Participantes en la última mesa de las jornadas
Participantes en la última mesa de las jornadas "Por lo que fuimos, somos". Foto: Gaspar Francés

La cuarta sesión de las jornadas Por lo que fuimos somos, memoria de las luchas en Valladolid cedió la palabra a representantes de cada uno de los colectivos que ha organizado las jornadas: Parados en Movimiento, CNT, CGT y Bloque Obrero, para tratar "el presente y futuro de las luchas".

El moderador de la mesa -Paco, de Parados en Movimiento- dijo en la presentación que aunque ahora el enemigo -"el 1% que detenta toda la riqueza"- pudiera estar más camuflado que en la época de la que se trató en jornadas anteriores, seguía siendo necesaria la lucha "para dar un giro de 180 grados a esta situación de empleos indignos y precariedad, y que los trabajadores pongamos a trabajar la economía para el otro 99%".

El objetivo de la mesa de ayer era según los organizadores cómo se podría lograr esa situación teniendo en cuenta las enseñanzas de las luchas del pasado.

Para ello se convocó a un representante de cada organización, personas "bien conocidas", activas tanto en la lucha obrera como en otros campos -en algunos casos, protagonistas de lo tratado en días anteriores-; "activistas contra el capital desde la izquierda".

Carlos Blanca. Foto: Gaspar Francés
Carlos Blanca. Foto: Gaspar Francés

Carlos Blanca, del Bloque Obrero, comenzó su intervención con un agradecimiento a todas las personas que han "alimentado" las jornadas con su participación, y llamó a mantener la dinámica de unidad que esa presencia representa. Situó estas charlas organizadas entre cuatro organizaciones "en un proceso de confluencia que comenzó con las huelgas generales de 2010 y 2012", y llamó a profundizar en él porque "la unidad llama a la unidad".

Según Blanca, habría que recuperar el espíritu de muchas de las luchas de las que se trató en jornadas anteriores -"unidad entre organizaciones desde las diferencias, resolviendo los conflictos desde el compañerismo"-, y puso como ejemplo "la manifestación del Bloque Crítico del 1 de mayo de 2017, que al ser unitaria logró una repercusión que no han tenido otras convocatorias alternativas a las oficiales en Valladolid y que ha inquietado a las burocracias sindicales". La clave de la unidad es recuperar el discurso de lucha de clase -"el orgullo de ser clase obrera"- y señalando con claridad al enemigo común, el capital y las burocracias sindicales y políticas que venden a la clase obrera.

"Tengo claro lo que no quiero, abandonar la lucha en la calle por cálculos políticos de éxito electoral que acaban llevando a pactar con el enemigo", subrayó Blanca, dando como ejemplos la desarticulación del movimiento AntiOTAN para formar Izquierda Unida y las ordenanzas antisociales aprobadas por el actual ayuntamiento de Valladolid; "contra ello, tengo claro lo que quiero, un proceso como la Huelga de Mujeres que se está organizando asambleariamente para este ocho de marzo y que está dando ejemplo de organización solidaria y horizontal". Animó a seguir esa pista no sólo desde la crítica, sino ofensivamente.

Julio Isla. Foto: Gaspar Francés
Julio Isla. Foto: Gaspar Francés

Julio Isla, por CGT, confesó que al ponerse a escribir sobre el futuro se reconoció "muy mayor, quizás con ideas oxidadas", pero llenó su intervención de propuestas para la renovación de la acción sindical y social. También llamó a la unidad "desde intereses comunes, por encima de banderas y personalismos", e intentando ampliarla a más colectivos.

Aunque también valoró positivamente el Primero de Mayo unitario de 2017, insistió en que en próximas ediciones tendría que ser "más combativo, más participativo y mejor difundido". Llamó a aprender también de la lucha feminista, "como la de la Plataforma por la Sexualidad y el Aborto Libre, que ha conseguido abrir un espacio dinámico y radical con un soplo de aire fresco frente al feminismo institucional".

"Nos haríamos un flaco favor si no abandonásemos el concepto de clase obrera ligado a un empleo asalariado que tan dignamente se explicó en las anteriores jornadas, y que ahora se nos escurre entre los dedos", dijo Isla.

"No podemos", añadió, "mantener estructuras del pasado siglo frente a un capitalismo que cambia a la velocidad de la luz, necesitamos estructuras que ni sean sindicatos ni dejen de serlo".

