Concierto de Pan de Capazo. FOTO: Carlos Mula
Concierto de Pan de Capazo. FOTO: Carlos Mula

Un grupo desconocido para el gran público pero anhelado por quienes ya han descubierto su música. Pan de Capazo es una de las bandas con mayor reconocimiento dentro de la fusión, centrados en la raíz, pero sin fronteras, ya que van “más allá de lugares, pueblos o identidades, tratando de llegar lo más lejos posible, mirando al pasado para dibujar el presente”. Será el próximo sábado 6 de abril cuando la nave aerostática que dicen tripular, el Aerodomus Transmaritima, llegue a Valladolid, en concreto al Espacio La Lumbre, en Viana de Cega.

Con una larga trayectoria, Pan de Capazo transforman la música tradicional de raíz del continente europeo ofreciendo un espectáculo lleno de fantasía, ambientado en 1914, con una expedición formada por cinco aventureros que inició un largo viaje a bordo de un artefacto al que llamaron Aerodomus Transmaritima, una especie de nave aerostática que podía navegar como barco y también elevarse entre las nubes. Como ellos mismos se definen, son “cinco hombres, diferentes entre sí, que de tanto mirar al cielo, olvidaron echar raíces; cinco hombres, versados en distintas artes pero unidos por una en común: La música”.

Sus sonidos exploran melodías y sonoridades con influencias de la música balcánica, celta y progresiva, todas tocadas con antiguos instrumentos acústicos como gaitas de Hungría, alboka vasca, kaval moldavo, clarinete bajo, zanfona o gardón de Transilvania. “Nuestras composiciones permiten sentir no sólo lo que hemos vivido, sino también lo que hemos soñado”, explican sus protagonistas que durante sus 17 años de vida en común han recorrido España, Holanda, Bélgica, Francia, Portugal, Noruega, Dinamarca y Alemania.

Pan de Capazo, la tripulación del Aerodomus Transmaritima, son: Fernando Arranz -acordeón, kaval, gaita húngara y whistle-, Antón Cotos -gaitas gallegas, clarinetes, albokas, gaita húngara y voz-, Ramón Rodríguez -zanfona, bouzouki, voz, bajón y gaita gallega-, Carlos Martínez -percusión, zabumba, bendir, pandereta, sartén, cucharas y otros utensilios de cocina-, y Héctor Cantos -caja, gardón, triángulo, botella de anís y otros cacharros como cencerros, crótalos o asubíos-.

La música de esta ecléctica cuadrilla pasará por tierras vallisoletanas este sábado 6 de abril, en concreto por Viana de Cega, donde se ubica el recién estrenado Espacio La Lumbre, en la calle Extramuros número 40. Un lugar de encuentro, expresión y aprendizaje, como lo describen sus impulsoras, buscando “recuperar espacios de relación e intercambio saludables, acompañados y libres de juicio, donde poder desarrollar plenamente nuestras potencialidades y capacidades”. Nora, María, Raquel e Isa son las responsables de esta casa-espacio que lleva un tiempo realizando actividades gracias al boca a boca y que se estrenó con la primavera el pasado 24 de marzo: “Es un hogar que impregna de la magia de lo sencillo y la belleza de lo cercano todas las experiencias y propuestas”.

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