Paco Ibáñez anoche en la Sala Concha Velasco. FOTO: Gaspar Francés
Paco Ibáñez anoche en la Sala Concha Velasco. FOTO: Gaspar Francés

"Cuarenta años separan estos aplausos de los de la primera vez que vine a Valladolid", dijo Paco Ibáñez antes de iniciar su actuación el sábado en el LAVA. Un recital dentro de la gira 'Vivencias' con la que celebra sus 82 años y 50 de su primer disco, dedicado a Luis de Góngora y a Federico García Lorca, y que no dejó indiferente a nadie. Es más, sorprendió muy gratamente por la calidad de los registros de la voz y por su intacta capacidad para conectar con el público.

Más de uno de los que ayer llenaron el LAVA  asistió al primer concierto de Paco Ibáñez en Valladolid, con Xavier Ribalta, que acabó con cargas policiales en las inmediaciones del Teatro Carrión (finales de los 60). Más de dos participaron en el recital que dio conjuntamente con el portugués Luis Cilia, en el Teatro Calderón (en los ochenta). Más de tres asistieron a la actuación en el Patio de Santa Cruz  de la Universidad (a principios de los 90)... Todos habían escuchado antes en más de una ocasión a este juglar que fue capaz, a mediados de la década de los sesenta, de captar como nadie lo ha hecho y, además de forma intuitiva, la lírica de poetas como Luis de Góngora, Quevedo, Arcipreste de Hita y los más recientes: Lorca, León Felipe, Hernández, Blas de Otero, Celaya, Guillén, Cernuda, Goytisolo, Neruda, Alberti...

Los versos, leídos en off, de José Agustín Goytisolo:  'En tiempos/ de ignominia como ahora/ a escala planetaria/ y cuando la crueldad/ se extiende/ por doquier fría y robotizada/ aún queda mucha buena gente/ en este mundo/ que escucha una canción/ o lee un poema..." sirvieron de  introducción a Paco Ibáñez (Valencia, 20 de noviembre de 1934), en un desnudo escenario. Vestido como siempre de negro y despeinado como siempre, guitarra en mano, con la pierna izquierda sobre una silla, y, eso sí, con unos kilos de más. Lástima que el espacio elegido tuviera una capacidad tan reducida y hayan sido muchos los que no han podido asistir a su concierto, cuyas entradas se agotaron en horas, para reencontrarse con la belleza de la palabra hecha música.

Paco Ibáñez en Valladolid. FOTO: Gaspar Francés
Paco Ibáñez en Valladolid. FOTO: Gaspar Francés

El recital de Paco Ibáñez no tuvo la intensidad ni la fuerza del aquel en el Carrión, o el del Calderón pero resultó mucho mejor que el último que diera en el Patio de Santa Cruz. El cantante no ha perdido ni un ápice de cercanía con el público y ha logrado conducir y afianzar su voz.  Bien es verdad que ha acortado la mayoría de las canciones. Pero lo que es incuestionable es que a sus 82 años cumplidos dio una vez más una lección de sensibilidad; primero para elegir y abrazar los poemas; segundo, para transmitirlos a un público que no todo es lector ni experto en poesía.

En algunas fases del concierto Paco Ibáñez estuvo acompañado por el versátil Mario Mas, su habitual guitarrista desde hace 8 años. Con él, el espectáculo tiene un valor añadido, ya que entre las muchas virtudes del maestro Ibáñez nunca ha estado la del dominio de las seis cuerdas.

Paco Ibáñez, como suele ser habitual en directo, ofreció una sorpresa. En esta ocasión la presencia de Julio Córdoba, un gran aficionado argentino con el que contactó en Barcelona y con el que ha viajado a Valladolid por su interés en conocer a Joaquín Díaz y su Fundación en Urueña. A Joaquín, presente en la sala, dedicó Paco el concierto.

El folklorista argentino hizo con Paco y Mario Mas dos temas, muy bien recibidos por el público y que sirvieron para encarrilar el concierto, después que desde el público se solicitaran  canciones y que la generosidad del artista atendiera las peticiones. Hasta que Paco Ibáñez supo plantarse y dijo: "Ahora me vais a dejar que cante la que yo quiero cantar...". Y no era otra que la bellísima 'Palabras para Julia', de  J.A. Goytisolo, justo inmediatamente antes de dar paso a la payada dedicada a Gabino Ezeiza (conocido payador) y una chacarera.

Público asistente al recital. FOTO: Gaspar Francés
Público asistente al recital. FOTO: Gaspar Francés

Paco Ibáñez cerró con 'A galopar', de Rafael Alberti, para la que pidió la colaboración del público, como antes lo había hecho para con 'Andaluces de Jaén'.

Aunque fueron dos horas de concierto, y muchas las canciones interpretadas, muchísimas más quedaron fuera (Gongora?). Sí hubo espacio para las escritas en otras lenguas: 'Viva a terra', de García Teixeiro, y otra en euskara, un poema de Pavese traducido por Xabier Lete.  "El idioma es el alma de los pueblos", dijo Paco Ibáñez, quien sin embargo más adelante afirmó tajante. "Antes morir que hablar inglés". En su alegato para levantar un baluearte en defensa de nuestra civilización precisó que su critica a la lengua de Shakespeare era "como herramienta de colonización" y frente a monstruos como el que se sienta en la Casa Blanca, heredero de Mr. Johnson, el asesino de Che Guevara.

El público se quedo con ganas de más, y así lo demandó, pero acabó siendo comprensivo; el concierto había empezado a las 20.35 horas y ya pasaban las 23.00 horas (hubo un descanso de unos  20 minutos).  Paco Ibáñez no disimuló su agotamiento.

"Espero no tardar 40 años...", dijo a modo de despedida entre gritos de 'Paco, Paco, Paco'.

Paco Ibáñez en un momento de su concierto en Valladolid. FOTO: Gaspar Francés
Paco Ibáñez en un momento de su concierto en Valladolid. FOTO: Gaspar Francés

Luego en el camerino, contrastaría sus recuerdos de la primera actuación en Valladolid: "La policía quería que cantase con las luces del teatro encendidas para tener controlados sobre todo a los que ocupaban la galería, desde donde se lanzaron octavillas. A la salida los grises dieron palos en cantidad; se cruzaron coches...fue la hostia".

Era otra época. La de la oprobiosa dictadura -tiempos de ignomina en palabras de Goytisolo-.  Sin embargo,  todavía hay que llamar '¡a galopar hasta enterrarlos en el mar!'. Mientras 'el jinete del pueblo' sigue adelante, desear que Paco Ibáñez siga cumpliendo años y regalando discos, como 'Canta a los poetas latinoamericanos', con joyas como 'Amada' a ritmo de  huayno, de César Vallejo  (novedad) o el eterno 'Soldadito boliviano', de Nicolás Guillén.

Solo tu puedes impedir que esto se acabe

Compártelo, apoya el proyecto

ÚltimoCero | Hazte cómplice HAZTE CÓMPLICE

No hay comentarios