Puso el ejemplo de Las Kellys, movimiento contra la explotación en la hostelería que no tiene las estructuras de un sindicato tradicional, o de las oficinas sociales que asesoran sobre conflictos laborales sin depender de la afiliación basada en el empleo.

"No abrirse a todos los colectivos socialmente marginados que no se identifican con lo asalariado -como la juventud de extrarradio, las trabajadoras sexuales...- es participar de su exclusión y dejar vía libre al fascismo", concluyó Isla.

Gaspar Manzanera. Foto: Gaspar Francés
Gaspar Manzanera. Foto: Gaspar Francés

Gaspar Manzanera, por CNT, se presentó como "sin duda el más joven de los participantes en todas las jornadas", y en consecuencia se centró en detallar el cambio en las bases materiales de la época tratada en las jornadas anteriores y de la actualidad, cambios que explicarían los diferentes desafíos para la lucha obrera.

Una población joven sobreformada con expectativas de promoción infundadas se ha encontrado ante una crisis de expectativas que se ha manifestó en el 15 M y procesos posteriores. Aún así, esas protestas se dibujan en un contexto de "digitalización de la cultura de masas y total dependencia de mecanismos de comunicación que manejan otros" y ante todo de crisis de la sociedad capitalista a todos los niveles "que plantea un reto técnico sin precedentes a la hora de decidir qué futuro podemos construir". Subrayó cómo la angustia y el sufrimiento mental "está cobrando dimensiones de pandemia" en una sociedad que quiebra sobre la base de los cuidados.

Mientras las ideas no neoliberales "han abandonado la vida social y se refugian en las universidades", la vida cotidiana se encuentra cruzada "por divisiones artificiales que juegan en nuestra contra". En este sentido, Manzanera no da tanta importancia al modelo organizativo concreto -"hay muchos donde elegir"- sino al formato de comunicación: " Nuestro fracaso es que la gente no nos ve útiles, hay que preguntarse por qué no rompemos esa barrera".

Respecto a la unidad, compartió la valoración positiva pero teniendo en cuenta que "es la fuerza la que crea la unidad, y no a la inversa". En este sentido, destacó que el movimiento feminista está siendo atractivo por la propia fuerza de sus reivindicaciones, y vaticinó que "gracias a ello, cuando se hagan unas jornadas de memoria de las luchas dentro de veinte años, las mesas no estarán llenas de tíos como en esta ocasión".

MIguel Luis. Foto: Gaspar Francés
MIguel Luis. Foto: Gaspar Francés

Miguel Luis, por Parados en Movimiento, que advirtió que "no iba a ser políticamente correcto", compartió las muchas felicitaciones que había recibido desde otros puntos del Estado español "por unas jornadas en las que, con la que está cayendo, ha habido un público de más de cien personas todos los días", y agradeció a todos los ponentes por su ejemplo "difícil de alcanzar".

Luis centró su intervención en denunciar las razones que llevan a que "en una ciudad con 45.000 parados las movilizaciones de Parados en Movimiento no reúnan muchas veces más de noventa personas", y las atribuyó a características culturales de un país que es "el menos corrupto de África" y que "disfruta lo votado". "Hay tres frases hechas que han hecho más mal que la peste negra: 'Que nos pongan donde haya', 'Eso pa qué' y 'Es lo que hay'", fruto de una sociedad como la española, dominada por la ignorancia, el miedo "a perder lo que no se tiene" y la vergüenza. "Muchos que se creen clase media cada vez se lo pueden creer menos, pero entre tanto siguen aceptando la propaganda del enemigo".

Resaltó la importancia de una lucha no asistencialista contra la pobreza y la miseria crecientes: "Cuando van a desahuciar a alguien, hay que acudir a apoyarle, pero a condición de que él busque también en su entorno a personas que le apoyen, a sus amistades y familiares; que no crea que puede disimular o pasar por alto su condición de explotado. No puede ser que nos enteremos de que han desahuciado a un vecino a los dos meses, porque lo ha querido llevar a escondidas".

Tras un turno de palabras donde se denunciaron muchas situaciones que no encuentran cauce de solución en los canales habituales, se cerró la mesa con un llamamiento a asistir a la manifestación que saldrá de la calle Trabajo con destino a la Pilarica este viernes 26 de enero, a las 19.30 horas.

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