Tres perros abandonados en la calle. FOTO: Asociación Animalista Libera
Tres perros abandonados en la calle. FOTO: Asociación Animalista Libera

La Junta de Gobierno ha aprobado el proyecto de la “Ordenanza reguladora de la convivencia responsable y protección animal de la ciudad”, que continuará su tramitación hasta la aprobación definitiva por el Pleno municipal, tras un periodo de consultas con las asociaciones protectoras de animales durante el que han propuesto ideas de mejora.

El objetivo de esta Ordenanza, que sustituye a otra del año 1998, es “caminar hacia la protección animal” ante “una sensibilidad creciente de la sociedad y nueva legislación como el Tratado de Lisboa”, señaló la concejala de Medio Ambiente y Sostenibilidad, María Sánchez.

El texto promueve que los animales sean respetados como seres sensibles, tal y como señalan las exposiciones de motivos de estas normas actuales, y que no sean víctimas de malos tratos o esfuerzos desmesurados que les comporten sufrimientos físicos o psíquicos.

La ordenanza busca la colaboración con las entidades de protección de animales, así como perseguir el maltrato y abandono animal fomentando la adopción.

Entre las novedades destacan la captura, esterilización y suelta de gatos asilvestrados, para lo que se pondrá en marcha una regulación que prohibirá alimentar a los animales, a excepción de las personas que lo tengan autorizado, que deberán darles agua y pienso seco tras registrarse como tales en el Ayuntamiento.

Por otro lado, los animales estarán identificados y serán esterilizados, vacunados y desparasitados en el Centro Canino, para fomentar las adopciones y se adaptarán espacios para animales de compañía en los pisos de acogida de personas víctimas de violencia de género.

La ordenanza prohíbe además la exhibición en escaparates de animales vivos para su venta, así como su rifa.

La norma determina las sanciones para infracciones leves, graves y muy graves, dependiendo del daño causado al animal, su naturaleza o su reiteración.

Las sanciones que recoge la ordenanza para infracciones muy graves (trato vejatorio, por ejemplo) pueden oscilar entre los 1.501 euros hasta los 3.000.

Las graves (mantener a los animales atados más de ocho horas consecutivas o no darles atención veterinaria, entre otras) se sancionarán con multas de 601 a 1.500 euros.

Por último, no recoger las deposiciones, no limpiar con agua jabonosa o no comunicar la existencia de perros abandonados se sancionarán como leves, de 150 a 600 euros.

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