Arantxa Echevarría, en el centro. FOTO: C&C
Arantxa Echevarría, en el centro. FOTO: C&C

El galardón de Directora del Siglo XXI de la 32 Semana de Cine de Medina del Campo, que se celebrará entre los días 8 y 16 de marzo en la localidad vallisoletana, recaerá en la realizadora Arantxa Echevarría (Bilbao, 1968). El festival respalda, así, la proyección de futuro de una cineasta que es ya vieja conocida de la cita, desde que en 2010 presentase allí su cortometraje Panchito. Regresaría en 2013 para estrenar De noche y de pronto, un thriller psicológico que le valdría su primera nominación a los Premios Goya. Un año después, Echevarría convencía al jurado del certamen de proyectos de la Semana de Cine con el guion de Yo, presidenta, una fábula política que aúna comedia y crítica social. Como marcan las bases del concurso, parte del rodaje se desarrolló en Medina del Campo, en cuyo auditorio se estrenó durante la inauguración de la edición de 2015 de la cita cinematográfica. Al año siguiente, regresaba para competir en el Certamen Nacional de Cortometrajes con El último bus. En su filmografía se incluyen, además, cortometrajes como Don Enrique de Guzmán (2012) y El solista de la orquesta (2015), entre otros.

Los primeros pasos en el cine de la realizadora bilbaína comenzaron, precisamente, con Panchito, un corto en clave de tragicomedia rodado con actores no profesionales. Pero hace casi tres décadas que la vida de Echevarría está vinculada a la industria audiovisual. Tras formarse en Ciencias de la Imagen en la Universidad Complutense de Madrid, se especializó en realización audiovisual, para completar después su formación con estudios en producción en el Sydney Community College de la ciudad australiana. Desde 1991, desarrolla su carrera profesional, en muy diversas tareas, compaginando trabajos en publicidad, televisión y cine. Entre sus trabajos para la pequeña pantalla, destaca el documental para el programa Documentos TV de La 2 de TVE Cuestión de pelotas (2010), sobre la situación de desigualdad a la que se enfrentan las mujeres futbolistas. Un ejemplo del camino que Echevarría desea recorrer en la gran pantalla: El del cine social y comprometido.

El primer paso ha sido Carmen y Lola (2017), su debut en el largometraje, cuyo estreno mundial tuvo lugar en la última edición del Festival de Cannes, tras convertirse Echevarría en la primera directora española en resultar seleccionada en la Quincena de Realizadores del certamen. Mañana sábado, 2 de febrero, en la 33 edición de los Premios Goya, Echevarría podría alzarse con los reconocimientos a Mejor Película, Mejor Dirección Novel y Mejor Guion Original, firmado por ella misma, por este debut. No son las únicas nominaciones que ha conseguido el filme, pues tiene otras cinco: Mejor Actriz de Reparto para Carolina Yuste, Mejor Actriz Revelación para Rosy Rodríguez y Zaira Romero), Mejor Actor Revelación para Moreno Borja y Mejor Canción Original para Paco de la Rosa por Me vas a extrañar.

Carmen y Lola, que ha permitido que el gran público conozca a Echevarría, narra el romance entre dos adolescentes gitanas, a las que dan vida Zaira Romero y Rosy Rodríguez. Como en los inicios de la carrera de la directora, ambas son actrices no profesionales, al igual que el resto del elenco de la película, salvo Carolina Yuste. La directora se decidió a dar forma a esta historia tras leer una noticia en un periódico sobre la boda entre dos mujeres de etnia gitana. En la imagen, ellas de espaldas, y en el texto, nombres falsos. Nadie acudió a la boda, pero aquel matrimonio inspiró una película que contribuye a romper el tabú de la homosexualidad gitana en el cine. Un paso significativo también para la carrera de Echevarría, que ya tiene en mente su próxima película, que versará sobre las segundas generaciones de inmigrantes.

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