Bailes en la campa de Villalar durante el concierto de El Naán. FOTO: Jorge Ovelleiro
Bailes en la campa de Villalar durante el concierto de El Naán. FOTO: Jorge Ovelleiro

Quizás por la amenaza de lluvia, también por la decisión de organizaciones como Izquierda Castellana o CNT de no abrir sus carpas hasta el 23, el ambiente no era ni mucho menos de aglomeraciones durante la noche del lunes 22 y el propio Día de Castilla y León. Compartiendo protagonismo con la reivindicación política que acompaña esta celebración comunera, los conciertos en las carpas mayoritariamente centrados en el punk o el rock compartieron espacio con el folk de diversas vertientes del escenario principal, unidos en muchos casos por los bailes y las botas de vino que pasaban de mano en mano.

En las carpas, el directo de Deskartados fue de lo más destacado congregando en Comunistas de Castilla a un buen puñado de gente con ganas de fiesta y música punk o ska, además de Zurriagazo en el mismo escenario o Bicho Pal Monte en el de PCE-IU. Aunque lo más chocante de la velada del 22 al 23 fue la programación que la campa ofrecía, con el macroescenario de la orquesta gallega París de Noia y un espectáculo impropio de una celebración comunera como Villalar, cargado de aspectos sexistas tanto en las letras de las versiones interpretadas, como en su formación o los comentarios entre temas: “Disfrutad de ella, chicos”, anunciaba uno de los cantantes para presentar a una compañera destacando su belleza y olvidándose de lo musical, mientras el público agitaba banderines y el plástico de colores volaba desde los cañones del escenario una y otra vez.

La gota que colmó el vaso cayó durante los últimos compases del espectáculo cuando la orquesta trató de hacer botar al público con el “yo soy Español”, entonces jóvenes con banderas salieron de las casetas hasta interrumpir el espectáculo de unos artistas a los que seguramente nadie había explicado el contexto de su actuación.

Ya durante la mañana del 23, mientras otra de las patas de la celebración de Villalar se sucedía, la reivindicación políticas y las ofrendas florales en el monolito del pueblo, en el entorno de la campa ya sonaban las dulzainas mientras que el escenario principal acogía, con numeroso público para no ser aun ni mediodía, el directo de La Regadera, al que siguieron Hierba del Campo, aunque con menos espectadores. Mientras, en la carpa de Izquierda Castellana, las vallisoletanas Ley Mostaza acompañaban los cafés o almuerzos del personal con su ácido repertorio.

El frente del escenario principal de la campa se volvió a llenar con el concierto de El Naán, que reivindicaron su sonido afroibérico destacando que no hacen música tradicional, sino que ésta está presente en su ADN, fusionándose con ritmos y sonidos de Africa o América. Los siguientes en actuar, Vallarna, sí profundizaron en el repertorio de raíz, aunque desde su propia perspectiva basada en los trabajados juegos de voces y arreglos de cuerda. No obstante, aunque cada cual desde su prisma, tanto unos como otros hicieron bailar al público jotas, charros, corridos o charradas.

La lluvia, que parecía no iba a llegar por el sol del mediodía, respetó el concierto de Abrojo Folk pero no permitió que se celebraran los de Carlos Soto y su Folk Quintent y La Bazanca, suspendidos por el peligro que suponía tanto el fuerte viento como las precipitaciones. Aprovechando la posterior tregua climática, el público sí pudo disfrutar del plato fuerte de la campa, el concierto de el Nuevo Mester de Juglaría. Fieles a su estilo forjado durante los últimos cincuenta años, desplegaron su conocido repertorio tradicional, homenajeando y reconociendo a muchos de sus colegas con los que han compartido estas décadas de música.

En Villalar hay varios ambientes, como en algunas discotecas. Lo que cada una de las carpas programa, entre diversos partidos y sindicatos de izquierdas, no se preocupa de lo que ocurre en el escenario principal, gestionado por la Fundación Villalar, y viceversa. Por eso lo que sucedió en el recinto de Comunistas de Castilla, juntándose sobre su escenario al final del concierto de los cubanos Puente Yayabo con integrantes de El Naán, Castijazz, Celtas Cortos o incluso Ley Mostaza, además de un lujo musical, fue una unión entre artistas de unos y otros espacios por el lenguaje universal de la música. El público, entregado, lo agradeció y pidió más hasta que el reloj no se pudo estirar más.

Solapándose unas con otras, las actuaciones se sucedieron en las distintas carpas, como la Vallekana Sound System en la del PCE ofreciendo un divertido y reivindicativo espectáculo, Los Perets en la de CCOO o los ‘punkcelanos’ Debakle en la de CNT, que fue la última en echar el cierre con el gran directo de los italianos The Ferrets.

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