Salón de actos del centro cívico Esgueva repleto esta tarde. FOTO: Gaspar Francés
Salón de actos del centro cívico Esgueva repleto esta tarde. FOTO: Gaspar Francés

Nueva sesión, la tercera ya, de las Jornadas Por lo que fuimos, somos. Memoria de las luchas en Valladolid, que ha estado dedicada a las 'luchas sociales': Movimiento de Liberación de la Mujer, defensa de la comarca de Riaño destruida por la construcción de un pantano, y la intensa actividad desplegada por el colectivo El Garbanzo Negro.

Esperanza abrió la jornada con una mirada atrás: a  los derechos conseguidos por las mujeres en la II República que se perdieron tras la Guerra, pero que sirvieron de enlace con las reivindicaciones que el Movimiento de Liberación de la Mujer (MLM) recogió en los años 70. 

"Divorcio y aborto fueron las campañas más fuertes que llevó a cabo el MLM, en sus pocos años de existencia. En Valladolid tuvo sus sedes en la iglesia de Millán Santos, en la calle Matías Sangrador (sede del MC), en la Librería Prespectivas y en un local de la calle López Gómez, compartido con la Asociación Amas de Casa", rememoró Esperanza, que también se refirió a la lucha por la legalización de los anticonceptivos con un encierro en el Ayuntamiento.

Esperanza en un momento de su intervención. FOTO: Gaspar Francés
Esperanza interviniendo en la charla esta tarde. FOTO: Gaspar Francés

Esperanza dedicó buena parte de su exposición a la lucha por la despenalización del aborto y la ley aprobada en 1985, la de los tres supuestos. También mencionó a Nuria Pompeya, "primera mujer viñetista, fallecida en 2016".

"La lucha se ha mantenido en el tiempo y el movimiento feminista está ahora avanzando mucho. La revolución será feminista o no será", dijo Esperanza, que tras referirse al escrito reciente firmado por mujeres en Francia, afirmó. "No vamos a parar. Me siento orgullosa de haber pertenecido al MLM y me gustaría que el movimiento recuperara la unidad  que tuvo en su momento. Está al alcance de la mano La Casa de las Mujeres, conseguirla es fundamental", concluyó.

Pilar esta tarde en las jornadas. FOTO: Gaspar Francés
Pilar esta tarde en las jornadas. FOTO: Gaspar Francés

Pilar transmitió su experiencia como mujer en la defensa de los puestos de trabajo en Hijos de Uña: "Eramos 60 mujeres de un total de 70. Hicimos un encierro para impedir el cierre por mala gestión. Conseguimos que no cesara la actividad aunque la empresa pasó a otras manos".

"A igual trabajo", añadió Pilar, "igual salario. Se reclamaba ya entonces. Muchas de las reivindicaciones de aquellos tiempos siguen estando pendientes".

Moncho, del Colectivo Ciudadano por la Paz y el Desarme de Valladolid, que se implicó en la defensa de Riaño, destruido por la construcción de un pantano, que había sido proyectado a principios del siglo XX y que el franquismo  retomó con el Plan Hidrológico Nacional, en 1963.

"Solo se hizo la presa, hasta que en 1978 se retomó la idea y empezaron las circulares para que abandonasen las casas. Pero fue el ministro Cosculluela, del PSOE, el que en 1986 tomó la decisión de ejecutar el proyecto tal cual estaba, saltándose la declaración de impacto ambiental, y se puso en marcha todo el mecanismo del Estado", manifestó el ponente.

Moncho en un momento de su intervención. FOTO: Gaspar Francés
Moncho en un momento de su intervención. FOTO: Gaspar Francés

"De las 83.000 hectáreas que se iban a regar", añadió Moncho, "solo se han regado 10.000. La construcción del pantano fue el pago del PSOE por la paralización de Lemoniz".

El exmiembro de  Paz y Desarme señaló que con el paso del tiempo se ha entendido que la lucha llevada a cabo en Riaño "es casi la única que colectivos sociales se han enfrentado contra la obligatoriedad del Estado de ejecutar algo. Todas las demás -minería, astilleros, etc.- eran luchas laborales. Esta fue la primera y única vez que una lucha ecológica tuvo una amplísima cobertura".

Moncho explicó el doble escenario en que se libró la batalla. Por un lado, en Valladolid, con la ocupación de las Cortes el día de la toma de posesión de Constantino Nalda. "Víctor Otero y Natxo Eneko desplegaron una pancarta. Se pintó el Duque de Lerma... Y a la vez, participamos in situ, en la defensa de las casas, subiéndonos a los tejados. En Riaño llegó a haber casi 300 detenidos y cientos de guardias cviviles, a caballo, en helicóptero...", narró.

