La alfombra roja vista desde arriba. FOTO: Gaspar Francés
La alfombra roja vista desde arriba. FOTO: Gaspar Francés

Será porque seguimos siendo de provincias, o que al menos nos dura ese estigma, pero el faranduleo de alfombra roja no nos deja de asombrar. El público se agolpa con la motivación de ver con sus propios ojos los rostros que les acompañan en la sobremesa o la noche en la televisión, porque el cine es la excusa pero aquí a lo que se viene es a ver famosos. “¿Éste donde sale?”, se preguntan los presentes con cada nuevo rostro luciendo modelito que subía por la calle Angustias. A la puerta del teatro esperaban los anfitriones. Los invitados eran recibidos por el alcalde de la ciudad, de pajarita y acompañado por su esposa, invitada de excepción a la recepción cuya presencia sorprendió e indignó ya que, entre tanta lucha por la igualdad que promueve el Ayuntamiento, impacta ver a personas en calidad de 'señora de' dentro del vetusto protocolo. Además estaban los habituales, la concejala de Cultura Ana Redondo y el director del festival Javier Angulo.

Pero no todo son sonrisas de plástico y pajaritas, también hay rabia y conciencia social. El Colectivo Indignado de Valladolid en apoyo a las personas refugiadas se propuso que cada invitado que llegara a la gala posara con un cartel de “Refugiados Bienvenidos” para que, más allá de la banalidad y la pompa, sirviera al menos para avivar alguna conciencia sobre la crisis humanitaria que padece nuestra sociedad actual. “Ya no es posible un final feliz para esta película porque desde el año 2000 se han certificado más de 32.000 muertes durante el rodaje. Pero sí es posible un final digno para esos 65 millones de personas desplazadas en busca de refugio y una oportunidad para sobrevivir”, argumentaban en su comunicado leído antes de que el desfile comenzara a las puertas del Teatro Calderón, tirando del símil entre el mundo real y el de celuloide. La propuesta fue recibida con diferente entusiasmo por los presentes, desde algunos que llegaban al teatro con tan solo una postura para la foto y una sonrisa para los fans, a otros, los más, que se acercaban para posar con el cartel, felicitar a los concentrados por su iniciativa y subrayar su compromiso con la causa ante los medios que no paraban de disparar sus cámaras. Entre estos últimos destacaron la actriz Eva Isanta o el aclamado por el público local Juan Antonio Quintana, además del director del festival entre otros.

Además de la solidaridad con las personas migrantes y en busca de refugio, los gritos en contra del genocidio sionista en Palestina también se escucharon en la puerta del Calderón. Bastante más apartados de los trajes largos y la rigurosa etiqueta, detrás incluso de los medios gráficos, un grupo de manifestantes integrantes y simpatizantes de la Plataforma Solidaria con Palestina de Valladolid. Bajo el lema “Cultura sionista, cultura terrorista” exigen que cesen las proyecciones en la SEMINCI de películas israelíes, dentro de la campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones contra el Estado de Israel (BDS), por considerar que no son más que un ejercicio de lavado de cara por parte del gobierno israelí para tapar las vergüenzas de su masacre al pueblo palestino. Con dicho objetivo remitieron una carta al Patronato Seminci que arrancaba razonando que “la SEMINCI siempre ha destacado por la calidad y la potenciación de valores humanos. Esto parece incompatible con la selección y proyección de películas que representan a un país que pisotea la legalidad internacional y viola los derechos humanos desde su fundación, y muy especialmente en estos días. Que un festival tan prestigioso como éste acepte películas financiadas por el estado de Israel, contribuye mucho más que otros festivales a darle a Israel un certificado de buena conducta, a legitimarlo”. En este sentido, se ha propuesto el boicot a la película 'Tormenta de arena' de Elite Zaxer, seleccionada por Israel para los Oscar, que narra la historia de un pueblo beduino. De la misma forma hacen una recomendación dentro de la programación destacando el filme 'Junction 48' de Udi Aloni, director israelí solidario con Palestina, defensor del BDS y partidario de la creación de un estado binacional.

¿Dr. Seminci, supongo?

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