Cosmic Birds: César Fernández, Guille Aragón, Fernando Delgado y David Hernández. FOTO: Beatriz Buitrón.
Cosmic Birds: César Fernández, Guille Aragón, Fernando Delgado y David Hernández. FOTO: Beatriz Buitrón.

Aparecieron en el 2011 como dúo bajo el nombre de Cosmic Birds, Mario Llana y David Hernández, con una propuesta folkie vestida de poco más que una guitarra acústica y los disfraces habituales de los dos. La familia fue creciendo y pronto se incorporó Guille Aragón, actual batería de Arizona Baby que ha tocado con multitud de bandas locales, y Cesar Fernández a los teclados, un pianista que debutaba en esto del pop, sin perder su estética juguetona de disfraces y caras pintadas. Mario dejó Valladolid para estudiar en Estados Unidos y con la incorporación de Fernando Delgado al bajo, un músico de dilatadísima carrera en Valladolid en bandas como Dehra Dun, cerraron la formación actual y dieron un giro a su estilo cambiando además de vocalista. Presentan nuevo trabajo, su tercero, ‘Melt in Trees’, con el que han vuelto a sorprender y superar el listón de los anteriores. David, César y Fer hablaron con últimoCero para desentrañar este nuevo trabajo.

David, actual vocalista, guitarrista y compositor de Cosmic Birds, nos explica el significado de ‘Melt in Trees’. “Fundirse en los árboles, literal, una metáfora de la muerte. Se me ocurrió hace mucho tiempo la primera vez que oí que cuando te mueres se pueda plantar un árbol con tus semillas y la canción literalmente va de eso”. De hecho, la temática del disco tiene mucho que ver con el fuego, la muerte y las cenizas, lo que en principio puede augurar algo tenebroso pero en el caso de los Cosmic Birds tiene una lectura distinta. “No es negativo, es enérgico, como todas las canciones que buscan la épica, el progresivismo, la letra va acorde a la idea”, argumenta César, teclista de la banda. Los Cosmic desde el principio apostaron por el inglés para sus canciones, en la línea de una generación de bandas cuyos referentes musicales son en su inmensa mayoría exteriores, por lo que David ahonda en la explicación de las temáticas del grupo. “La temática es siempre la misma en Cosmic Birds, más espacio o menos, más cohetes o menos, más árboles o menos árboles, pero Cosmic Birds siempre hemos hablado de que los amigos te dejan de lado o se los lleva el viento que era ‘Red Leaves’ y ahora en ‘Hikari’ que te mandan a cagar directamente”.

Más allá de la lírica, la propuesta de Cosmic Birds es estilísticamente rica en influencias, aunque el folk norteamericano es sin duda la marca de la casa. “El disco es más variado y muchísimo más trabajado. El otro día estuve hablando con Mario -primer cantante de la banda- y me dijo que le había gustado muchísimo más que el disco anterior, que él notaba que los arreglos estaban mucho más elaborados y sobre todo las melodías. Y es verdad, hay canciones que cada estrofa tiene una melodía diferente. Está más currado este disco”. Esto ha sucedido con cada trabajo que han publicado, desde la primera maqueta ‘Hello Earth’ al ‘Chronicles of the Windwar’ (2012), su primer disco aun con Mario. Con el cambio de formación y cantante sorprendieron con ‘The Soltice’, una vuelta de tuerca a lo que eran los Cosmic, su sonido y estética naif dio paso a una etapa en la que la producción y los arreglos dieron un gran salto cualitativo, además de que a nivel estilístico su impronta cada vez estaba más definida.

Portada del disco 'Melt in Trees' de Cosmic Birds obra de David Hernández.
Portada del disco 'Melt in Trees' de Cosmic Birds obra de David Hernández.

Ahora con este ‘Melt in Trees’ suben un peldaño más. “El otro disco, fichamos a Fer y en tres meses grabamos. Este llevamos dos años haciendo las canciones, pero a conciencia, sobre todo lo último que ha sido muy pulir detalles”. “Aunque hay canciones que salen, ‘The Bitter Breath of Naked Sky’ se me ocurrió casi al final cuando estaba todo lo demás y la hicimos muy rápido” dice David, autor principal de las canciones. En este disco hay canciones que huyen de las atmósferas envolventes para entrar de lleno en el terreno de la distorsión, las baterías de ritmos bailables y las líneas juguetonas de bajo, aunque recuperen la esencia al siguiente corte. “Lo del estilo es porque nos ha apetecido que sean así las canciones, me compré una eléctrica y dijimos: hay que usarla”, bromea. Aunque la composición no es asunto exclusivo de David, César se trajo una canción de su estancia en Japón. “Es el tren más rápido que hay, se llama Hikari, y como yo lo utilizaba mucho, con los amigos que hice allí, me inspiré para hacer unas armonías un poco orientales y es lo que salió”.

