Protesta de los policías municipales a las puertas de la Jefatura. Foto: úC
Protesta de los policías municipales a las puertas de la Jefatura. Foto: úC

Un centenar de agentes de la Policía Municipal de Valladolid, convocados por el Sindicato Profesional de Policía de Castilla y León, se ha maniatado ante el Ayuntamiento y a las puertas de la Jefatura de Policía, en la Avenida de Burgos, para exigir “la reestructuración integral del servicio” con el fin de favorecer la conciliación de la vida laboral y personal.

Con un potente equipo de megafonía y tras caretas de la propia jefa superior de Policía, Julia González, el alcalde de Valladolid, Óscar Puente y el concejal de Seguridad, Luis Vélez, los agentes han coreado distintas consignas, exigiendo a sus mandos que pongan en marcha un cambio de cuadrante que no se produce desde hace 20 años. “Esta Jefatura, no nos representa”, han gritado con fuerza mientras ha durado la movilización que no ha provocado cortes de tráfico, ya que el recorrido entre la Plaza Mayor y la Avenida de Burgos lo han realizado caminando por la acera.

El portavoz del Sindicato Profesional de Policías Municipales, Miguel Ángel Arroyo, ha sido contundente: “Estamos en la calle porque llevamos ya mucho tiempo denunciando que la conciliación no es la adecuada. Está muy desequilibrada. Hemos presentado varias propuestas y modificaciones que mejorarían el servicio, aunque hasta ahora no han movido ningún palo”.

Arroyo, que indica que existe un déficit de 50 agentes en la plantilla, es consciente de las limitaciones legales existentes para la contratación de más personal. “La cuestión es que con la gente que hay se tienen que organizar los servicios, ponderar cuáles son los más importantes y organizarlo de tal manera que todos salgan beneficiados”, indica.

“Con la gente que hay se tiene que reestructurar el servicio. Aquí hay cuadrantes mejores y peores y los compañeros optan por lo menos malo, que ya es triste. No es de recibo que se trabajen 6-7 días seguidos y luego solo se descansen 2. Escuchamos al alcalde mirar por otros cuerpos y reclamar su equiparación salarial y aquí mira para otro lado en la equiparación de turnos. Donde se tiene que mojar es aquí”, ha indicado Arroyo, que ha lamentado que el resto de sindicatos no hayan secundado la protesta convocada.

El responsable sindical no oculta que “hay una mesa de trabajo abierta en la que se está trabajando”. “Lo único que se ha conseguido que unos complementos de productividad que veníamos cobrando unas veces sí y otras no, que se consoliden en la RPT como complemento específico. Se ven obligados a hacer esto por una sentencia de una denuncia de este sindicato”, ha recordado antes de concluir: “Necesitamos más días de descanso y se puede conseguir con un único cuadrante para todos, lo que pasa es que no se atreven a acometer ese cambio. Estamos para ayudarles”, ha recordado.

Prueba del descontento entre buena parte de la plantilla son las cartas que han difundido entre la plantilla. Reproducimos íntegramente una de ellas:

Policía cabreada: SOS conciliación familiar.

Que la policía municipal de Valladolid está cabreada lo sabe hasta el Tato, aunque nuestro ingenioso regidor don Oscar Puente y su fiel escudero Luis Vélez no se den por enterados. La cosa viene de lejos cuando el anterior alcalde, Javier León, hizo de su capa un sayo y en colaboración con algunos sindicatos sumisos y la cooperación de algún felón y lacayo funcionario, sumieron a esta policía en la más absoluta miseria donde fueron vulnerados sus derechos más elementales a tenor de las múltiples sentencias judiciales que así lo acreditan.

Uno, León, trajo el caos. Otro, Puente, muestra su nulidad para ordenarlo. El problema no es sólo dinero, es la dignidad de los policías que ha sido pisoteada por la incompetencia de los políticos y algunos sindicatos de clase, por la indolencia, insolidaridad e irresponsabilidad de los propios policías y sus jefes. Como consecuencia de ello, la policía está manga por hombro y la casa de la conciliación familiar-laboral sigue sin barrer.

Mientras otros colectivos gozan de pleno reconocimiento - los bomberos descansan 24 días al mes y logran en rauda negociación una subida mensual de 301 euros a hurtadillas -, los policías llevan mareando la perdiz 3 años de negociación, como de costumbre, sin conseguir nada: ni un cuadrante de servicio conciliador; ni un nivel digno equiparable a los administrativos de su mismo ayuntamiento y de otras policías; ni, lo más importante, el reconocimiento de los políticos y el apoyo de sus jefes.

A los policías sólo les queda pegar carteles para reivindicar sus demandas. Por lo que parece, dicha actividad empatiza con el actual alcalde y sus adláteres que viven en sus mundos de yupi, desconociendo que sus policías están hartos de que les cuenten más cuentos: antes era, “Peter Pan en la policía del nunca jamás”; y ahora es, “Alicia en la policía de las maravillas”.

Leopoldo Herreros, ex delegado sindical del SPPMCyL

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