'Ojo del diablo' en una pared de Valladolid. Foto: Gaspar Francés
'Ojo del diablo' en una pared de Valladolid. Foto: Gaspar Francés

El joven R.A.M., que fue detenido en 2016 como presunto autor de las pintadas que los servicios de limpieza municipales de Valladolid bautizaron como “el ojo del diablo” ha negado esta mañana ante la juez ser el autor de los grafitos que le imputa la policía.

“No he realizado ninguna pintada. Nunca he sido grafitero. Sí que he hecho alguna vez algún dibujo, pero siempre por encargo y con permiso. El ‘ojo del diablo’ no es mi sello distintivo, para nada”. Así ha respondido el acusado, tajante, a las preguntas directas del ministerio Fiscal, que al término de la vista ha mantenido para él una petición de condena de 24 meses de multa a razón de 10 euros diarios, así como indemnizaciones que suman 1.473,5 euros para los dueños de las propiedades donde aparecieron las pintadas.

El primero en declarar como testigo (por videoconferencia) ha sido el Jefe de la Brigada de Información que explicó que el origen de la investigación fue “la alarma social” despertada por los trabajos del “grafitero de calidad” esparcidos por todos los rincones de la ciudad. El agente reconoció que nunca fue sorprendido realizando ninguna pintada y que su identificación se produjo tras localizar dos vídeos en Youtube. En uno de ellos aparecía el acusado, hablando con otra persona en la calle, pero sin participar activamente en la realización de ninguna pintada. En otro, se veía a un grafitero plasmando en una pared el ‘ojo del diablo’. Las “similitudes fisionómicas”, según los policías que han declarado, llevaron a los agentes a concluir que ese grafitero encapuchado y que aparecía en el vídeo con la cara pixelada era él.

Los policías aclararon, a preguntas de la propia juez, que las fotografías incluidas en el atestado, al contrario de lo apuntado en el mismo, no fueron obtenidas de las redes sociales del acusado, sino que fueron hechas por la propia Policía Científica. En las redes de R.A.M., según aclaró alguno de los agentes, sólo aparecía algún contenido compartido y algún ‘me gusta’ a algunas fotos de grafitos.

También prestó declaración una agente como perito en grafoscopia, que se encargó de cotejar algunos grafismos de las pintadas imputadas al acusado, con su escritura indubitada. Aunque la conclusión de su informe refleja que hay “analogías en cantidad y calidad”, la agente reconoció que las grafías realizadas con un spray “no tienen ni la profundidad ni riqueza” que permite la escritura para poder determinar la autoría de las pintadas. Es más, llegó a reconocer que a la hora de hacer su pericia se basó en una prueba caligráfica indubitada fotocopiada y en las propias imágenes captadas por la policía.

Distintos afectados por la aparición de las pintadas en sus negocios o establecimientos (salvo uno) también comparecieron para indicar que no conocían de nada al acusado y reclamar el coste de limpieza de las pintadas.

Ya en el apartado de conclusiones, la defensa de R.A.M. fue contundente al señalar distintos aspectos de este caso que conducirían a la declaración de inocencia de su representado. Para el letrado de la defensa “no existe prueba”, ya que es “imposible” que la policía pudiera identificar al acusado por su fugaz aparición en un vídeo donde no participa en la elaboración de ninguna pintada. También criticó que las pesquisas policiales encaminadas a determinar la altura y fisonomía de su cliente no se hubieran hecho constar en el atestado y que para ello no se hubiera practicado una prueba pericial fisionómica.

Además, también afeó que los agentes hubieran indicado que las fotos incluidas en la causa se hubieran sacado de las redes sociales manejadas por el acusado, cuando en el juicio han reconocido que las hizo la Policía Científica. En concreto, se refirió a la imagen de una de las pintadas realizadas en una puerta trasera, que fue la utilizada por los agentes para practicar la prueba caligráfica. “El propietario de esa trasera ni siquiera ha sido citado a declarar”, indicó.

El abogado, que en todo momento mantuvo que las pintadas “las ha podido hacer cualquiera” dada su escasa dificultad, ha acabado pidiendo la absolución de su representado con un contundente argumento jurídico. “Se le acusa de haber causado daños, pero lo cierto es que, en todo caso, sólo ha provocado el deslucimiento de algunos elementos. Prueba de ello es que con una limpieza han vuelto a su estado original, mientras que el daño implica destrozo. En este caso no ha habido ningún daño. No se ha destruido ningún objeto. Antes de la reforma del Código Penal de 2015, el deslucimiento era una falta, pero ya ha desaparecido, por lo que no puede existir reproche penal”, ha indicado antes de pedir la libre absolución de R.A.M.

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