Rocío Torío, Inés Velázquez, Nacho Tomillo, Olmo Vera y Rebeca Panedas: De Perdidos al Trío. FOTO: Gaspar Francés

Jazz joven y divertido con De Perdidos al Trío”, ese fue el titular con el que se presentaba a la banda vallisoletana hace ya dos años en últimoCero, la primera vez que este redactor habló en estas páginas sobre De Perdidos al Trío y pocas semanas antes de que se encargaran de poner la guinda musical a la presentación del anuario de 2016. Habían pasado un par de meses desde su primer concierto y ya eran la comidilla entre el público vallisoletano, ávido de propuestas interesantes y de calidad, llenando como despedida de aquel año el Desierto Rojo, escenario donde este viernes 30 de noviembre presentarán al fin su primer larga duración: ‘Jam Ñam!’.

Desde entonces, parece que se han empeñado en echar por tierra aquel quizás injusto titular, no por divertidos, que si cabe va en aumento, sino en la parte del jazz. Lo de jóvenes sigue estando vigente, por ahora. Su propuesta, aunque a primera vista es encasillable en esos estereotipos estilísticos, trasciende sonoridades, géneros y ritmos. Una cadencia funky guía gran parte de su repertorio, fusionándose incluso con sonidos sefardíes en ‘Funk-Ándalus’, o acercándose al jazz pero en su vertiente latina -como en su primer adelanto ‘Waiting for Joy’-, la que mueve las caderas no la que sostiene un vaso de whisky, aunque tiene cierta cabida en una de sus primeras composiciones ‘No fear’.

Y aun lejos lejos de definir lo indefinible, el soul tiene un papel esencial, recurriendo incluso al canto lírico con su maridaje de ‘El lamento de Dido’ de Purcell con el swing en ‘The letter’. Y esto es solo parte de lo que esconde ‘Jam Ñam!’, que se podría condensar con algo que muchos grupos se pasan media carrera persiguiendo, la marca de la casa, el sonido De Perdidos al Trío. Este tótum revolútum musical funciona, vaya si funciona, y se basa, además en su destreza instrumental, en otro de los puntos fuertes de la banda, los juegos vocales y armónicos que desarrollan en sus composiciones. Como en una de sus más recientes creaciones, ‘Life song’, que viaja a las tierras del norte para sumar a la mezcla el aroma a cerveza negra de los pubs irlandeses. Otro ingrediente es el humor, que queda patente en su entrevista además del bonus track que oculta la última canción, algo que fue una moda a finales de los noventa, con un revelador ‘Reggaebañe’.

Completando la formación inicial, con Rocío Torío a la voz, Nacho Tomillo al saxofón, Inés Velázquez al bajo y Rebeca Panedas a los teclados y voces, la incorporación de Olmo Vera a la batería abrió el abanico de las posibilidades rítmicas. En la última época, esta sección se ha disparado con la colaboración del venezolano Yonder Rodíguez, un auténtico gurú de la percusión afincado en Valladolid, con su set rítmico vuela por el mundo aunando sonoridades propias de India, Brasil, África o el Caribe. Participará, entre otras sorpresas, en la presentación en directo de ‘Jam Ñam!’.

De Perdidos al Trío sobre el escenario de la Plaza Mayor durante las pasadas Ferias y Fiestas de Valladolid. FOTO: Gaspar Francés
De Perdidos al Trío sobre el escenario de la Plaza Mayor durante las pasadas Ferias y Fiestas de Valladolid. FOTO: Gaspar Francés

Además de Yonder con las percus, son varias las colaboraciones que salpican este CD: Gabriel y Miguel Rivera completan la sección de vientos con trompeta y trombón, además de la violinista María San Miguel, integrante de proyectos como Brigantia o Atlantic Folk Trío, o la guitarra eléctrica de Sergio Arconada. La grabación se ha realizado, con toda la banda tocando al la vez a modo de directo, en los estudios vallisoletanos de Cascabel Producciones, mientras que la masterización ha corrido a cargo de Jose María Rosillo, ingeniero y productor responsable de diversos trabajos de nombres como Amaral, Jorge Drexler, Duncan Dhu o Cooper.

El diseño y las ilustraciones de ‘Jam Ñam!’ son obra de la artista vallisoletana Ana Nan, integrante del colectivo Moscas de Compañía, que siguiendo lo que sugiere el título, ha hilado la música con la otra pasión de la banda: Comer. El disco se presenta como un colorido bodegón que, al abrirlo, se convierte en un mantel y el libreto en el menú, con su bebida, entrante, primero, segundo y postre. Entre otros muchos detalles que esconde el trabajo artístico de este LP, se puede descubrir que Inés, además de tocar el bajo, se pirra por las croquetas o que Nacho cuando suelta el saxofón es más de “bacalao al otoño”. No incluye recetas, pero sí servilleta con el ineludible “Gracias por su visita” junto a la lista de canciones en la contraportada.

Después de diversos vericuetos ajenos a la banda, la presentación no será en la sala Black Pearl, donde inicialmente se anunció. Finalmente tendrá lugar en el Desierto Rojo el viernes 30 de noviembre, abriendo las puertas a las 20:30 para comenzar el concierto, puntual, a las 20:45. Las entradas anticipadas se pueden adquirir en el Kafka, el Penicilino o La Bici al precio de 5 euros, 12 incluyendo el nuevo CD ‘Jam Ñam!’.


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