Un año más la música en directo volvió a inundar los rincones de, principalmente, el centro de Valladolid con alrededor de un centenar de conciertos que se sucedieron por entorno a una veintena de espacios, con variedad de propuestas tanto en estilo como en calidad. Los horarios han vuelto a sufrir recortes en este 2019 hasta condensar los espectáculos, estrictamente, de 12 a 14:30 y de 18 a 23 horas. La respuesta del público fluctuó dependiendo del espacio y los horarios, congregándose el mayor número de personas cuando comenzó a esconderse el sol hasta el filo de las once de la noche, hora final de la Fiesta de la Música.

No obstante, salvo la recopilación de horarios que últimoCero ofreció junto a Vadeocio, completando los datos municipales, con diversos cambios de horarios y nombres, esta jornada cada año tiene un aspecto más caótico en lo organizativo, apoyado también por la tardanza de los promotores en cerrar sus propuestas. El hartazgo por su carácter altruista es patente y, lejos de valorar el buen hacer del talento local y potenciar su desarrollo, limita las posibilidades organizativas y desmotiva a las bandas vallisoletanas, amén de quienes promueven los espacios, que mantienen un descontento casi endémico con las administraciones por las limitaciones y falta de apoyos. Sea como fuere, un año más este día salió adelante gracias a la implicación, vocación y trabajo, sobre todo voluntario, de las amantes de la música en Valladolid, además de quienes se encargan de hacer sonar cada escenario.

El espacio organizado por Blog OFF y el Dimmer fue el que condensó con mayor fidelidad la esencia de la Fiesta de la Música en Valladolid, de hecho varios de los artistas que en su momento lo impulsaron desde distintos colectivos pasaron por su escenario a pie de calle. Tenían así preparadas varias sorpresas, como el debut de Jarabo, un divertido totum revolutum de músicos cercano al garaje-punk con composiciones propias. El ‘power trío’ era de altura, con Alex Izquierdo, bajista de Stanich entre otras bandas, a la voz y guitarra eléctrica, Sergio Isabel, voz y guitarra de Levitants, al bajo, y Javier Vielba, voz y guitarra de Arizona Baby entre otros proyectos, en la batería.

No menos sorprendente fue la banda de lujo que acompañó a Álex Jr, con Guille Aragón y Rubén Marrón de Arizona a la batería y la sobresaliente guitarra eléctrica, además de David Martín ‘Dino’, uno de sus compinches habituales, al bajo. Este escenario contó además con nuevos nombres que se van consolidando en la escena local como el Sr. Peñi o Sin Voz Ni Don, además de ya veteranos como Mike Terry o José Carreño y su banda que siguen preparando su esperado LP, entre otras formaciones. Carreño repitió en el Kakfa, aunque con repertorios distintos, cerrando un espacio por el que también pasaron las cantautoras Natalia Fustes y Andrea Garcy además de bandas como Dehra Dun o Fellows.

Otros espacios como el organizado por 470 Radio en la Plaza Universidad lograron despertar al público que, aunque tímido, disfrutó de sus variada oferta, desde la propuesta de Anibal y su formato ‘hombre orquesta’, habitual en las calles de la ciudad tratando de ganarse la vida con su música, a la diversión de Reggaeliz de Palo, aunque “sin palos”, como cierre. Destacó la presentación del proyecto en Valladolid de la ONG Músicos por la Salud, con Ion Luque y Nacho Prada, que en plena plaza hicieron un repaso de las dinámicas y juegos musicales participativos con los que alegran la convalecencia a los pacientes de las diversas plantas de los hospitales, haciendo entrar al público de la Fiesta de la Música en una emocionante atmósfera.

El escenario de la Antigua, organizado por InkSide con la colaboración de la taberna Morgan, congregó también a una gran parte del público, sobre todo durante el directo de Perdidos al Trío, que también cosechó éxitos durante el vermú en el espacio del Conexión Valladolid, mientras que ante el acuciante calor del principio de la tarde propuestas como la de La Torzida, ofreciendo un interesante show de escenario alejado del habitual formato bloco, estuvieron más escasas de afluencia, completando su oferta con Fracción DDP, Blue Dreams y Depths of Stygia. Con gran variedad de estilos y calidad en las propuestas, fueron alrededor de una veintena los espacios que se lanzaron a llevar la música a la calle, a veces en directo y otras con DJs principalmente en las terrazas de los bares, con un incontable número de espectáculos, no por la cantidad sino por la desinformación.


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