Claudina y Alberto Gambino, acompañados por Cosntancio Prada, en el Patio Corsario. FOTO: úC
Claudina y Alberto Gambino, acompañados por Cosntancio Prada, en el Patio Corsario. FOTO: úC

Los recitales de Claudina y Alberto Gambino este fin de semana en Valladolid, más que un ejercicio de nostalgia, han sido actos de reafirmación, compromiso y de constatar que 40 años después sus canciones siguen vigentes.

Iniciar la actuación del domingo con 'Marula Sánchez' (... la diosa/en el fuego se extinguía. La mataron por patriota/los agentes del tirano/Marula Sánchez la diosa/de mi pueblo colombiano...), tema popular recopilado por H. Nelson e incluido en el primer disco editado en nuestro país -'Aquí donde nos ven', de 1974 (*)- es toda una declaración de intenciones que retrotrae a los últimos años de la dictadura franquista. Otra dictadura -¿o la misma?- hizo que los Gambinos tuvieran que abandonar su país, Argentina, para exiliarse en España como otros muchos compatriotas del Continente Latinoamericano a los que se etiquetó como 'sudacas': Rafael Amor, Olga Manzano y Manuel Picón, Quintín Cabrera, Indio Juan, Poni Micharvegas, el dúo Los Juglares (Sergio Aschero era argentino, Ángeles Ruibal, gallega), Carlos Montero, y grupos como Toldería y Alpataco, y tantos otros.

Esta no fue la única canción que pudimos escuchar de aquellos años pues el repertorio de Claudina y Alberto Gambino sigue siendo el acumulado durante los años 70, 80, 90 y 2000. De la grandísima Violeta Parra eligieron 'Mazúrquica modernica'; lástima que no cantaran '¿Qué he sacado con quererte?', también de la chilena e incluido en el mismo disco. Los Gambino en estado puro.

Del argentino Poni Micharvegas eligieron 'El oso Pérez'; de Federico García Lorca, 'Son de negros en Cuba'; de Mario Benedetti, 'Decir que no'; de J. de la Vega, 'El tren de las avestruces'... O las maravillosas 'Coplas retrógadas', del inolvidable Chico Sánchez Ferlosio), 'La noche de la iguana', de Juan Pablo Silvestre y 'Cazando mariposas', de G. Brassens, a quien dedicaron un espléndido disco: 'Ensayos sobre Georges Brassens', editado en 1975, y que revisaba doce de los 24 temas del espectáculo 'Mi amigo Brassens', estrenado en 1972 en Buenos Aires. Sin olvidarse -al menos en el concierto del domingo- de otros poetas muy queridos por los Gambino, como Gloria Fuertes y María Elena Walsh, de la que cantaron 'Balada del comodus viscach' (En este mundo traidor/transigir es lo mejor./ El que diga basta,/va a parar a la canasta. Y el que sea opositor/va a parar al asador). También hubo algunos temas nuevos. En el dedicado a Violeta [Parra] y a Frida [Khalo] resultó curiosa la fusión de chacarera y cueca con la que los argentinos homenajean a las dos artistas, chilena y mexicana.

El inquieto Alberto Gambino ha introducido nuevos arreglos en algunas de las canciones, a la búsqueda de otras sonoridades, con la guitarra clásica o el guitarrico aragonés, de 5 cuerdas. Su trabajo realizado como arreglista, productor y director musical con cantautores de todas las nacionalidades y pueblos de España, como el aragonés Labordeta, el gallego Benedicto, el andaluz Carlos Cano o los castellanos La Fanega, ha sido impagable. Gambino llenó de luz y color muchos trabajos que en su origen eran mediocres. Al margen de antologías como 'La Jota. Ayer y hoy' (Viejos estilos. Nuevos intérpretes'.

Foto de la portada del disco 'Aquí donde nos ven'. FOTO: MARIO PACHECO
Foto de la portada del disco 'Aquí donde nos ven'. FOTO: MARIO PACHECO

Si a todo lo anterior añadimos la voz y recursos teatrales de Claudina, tenemos la 'marca de la casa', que demanda un público que recuerda los recitales de los Gambino en el colegio de los Maristas de Huerta del Rey o en el centro parroquial de Pilarica, o en el Teatro Valladolid...

Claudina y Alberto Gambino, tras una separación artística en la que ella se centró en el género lírico y él en los arreglos y producción, salvo actuaciones puntuales -aunque siempre que se les ha llamado para alguna causa nunca han dicho que no, porque han sido permanentes solidarios con las reivindicaciones de la izquierda-, el pasado año decidieron volver juntos a los escenarios. Fue el 1 de abril de 2017, Claudia y Alberto Gambino actuaron en el Centro Cívico Delicias de Zaragoza, donde residen en la actualidad.

Desde entonces, sin prisas, sin agobios -palabras de Claudina- están retomando el contacto con el público, que nunca los ha olvidado, como se demostró en Valladolid donde en cuestión de horas agotaron las localidades para el sábado 17 y domingo 18, en Patio Corsario.

Con un buen sonido, gracias a Armando, los Gambino demostraron sentirse muy a gusto en el escenario. Sobre todo entre los temas satíricos, que siempre han bordado. Han recobrado hasta el de la Coca-Cola. Cada uno en su papel: Alberto como director un poco distraído entre decenas de partituras en el atril, y Claudina como intérprete de sobrados recursos no solo vocales, también gestuales, que contribuyen a establecer una fácil comunicación con el público. Para ello contaron con la inestimable colaboración de Constancio Prada a la percusión: bongos, cajón, pandereta... que contribuyó a que las canciones sonaran más redondas. Claudina lamentaba, tras los recitales, no haber podido contar con el grupo de músicos con el que arrancaron en Zaragoza en esta segunda reencarnación artística, a la que deseamos de corazón una larga vida. Por lo menos, otros 40 años, los mismo que hace que recalaran en este país.

(*)La casualidad hizo que cayera en mis manos 'Aquí donde nos ven' -editado por la Compañía Fonográfica Española (CFE), producido por el recordado Alain Milhaud; foto y diseño, del también recordado Mario Pacheco, y texto de presentación del no menos recordado Félix Grande-. El disco -grabado entre abril y mayo de 1974, en Madrid- lo incluí entre los 5 mejores long plays del momento en un programa musical, que presentaba Gonzalo García Pelayo en TVE2. Al día siguiente de su emisión, Claudina y Alberto Gambino se presentaron en la redacción del periódico en el que trabajaba, para agradecer la elección de su disco. Fue el inicio de una amistad que el paso del tiempo solo ha hecho que crecer. Lo digo en honor a la verdad, pero que no se entienda que lo escrito en esta crónica, obedece a esta relación fraternal.

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