El ponente dijo que la gran victoria del PSOE fue desmovilizar la sociedad civil. "Riaño representa la última gran movilización fuera del ámbito laboral. En aquellos momentos se tejió una reda de pequeñas empresas, bares como La Bici o El Minotauro, imprentas como La Unión o Germinal, artistas como Manolo Sierra... todos contribuyeron con su apoyo a la defensa de Riaño".

Quique hablando del colectivo "El garbanzo negro". FOTO: Gaspar Francés
Quique hablando del colectivo "El garbanzo negro". FOTO: Gaspar Francés

Quique fue el encargado de hablar del colectivo El Garbanzo Negro, creado en 1981, "en un momento de desencanto, de desmovilización, del Pacto de la Moncloa, de la consolidación de la Transición, cuando el movimiento anarquista de CNT atravesaba dificultades, los partidos a la izquierda del PCE se habían dado el batacazo al querer hacerse respetables...".

"Pero también", añadió Quique, "es un momento en que surge cosas nuevas: un movimiento contracultural, son los años del punk, de los ateneos libertarios, quedan restos de los grupos y colectivos de Acción... Aquí se crea El Garbanzo Negro por la confluencia de libertarios y militantes de partidos maoistas, ecologistas y un grupo de chavales muy jóvenes. El Garbanzo ha pervivido a otras organizaciones y su grado de activismo fue alucinante".

El exmiembro del Garbanzo explicó la actividad desarrollada en tres frente: "El debate, la calle y lo lúdico. Se aprovecha la universidad, a través de  los DEACs, y la prensa, con periodistas como Fernando y Pedro Araque, que nos daban cobertura. Se editó un boletín periódico que recogía las charlas que organizábamos, entre ellas, una de los krakens (los okupas holandeses), después hacíamos una okupación; o sobre la libertad de expresión (con el director de Egin), etc."

Quique rememoró algunas de las acciones contra la visita de George Bush, como la ocupación de Radio Valladolid para que se diera lectura en Hora 25 a un comunicado en contra de la presencia del presidente de Estados Unidos. Otra fue la okupación del antiguo colegio de José María Lacort.

"El Garbanzo era un grupo reducido pero capaz de concitar un gran apoyo. Del antiguo colegio nos echaron, pero volvimos y por allí pasaron cientos de personas. También convocamos el Día de la Primavera, y organizamos conciertos. En las cuentas del colectivo, siempre aparece una partida para queimada. Asimismo llenamos el Aula Mergelina con Jon Idigoras y un expreso de HB. Los fachas intentaron reventarlo pero fuimos capaces de defender el acto. Ese día los fachas se llevaron la mayor manta de hostias que han recibido...", recordó Quique, que finalizó con la reconversión de El Garbanzo Negro en Radio Karibú.

David (moderador), Esperanza, Moncho, Pilar y Quique en la mesa. FOTO: Gaspar Francés
David (moderador), Esperanza, Moncho, Pilar y Quique en la mesa. FOTO: Gaspar Francés

"No era una simple radio lúdica. Además de la calidad de los programas musicales había debates, informativos, entrevistas... realizadas por periodistas. Nos dieron un premio nacional por un programa sobre la mujer... pero Picón, el gobernador civil socialista de entonces, puso todo su empeño en cerrar la radio porque la consideraba peligrosa. Para protestar por su cierre irrumpimos en el escenario del Calderón durante la inauguración de la Seminci", dijo, entre otras cosas Quique, quien subrayó la importancia del funcionamiento asambleario, del aprendizaje desde planteamientos idoelógicos diferentes pero siempre dentro del respeto.

"Acabó El Garbanzo, acabó Karibú... pero la gente ha seguido funcionando en distintos movimientos. La Polilla, La Ortiga... son un poco sus herederos. También El Ateneo Republicano y últimoCero se pueden considerar continuadores, por organizar charlas no habituales o cubrir la necesidad de una información que no da El Norte o la Ser", finalizó Quique.

Un asistente recordó que hoy, el 24 de enero de 1977, tuvo lugar el asesinato de los abogados laboralistas de Atocha por terroristas de extrema derecha.

Mañana, jueves, a las 20.00 horas, el Centro Cívico Esgueva acogerá la cuarta sesión: Presente y futuro de las luchas, en la que representantes de cada uno de los grupos organizadores de las Jornadas -CNT, Bloque Obrero, Parados en Movimiento y CGT- expondrán sus posiciones.

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