Fernando, bajista de Cosmic Birds y de un sinfín de grupos desde finales de los 90, nos comenta cómo fue grabado y el entramado de nombres y lugares con el que han tenido que lidiar par dar forma a este ‘Melt in Trees’. “Lo grabamos en Dobro -Casasola de Arión- por Javi Nieto y David Martín “Dino”, como grabamos el anterior, pero éste lo ha producido Martí Perarnau -Mucho-, también estuvo en la grabación, y mezclado Ramiro Nieto -The Right Ons- en estudios Reno -Madrid-, además han metido alguna guitarra eléctrica y algún sonido de sinte,y finalmente masterizado en Berlín por Andreas Schoenrock”. No deja de chocar este ir y venir de personas y lugares para dar a luz un disco, David bromea sobre este trajín, “es la forma profesional de hacerlo, por lo menos eso nos dijo Guille, hacerlo todo en un sitio, eso ya no, hay que hacer cada cosa en un sitio”. Hablando en serio, “al margen del dinero, la idea es coger lo mejor de cada persona en el proceso creativo”, apuntilla César. Sobre los encargados de la producción y mezcla, de renombre en el panorama nacional, “a Martí ya le conocíamos y hay muy buena relación con él entonces en seguida surgió, le conocimos en el Summer End, vino en solitario y les gustó mucho Corzo -banda vallisoletana en la que tocan Fer y David-, luego al año siguiente a los Mucho les gustó mucho los Cosmic y nos llevaron de teloneros a un concierto”. De hecho, el festival Summer End es uno de los símbolos de la banda. Su primer concierto fue en dicho festival en el año 2011 con unos jovencísimos Mario y David, Marius y Ben, que acabaron el show zambulléndose a la piscina que delimitaba por la parte trasera el escenario.

Las voces, tanto en el disco como en directo, son uno de los fuertes de la banda, pocas miman como ellos tanto las melodías como los coros. “Eso si que es una constante en todos los discos, las voces muy cuidadas, los coros muy cuidados, las melodías muy cuidadas. En cada canción el sonido es distinto, el tipo de melodía va cambiado, pero siempre está todo cuidado. Nos exponemos mucho, hay 3 o 4 canciones en las que hay momentos de 4 voces a capella sin tener la guía de la música”, comenta Fer. “Pero al final son los momentos más memorables porque es lo diferente, nadie más hace eso”, asegura David.

Cósmic Birds. FOTO: Beatriz Buitron.
Cósmic Birds. FOTO: Beatriz Buitron.

El pasado 22 de octubre lo presentaron en directo en Valladolid dentro del Escenario Cuadrilátero 2016 en la Sala Blanca del LAVA, un concierto muy especial que reunió sobre el escenario a ya varias generaciones de músicos locales. “Era el segundo después del lanzamiento, tocamos el día antes en el Café Central de Aranda de Duero que es muy pequeñito. Estábamos entre amigos, nos conocemos todos muchos, tanto Stanich, Levitants como la banda de Stanich. Era como una fiesta privada pero con 300 personas”, recuerda Fer con emoción. “Estuvimos muy a gusto, realmente estás tenso y nervioso por salir, todos los grupos, pero ayuda que somos todos como primos”, reconoce David.

El diseño del disco también es obra suya, David se ha encargado de las ilustraciones y tipografías. En adelante lo que les queda es seguir con el lanzamiento del disco y su presentación en directo, “tocar lo que se pueda, seguir haciendo canciones y pasarlo bien, lo mismo”. Las próximas paradas son de momento Burgos, Madrid y Santander, pero anuncian que habrá más. Por ahora, ‘Melt in Trees’ se puede adquirir en Valladolid en el Kafka, Videoson y Pianísimo, un trabajo más que recomendable de una banda que, poco a poco, paso a paso, se está abriendo camino en el panorama musical estatal y en Valladolid ya son casi un referente.

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