Carmelo e Isa en un momento de su charla con el público. FOTO: Jorge Ovelleiro
Carmelo e Isa en un momento de su charla con el público. FOTO: Jorge Ovelleiro

Cinecicleta es la iniciativa que llevó a Isa y Carmelo a recorrer África en bicicleta, de Marruecos a Madagascar, proyectando películas en comunidades donde sus habitantes, en muchos de los casos, ni siquiera sabían qué era el cine. Para ello, cargaron sobre ruedas durante 3 años con su invento autosuficiente energéticamente compuesto por un generador a pedales y los aparatos necesarios para las proyecciones.

El proyecto cultural, social y tecnológicamente sostenible de Cinecicleta es una iniciativa ideada inicialmente por el madrileño Carmelo López, inspirándose en las caras de asombro y disfrute retratadas por José Val del Omar en las Misiones Pedagógicas de la II República que llevaron primera vez el cine a diversas comunidades españolas. Preguntándose por qué no recuperar esta experiencia, se propuso llevarlo a cabo en África, llegando así a personas que no tienen posibilidad de acceder a este tipo de arte. Para Isabel Segura, la otra parte del tándem de Cinecicleta, éste ha sido su primer viaje en bicicleta, según explicó, aunque finalmente resultó ser “más que un viaje un cambio de vida”, lo que conllevó “desaprender muchísimas cosas” para aprender otras.

Artefacto de Cinecicleta para generar la energía eléctrica. FOTO: Jorge Ovelleiro
Artefacto de Cinecicleta para generar la energía eléctrica. FOTO: Jorge Ovelleiro

Antes de comenzar su viaje, se trasladaron a Burkina Fasso para presentar su proyecto en un festival de cine panafricano, donde conocieron a directores africanos que les cedieron gratuitamente sus obras para hacerlas llegar a lugares donde de otra forma no se podrían proyectar. Junto a estas películas también proyectaron otras de directores franceses o españoles que igualmente donaron sus obras audiovisuales, tanto de ficción como documentales, además de otras películas clásicas de cine mudo o piezas de animación.

La ruta les llevó desde Madrid a Marruecos, Sáhara Occidental, Mauritania, Senegal, Guinea-Bisáu, Guinea-Conakry, Burkina Faso o Togo, en la parte occidental del continente, viajando en avión hasta Kenia para proseguir por la costa oriental recorriendo Tanzania y Mozambique para alcanzar su destino, Madagascar. Todo este trayecto, salvo alguna escala puntual en transporte público, lo realizaron en bicicleta cargando con un total de 150 Kg entre ambos, el doble del peso habitual en estas travesías ciclistas, acarreando su propio equipaje, herramientas para sus vehículos y el material para realizar de forma autónoma las proyecciones.

Presentación de Conecicleta en la sala San Ambrosio. FOTO: Jorge Ovelleiro
Presentación de Conecicleta en la sala San Ambrosio. FOTO: Jorge Ovelleiro

En la exposición de fotos que realizaron ante un embelesado público, narraron varias de las peripecias que les han ocurrido en estos 3 años de periplo africano. Si algo destacó en estas narraciones fueron las historias humanas de hospitalidad, agradecimiento y alegría que encontraron hasta en la más remota comunidad visitada, donde, en vez de facilitarles un lugar para acampar, en la inmensa mayoría de los casos les ofrecieron sus propias viviendas para descansar, comer y asearse.

Reflexionaron sobre la crisis migrante y de refugio que azota el planeta, destacaron cómo estas gentes que les abrieron de par en par sus casas y sus vidas, por poco que tuvieran, son las mismas que se desprecian y persiguen en Europa cuando se ven obligadas a abandonar sus tierras de origen para poder sobrevivir. En este sentido pusieron el ejemplo del Sáhara Occidental, entre otros muchos, donde se refugiaron del ardiente viento y del sol tras la tapia de una casa para echar la siesta y, al despertar, encontraron una bandeja con té y dulces que un desconocido había dejado a su lado.

Público asistente a la presentación de Cinecicleta en el Museo de Arte Africano. FOTO: Jorge Ovelleiro
Público asistente a la presentación de Cinecicleta en el Museo de Arte Africano. FOTO: Jorge Ovelleiro

Tras su interesante relato, pusieron en práctica el invento, invitando a dos asistentes a turnarse en los pedales mientras proyectaban un vídeo resumen del viaje. Tras esto, iniciaron una animada charla que se alargó ante el interés del público. El marco en el que la asociación ciclista La Curva organizó esta presentación fue inmejorable, la sala Sala San Ambrosio del museo Museo de Arte Africano, que se llenó de gente compartiendo espacio con las intimidantes deidades africanas que habitan habitualmente el espacio.

La Curva continuó con ésta su programación de actividades entorno a las dos ruedas, a la que seguirá la ruta en bici de este domingo 25 a Mucientes, donde visitarán el Aula Museo Paco Díez, o la programación que pronto darán a conocer entorno a la iniciativa 30 Días en Bici.

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