Rosa M. Martín sosteniendo un ejemplar de 'A veces contigo'. FOTO: Jorge Ovelleiro
Rosa M. Martín sosteniendo un ejemplar de 'A veces contigo'. FOTO: Jorge Ovelleiro

Aunque lleva tiempo compartiendo su obra junto al colectivo Susurros a Pleno Pulmón, Rosa M. Martín ha publicado su primer poemario, ‘A veces contigo’, que ve la luz al haber sido elegida ganadora del V Premio Internacional de Poesía Treciembre. De temática amorosa, contrasta con el resto de sus escritos que suelen tener un corte más social, aunque “no es un poemario de amor romántico sino de amor real”, puntualiza.

“Tenía una idea de hacer una incursión en el tema amoroso que no había tratado hasta entonces”, ya que “prácticamente toda mi poesía había sido política, feminista y la más íntima quizás existencial”. Recuerda como antecedente una serie de poemas agrupados bajo el título ‘Las estaciones del deseo’, hasta que se embarcó en el proyecto de dar forma a este libro: “Traté de escribir sobre el amor desde una perspectiva un poco distinta, que conjugue el lirismo pero con otra forma de contar, con versos o imágenes que no te esperas en poemas de amor”.

'A veces contigo' se empezó a fraguar el pasado septiembre, intensificando su trabajo entre enero y febrero de este mismo año, hasta que decidió enviar su obra para optar al V Premio Internacional de Poesía Treciembre: “Yo quería darme un empujón porque a veces, por exigencia o por vagancia, no acabas realmente de trabajar sobre un tema concreto”, resultando finalmente ganadora. “Me quedé un poco perpleja porque no me lo esperaba, ya se me había olvidado”, recordando la llamada a finales de abril de Araceli Sagüillo, jurado del premio junto a otros autores como Fernando del Val, integrante de 'Los Viernes del Sarmiento’.

El premio consiste en la edición de 100 ejemplares de este ‘A veces contigo’, por lo que se enfrentó por primera vez a las pruebas de edición que preceden a la salida de una obra: “Yo escribo versos más cortos y corto el ritmo con versos más largos y a veces con párrafos, entonces había una dificultad a la hora de editarlo”. “Me gusta hacer eso”, continúa, “es un poco como la música contemporanea”, enfatizando su gusto por ésta y su influencia en su obra.

En este poemario Rosa Martín abarca, siempre entorno al amor, temas como el deseo, el sexo o la pasión: “El sentimiento amoroso va muy ligado al deseo”, sostiene destacando la pasión como “una parte esencial de la relación amorosa”. Trata al amor “no como una experiencia romántica sublime sino más cercana a la tierra, a lo que en realidad ocurre en las relaciones amorosas”, sin despreciar tampoco los momentos de duda, desgarro o soledad. “No es un poemario de amor romántico sino de amor real”, concluye.

Rosa M. Martín junto a la estatua 'Niña leyendo', de la Plaza de las Batallas. FOTO: Jorge Ovelleiro
Rosa M. Martín junto a la estatua 'Niña leyendo', de la Plaza de las Batallas. FOTO: Jorge Ovelleiro

Aborda otros asuntos y sentimientos, como la incertidumbre cuando una relación amorosa no llega a funcionar, el vacío, la felicidad o la euforia, hasta incluso la muerte. También hay poemas de afirmación del yo: “Además de las relaciones amorosas hay algo más, yo estoy aquí, me tengo que encontrar”, recordando algunos poemas en los que “me hago un llamamiento a mi misma como diciendo tienes que buscarte, tienes que crearte tu propio yo”, asegurando que ésta es al menos su idea personal. “Para que una relación amorosa sea plena tienen que existir dos personas, no una que se fusione, es importante mantener la individualidad y los espacios”.

Destaca uno de los poemas que, aunque en la línea del resto, tiene un corte más reivindicativo titulado ‘Llegan tiempos de urgencia’ en el que “hago un llamamiento de ven a mi lado, ayúdame, tenemos que cambiar esto, que se puede entender a una persona o al conjunto de la sociedad". Rosa tiene más proyectos en la cartera, sobre todo de poesía feminista que anuncia retomará próximamente. “Cuando escribes sobre un tema te quedas como un poco seco de inspiración y también tienes el peligro de repetirte, que yo es algo que me tomo bastante en serio”.

Según recuerda, pasó un largo tiempo tratando de escribir una novela, incluso los personajes se la “sublevaron”, bromea, hasta que volvió a la poesía, un género que cultiva desde muy joven: “La poesía requiere otras cosas que la narrativa a veces no puede admitir”. Asegura que “me gusta escribir porque me divierte, me gusta jugar con el lenguaje, me gusta explorar temas”, empleando la poesía como un instrumento de reflexión.

Rosa Martín pertenece al colectivo poético Susurros a Pleno Pulmón, donde entró invitada por Mar Gómez para asistir a alguno de sus recitales tras conocer casualmente uno de sus escritos en una inauguración en el bar Manjarrés: “El estar en un colectivo, a mi personalmente, me ha ayudado muchísimo, porque aprendes mucho de otros, te involucras más, lees más, es estimulante conocer a gente que hace lo mismo que tú porque no te sientes tan aislado”, reconoce, “es un feedback continuo, para mi ha sido la Experiencia”. Remarca además el planteamiento: “El arte es de todos, todo el mundo puede disfrutar de él, y precisamente nosotros leemos en bares, leemos en la calle, y ves que a la gente le gusta”.

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