La Maravillosa Orquesta del Alcohol al finalizar el concierto en la Plaza Mayor. FOTO: Gaspar Francés

La expectación para ver a León Benavente y La M.O.D.A. era grande, tras estos meses veraniegos de explosión festivalera que ahora acaban encontrar esto en el cartel de fiestas era transportarse a uno de ellos con buena música al aire libre y amigos. Para muchos era, además de un gran espectáculo, una reivindicación de que otro tipo de conciertos durante las fiestas es posible, más allá de las viejas glorias y los productos musicales que vienen copando el cartel desde hace años, felizmente corroborada por una plaza repleta.

León Benavente abrió entre sintetizadores atronando preparando el escenario para la fiesta que venía después. Empezaron el concierto con 'Tipo D', una de las destacadas de su recién estrenado disco “2”, mientras se mezclaba el primer sintetizador de la noche con los gritos de un público ansioso. A éste le siguieron temas como 'La Palabra', 'La Rivera', 'Revolución' o 'Todos contra todos', entre otros. Un detallado repaso a su discografía que culminó más de una hora de concierto después con 'Ser brigada', una historia cinematográfica apoyada sobre una tremenda línea de bajo distorsionado intercalando sus pasajes con uno de los riffs de guitarra más pegadizos de la última década. Publicaron en 2013 su primer trabajo homónimo sorprendiendo a la escena con su propuesta que aunaba rock, o incluso punk, de melodías pegadizas con una suerte de prosa poética con contenido social. Un soplo de aire fresco dentro de un panorama indie cada vez más carente de referentes y valores sociales centrado en la estética y un pop bastante facilón. Aunque excepto para los más fieles la mayor parte eran canciones desconocidas, la plaza no tardó en convertirse en una pista de baile ante la avalancha de León Benavente, encabezados por Abraham Boba a los teclados y la voz, Luis Rodríguez a la guitarra eléctrica -ambos músicos de la banda de Nacho Vegas-, Eduardo Baos al bajo y César Verdú a la batería, que también militan en Tachenko y Schwarz respectivamente. No dejaron pasar la oportunidad de recordar que su primera actuación como banda tal y como se presentan ahora fue en Valladolid, en un intento positivo de ganarse aun más al público local.

La Maravillosa Orquesta del Alcohol llevan ya un largo tiempo curtiéndose por salas y festivales, nacionales y extranjeros, cosechando un merecido éxito con su propuesta tan acústica como fiestera. Los burgaleses Adán Ruiz guitarras y mandolina, Alvar de Pablo saxofón, Caleb Melguizo batería, Joselito Maravillas acordeón, Jacobo Naya órganoy banjo, Jorge Juan Mariscal bajo y David Ruiz guitarra y voz son una banda con una rotunda presencia en el escenario cada vez más encantados de que el público coree de memoria sus estribillos. Los conciertos de La M.O.D.A. son divertidos por definición, su folk-rock acústico contagia entusiasmo y los pies no paran de moverse. Aunque centrados en su último disco “La primavera del invierno”, con canciones como 'Nubes Negras' con la que abrieron o 'Catedrales', sonaron todos sus grandes éxitos del disco anterior “¿Quién nos va a salvar?” como 'Los hijos de Johny Cash' o 'Vasos vacíos'. Su relación con el público y la música de Valladolid es estrecha, han compartido escenario con unas cuantas bandas locales, y quisieron acompañarse de algunos de ellos. Jorge Arribas, del duo Fetén Fetén, salió al escenario para acompañarlos con el acordeón, mientras que el rapero Erik Urano irrumpía en el escenario micrófono en mano. La plaza seguía con ganas de bailar pero antes de la despedida quisieron hacer su particular versión del 'Ojalá' de Silvio Rodríguez para enfilar el final con la intimista 'Hay un fuego'. La fiesta terminaba con 'Gasoline', el tema con el que se dieron a conocer que es ya un himno de la banda.

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