Instante del concierto de Free City en el Otro Trastero. FOTO: Jorge Ovelleiro
Instante del concierto de Free City en el Otro Trastero. FOTO: Jorge Ovelleiro

Duelo es lo nuevo de Free City, una banda que sigue postulándose para ser el referente local del punk rock, siendo ya máximo exponente de la escena actual. El mítico Otro Trastero de Cantarranas fue el lugar elegido para el breve pero intenso directo de presentación. Antes de entrar a la sala, Alex Bocos ‘Cagu’, guitarra solista, Sam Blossom, bajo y voz, Pablo Marinas ‘Peib’, guitarra rítmica y voz, y Miles Blossom ‘Maus’, batería, charlaron sobre este recién estrenado trabajo y sus inquietudes como banda.

Hace pocas semanas actuaron en el LAVA acompañando a Desakato, momento en el que presentaron un par de canciones de su nuevo trabajo Duelo, aunque la presentación oficial del disco es la que hicieron la noche de ayer en el Otro Trastero, queda pendiente otra a lo grande. La cita del local vallisoletano les genera además una ilusión personal, como explica Maus: “No se han hecho nunca conciertos en el Otro Trastero, dentro de lo que nosotros sabemos es algo pionero”. “Histórico”, apunta Peib asegurando que es su casa, “nos conocimos en el colegio pero nos curtimos aquí”.

Portada de Duelo, nuevo disco de Free City
Portada de Duelo, nuevo disco de Free City

El sonido de Duelo transmite lo que durante los últimos meses llevan reivindicando desde el escenario, una propuesta contundente, frenética y consistente de punk rock: “Ha quedado así porque íbamos con la idea muy clara de lo que queríamos que fuera el disco, muy compacto, que las guitarras suenen en la cara”, explica Cagu. Grabado con Pablo Martínez, de Desakato, en Ovni Estudios de Asturias, masterizado por Alan Douches en West West Side Music de Nueva York, el diseño gráfico es obra de Error! Design. Todas las canciones son nuevas, ni siquiera habían sonado en directo, excepto ‘Cadenas’, una de las más conocidas de la banda a la que han querido vestir también de este buscado sonido.

Peib sostiene que el recibimiento de su música fuera de Valladolid es “cada vez mejor”, tras unos tres años girando más allá del Pisuerga, incluso con tours por Europa. “Este año nos queremos centrar más a nivel nacional”, con inquietud de “petarlo”. Con este nuevo disco pretenden aumentar su alcance: “Que suene bastante más y que sea un trabajo que se mueva por lo menos el doble que el anterior”.“En este disco no tenemos ni un pero”, argumenta Maus, “nada que nos hayamos dejado en el tintero, la mayor preocupación es que se escuche”. “Tenemos fechas en sitios que no hemos estado nunca”, aporta Cagu.

En estos viajes han ido entablando relación con distintas bandas con las que se han cruzado: “Es lo que tiene la música que al final te mueves con un montón de gente y un montón de grupos de todos los lados, es algo bonito”, asegura Sam. Tienen muy buena relación con el resto de bandas de Valladolid, según explican, aunque Peib, tirando de autocrítica, asegura que “hemos hecho muy pocas cosas juntos, hemos hecho más con gente de fuera que aquí”. Recordando bandas de la ciudad, destacan a Euforia o Pilgrims, ya disueltos, así como Bless, Blow o el rapero Zake.

Analizan el momento que está viviendo la escena local, de la que son uno de sus principales exponentes en su estilo: “Ahora mismo hay una explosión de cantautores”, argumenta Cagu, “como es lo más fácil para tocar en sitios la gente está optando por eso, pero sí que es verdad que de grupos macarras de punk-rock está muy escasa la escena”. Aunque Sam difiere de su compañero asegurando que “no hay gente que le eche tantas ganas, o que tenga tantas ganas, y compromiso”. Ahí llegan a un acuerdo, en el compromiso, que suele ser un problema para las bandas emergentes al tener que compatibilizar su carrera artística con su trabajo o estudios.

Este compromiso conlleva una serie de sacrificios, Maus incluso apunta a que hay momentos que “deja de ser divertido” pensando “esto duele, esto es una putada”, pero la balanza se termina inclinando en su caso hacia su banda. “No se compaginan, si quieres tirar del grupo, en el sitio que no te acepten dices vale, me buscaré otra cosa”, sentencia Peib dejando claras sus prioridades, “he empezado esta semana en un trabajo nuevo y si no puedo salir a tocar a los conciertos pues adiós”, aunque reconoce que hay gente que no puede permitirse esto.

Es habitual que en los bares de rock sigan sonando las mismas canciones que hace quince años, pareciendo difícil un relevo generacional. Tratando de responder a esto se armó el debate en la banda: “El público es lo que pide”, dice Peib, aunque Sam asegura que “están saliendo grupos emergentes”. Para Maus el problema es que “no hay mucha gente que empiece cosas”, además de la reducida o encorsetada oferta de radios musicales. Cagu coincide con Peib en que el público pide canciones conocidas, pero añade que “sí que se puede acostumbrar a la gente a ir metiendo canciones que no suelen escuchar habitualmente”.

Antes de dirigirse al Otro Trastero para arrancar con su concierto de presentación, hacen un llamamiento a que el público se interese por nuevas bandas y que la gente se anime a hacer música. Free City ya están en ello y no pretenden dejar de dar guerra, fieles a su lema: “Vivir cada segundo como si fuera el último”. Y así fue su concierto, breve pero de insuperable intensidad, con un público entusiasmado abarrotando el local y coreando sus ya conocidas canciones.

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