Exposición deFélix Cuadrado Lomas
Exposición deFélix Cuadrado Lomas "Desde la atalaya”. FOTO: Gaspar Francés

La Sala Municipal de Exposiciones de la Iglesia de las Francesas de Valladolid acoge la exposición “Félix Cuadrado Lomas. Desde la atalaya”, en la que se pueden ver los últimos oleos pintados por el artista vallisoletano, comisariada por María Aurora Viloria. El pintor, que ha inmoratalizado siempre paisajes y hasta ha planificado la llanura, muestra estas obras con un sello personal e inimitable, cargadas de una gran belleza, que invitan a detenerse en esos lugares donde la realidad se ha transformado a través de la mirada del artista sin dejar por ello de ser auténtica.

Ahora ha reunido algunos de esos paisajes en la exposición que se muestra, en la sala de la Iglesia de la Francesas hasta el próximo 30 de junio, pinturas realizadas desde 2017 que dialogan con algunas anteriores seleccionadas por el artista para dar una visión global de un obra personal e inimitable. Son óleos sobre lienzo de formatos medianos, aunque hay algunos de gran tamaño, que muestran las tierras con verdes y dorados y entre los que se encuentra una composición con figura de 1992. Es un profeta, dice el pintor, que con el cuadro quiso rendir homenaje a Berruguete. También están en la sala ‘La terna’, ese grupo de toreros de 1960 vestidos de negro con toques rojos con los que se adentró en el cubismo sintético, y, en saltos en el tiempo, los desnudos de una pareja entre hojas y flores de 2017, el de una mujer rodeada de libros del año anterior, un óleo sobre tabla de 1980 y formato pequeño de finales de los ochenta y otro de 1983 que nunca ha sido expuesto.

También hay bodegones de cabezas de cerdo y de carnero en pequeño formato que contrastan con el de cerezas, jarra y plato de 2016. De este mismo año son ‘Los pies de Cristo’, con las huellas de los clavos, el ‘Paisaje escueto’ de tierras doradas y geométricas y ‘Los chopos en el manantial’ que ofrecen un contraste de planos. Cuadrado Lomas consigue transmitir la sensación de la calima sobre el páramo en una pintura de 2016 con fondo amarillo, el mismo color que dialoga con el gris en un cuadro del año anterior y con el rojo de ‘Los chopos en el regato’. Hay también ‘Tierras construidas’, caminos que bajan a la llanura y un paisaje del campo a mediados de junio además de Velliza en una vista desde la ermita.

La exposición, que se completa con una serie de dibujos realizados desde 1970, permite conocer la última obra de Cuadrado Lomas y, al tiempo, contemplar la evolución de un pintor que ha avanzado constantemente en la búsqueda de lo esencial sin dejar de ser fiel a sí mismo y ha captado y transmitido la belleza de las tierras que contempla desde su particular atalaya.

Cuadrado Lomas es el gran representante de una generación de grandes artistas, sabiendo interpretar como nadie las tierras, los campos y los paisajes castellanos para transmitir su esencia, la inmensidad de un lugar que en ocasiones se pierde hasta el infinito sin necesidad de unirse con el cielo. Y junto a la pintura, los dibujos, las ceras o los grabados que demuestran el interés del artista por detener en el tiempo, con lapicero o tinta, todo aquello que contempla, los escenarios cotidianos de Valladolid y Simancas, o aquellos otros que ha visitado en sus viajes.


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