Siniestro Total al finalizar el concierto anoche en el LAVA. FOTO: Gaspar Francés
Siniestro Total al finalizar el concierto anoche en el LAVA. FOTO: Gaspar Francés

Dándole una vuelta a la canción de Siniestro Total, las Hell’s Breasts salieron al escenario con una camiseta homenaje a la banda con el lema “Ante todo mucha caña”, eslogan que resume lo vivido ayer en la Sala Blanca del LAVA. Porque eso es lo que hubo en la celebración del quinto aniversario de últimoCero y lo que disfrutaron los centenares de personas que se acercaron a celebrarlo, mucho rock and roll y poco tiempo para la calma.

Los potentes directos de Hell's Breasts, Monóxido y Siniestro total protagonizaron la celebración, un evento hecho con todo el esfuerzo y el cariño del equipo de esta cabecera digital para celebrar los primeros cinco años de periodismo sin mordaza con sus crecientes lectores. Un equipo reducido pero enormemente agradecido a todas las personas que acudieron al LAVA para compartir esta gran noche de rock and roll, así como a quienes desde encima o debajo del escenario trabajaron para lograrlo.

Como no podría ser de otra manera ante la sentencia conocida esta semana contra la autodenominada Manada por abuso sexual y no violación, las Hell’s Breasts dejaron clara su opinión con sendos carteles sobre los monitores del escenario con los mensajes “No es no” y “Hasta el coño de la ¿justicia? patriarcal”. “No es no y una violación es una violación”, sentenció Merche Méndez, su bajista, discurso refrendado por el público y Ramón Arratia, líder de Monóxido, que subió al escenario para colaborar con las Hell’s haciendo una versión del ‘I love rock and roll’ con una letra escrita por el propio Arratia para la ocasión.

Su directo comenzó mientras el público tímidamente iba llegando a la sala y fue atrayéndolos hacia el escenario para gozar como ellas estaban haciendo sobre las tablas. Demostrando una gran evolución y saber hacer, desplegaron su potente propuesta grunge, con tintes metaleros gracias sobre todo a la voz de Merche, cantante también de TNB. Distorsión, riffs y estribillos pegadizos protagonizan su show gracias a las guitarras Elsa Sánchez y Alba Esteban. Esta última incluso se sentó a la batería para que Ana Tejero ejerciera de frontwoman en uno de los temas, antes de cantar junto al público el cumpleaños feliz a últimoCero.

Tras el gran ambiente creado por Hell’s Breasts, que rompieron el hielo a base de golpes guitarra, la Sala Blanca del LAVA iba recibiendo al grueso del público para que salieran a escena los segundos de la noche. Monóxido lo volvió a hacer, entusiasmó a sus fieles y dejó boquiabiertos a quienes aun no conocían su mordaces e irónicas canciones, los de Ramón Arratia nunca dejan títere con cabeza. Ataviado con su mítico chándal soviético y con la banda vestida de corto como si de una pachanga dominguera en vez de un concierto se tratara, esta vez formada, además del habitual Germán de Pedro al bajo, por Carlos Barcenilla a la batería y David de la Plaza a la guitarra.

Se acordaron también de últimoCero para felicitar los 5 años estando “tan orgullosos de ser unos putos menosunos”. De hecho el menosunismo es su filosofía, basada en el fracaso como punto de unión y generador de empatía, riéndose de todos los estereotipos que se les pone por delante. Entre tanta pantomima también hay hueco para las reflexiones serias, como la crítica al modelo energético de ‘Independezia Eléctrica’ o cuando se preguntó por qué no se subvencionan los cultivos ecológicos. El campo, el mundo rural y sus personajes, son protagonistas de muchas de sus canciones, como Asterio el entrador que “vas de Agrolequio pero eres un cateto” u Olegario, el de la garia. Para regocijo de sus fieles, no faltó su éxito ‘Va a haber más h0st!ax que en Pedrajas’ o la homilía final con ‘Creo en Ros’, repartiendo risketos a modo de hostias.

El plato fuerte estaba ya listo para servirse, el público esperaba ansioso con el logo de Siniestro Total ya protagonizando el escenario cuando empezó a sonar la sintonía de ‘Miami vice’ y subieron a escena para arrancar el espectáculo con ‘Rock en Samil’. Bajo las gafas, el sombrero y la gabardina, Gibson en ristre, estaba Julián Hernández, una de las piezas claves del rock estatal, que volvía a los escenarios después de la neumonía que le obligó a suspender los últimos conciertos del pasa año. Junto a él, Javier Soto a la guitarra, Óscar G. Avendaño al bajo, Jorge Beltrán al saxo tenor y los teclados y Andrés Cunha debutando ayer a la batería con Siniestro Total, dando así el pistoletazo de salida a su gira 2018.

Los éxitos iban sonando uno tras otro, con el público coreando y respondiendo al unísono ante canciones como ‘Vamos muy bien’, ‘Diga que le debo’ o ‘Bailaré sobre tu tumba’, sin olvidarse de otras que hicieron las delicias del respetable como el himno ‘Miña terra galega’ o la mítica ‘Ayatollah’. Como en cada uno de sus directos, se despidieron del público vallisoletano con los puños en alto al frente del escenario mientras de fondo sonaba el himno de la CCCP, antes de alzar sus manos formando un triángulo.

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