”.

Después de despedir a la banda para cantar en solitario una jota de la zona de la Pernía palentina, habitual en su repertorio, presentó a Inés Velázquez, Juancar Martín, Diego Quintana, Rodrigo Rodríguez y Rocío Torío, integrantes de la banda que cosecharon vítores y aplausos antes de finalizar el concierto con uno de los éxitos del primer album, ‘Jaque mate’. Pero el público no se daba por satisfecho, aunque en la sala ya se escuchaba la música indicando que el espectáculo había terminado lo gritos de otra y la incesante ovación obligó a la banda a repetir ‘El Zorro’, la canción que abre el disco, abrió el concierto y se encargó de cerrarlo.

Final del concierto de Guille Jové. FOTO: últimoCero
Final del concierto de Guille Jové. FOTO: últimoCero

Hubo un tiempo en el que era más que habitual montar en un coche de Valladolid y encontrar una copia de ‘Enraizando’ en la guantera o directamente sonando en el radiocasete, agotado a día de hoy. La expectación que ha despertado ‘La Memoria del Barro’ y el apoyo del público que recibió en la noche de ayer auguran un futuro, al menos, similar. Por desgracia, la suerte quiso que los discos, físicos y tangibles, estuvieran en Fuerteventura el día del concierto culpa de los retrasos en la fabricación y otros problemas con su envío, dejando al público con las ganas de poder palpar las nuevas canciones de Guille Jové.

Actuación de Anibal. FOTO: últimoCero
Actuación de Anibal. FOTO: últimoCero

Antes de que Jové y su tropa subieran al escenario, Anibal fue el encargado de dar la bienvenida al público como artista invitado. El músico callejero vallisoletano acaba de publicar ‘Natural heritage’, su álbum debut que inicialmente iba a presentar también este 4 de octubre en otra sala, pero al conocer la coincidencia decidieron unir fuerzas en vez de generar una innecesaria competencia. Interpretó dos de sus canciones con su habitual formato de hombre orquesta, con la guitarra acústica y su ‘suitcasedrum’, anunciando que la presentación de su primer trabajo será finalmente el 18 de octubre en el Kafka.


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