Miguel Ángel Ceballos y María Sánchez, esta mañana en rueda de prensa. Foto: úC
Miguel Ángel Ceballos y María Sánchez, esta mañana en rueda de prensa. Foto: úC

“Nosotros no podemos cambiar las condiciones meteorológicas, pero sí las políticas públicas”. Este es, según ha resumido la concejala María Sánchez, el espíritu de la colaboración entre el Ayuntamiento de Valladolid y la organización Ecologistas en Acción para repetir este año una nueva propuesta de información a la población sobre el ozono, que durante la primavera de 2018 recorrerá una docena de centros educativos y sociales de la ciudad y los municipios de su área metropolitana sur.

Ante el incumplimiento del valor objetivo para la protección de la salud en la aglomeración de Valladolid, una de las cuarenta zonas en España donde durante los últimos tres años se ha superado el límite legal de ozono troposférico, Ecologistas en Acción ha iniciado con el apoyo del Ayuntamiento de Valladolid esta nueva campaña de información.

Según ha explicado Miguel Ángel Ceballos, de Ecologistas en Acción, las emisiones del denso tráfico del área metropolitana de Valladolid y algunas instalaciones industriales son desplazadas por los vientos dominantes especialmente hacia el sur de la ciudad, donde en las horas centrales del día se propicia la formación de ozono, dando lugar a episodios de mala calidad del aire que el año pasado provocaron la activación en varias ocasiones del Plan de Acción en situaciones de alerta por contaminación del aire urbano.

En las últimas dos décadas, la población de la periferia urbana de Valladolid ha pasado de 46.000 a 110.000 habitantes, lo que ha conllevado una multiplicación de los desplazamientos en automóvil entre la ciudad y las urbanizaciones y pueblos dormitorio, siendo casi 50.000 los vehículos que acceden cada día a Valladolid desde los municipios del sur, según el Plan Integral de Movilidad Urbana, Sostenible y Segura del Ayuntamiento (PIMUSSVA).

“Se da así la paradoja de que municipios periféricos como Aldeamayor, Arroyo, Boecillo, La Cistérniga, Laguna, Renedo, Simancas, Tudela o Zaratán, que originan el grueso de los viajes en automóvil a la ciudad central, congestionando su tráfico urbano, son a la vez en primavera y verano principales receptores de la contaminación por ozono troposférico y principales emisores del tráfico rodado que la provoca. Es por ello esencial sensibilizar a sus habitantes”, indica Ceballos.

El objetivo de la campaña es divulgar las causas y las consecuencias de este grave problema ambiental, y reducir la exposición a la contaminación especialmente de los grupos más sensibles: niños y niñas, personas mayores, mujeres embarazadas, deportistas y personas con enfermedades respiratorias y cardiovasculares; evitando realizar esfuerzos al aire libre en las horas centrales del día y la caída de la tarde, cuando los niveles de ozono son más elevados.

Asimismo, se persigue fomentar pautas de movilidad que contribuyan a la reducción de la emisión de precursores de ozono troposférico entre la población del área metropolitana sur de Valladolid, como la utilización de medios de transporte alternativos al automóvil (transporte público, bicicleta), y subsidiariamente del coche compartido y los aparcamientos disuasorios.

La exposición, que ha arrancado ayer en el Centro Cultural Azarbe de Zaratán, visitará durante las próximas semanas los Institutos de Educación Secundaria “Las Salinas” y “María Moliner” de Laguna de Duero, para posteriormente rotar por centros educativos de la periferia sur de Valladolid y centros sociales de los municipios de Arroyo, La Cistérniga, Laguna, Renedo o Simancas hasta la finalización de la campaña el 30 de junio.

Simultáneamente a las actuaciones informativas, Ecologistas en Acción promoverá la presentación de mociones y adopción de acuerdos en los ayuntamientos de la aglomeración de Valladolid, constituida por la capital y los municipios de Arroyo, La Cistérniga, Fuensaldaña. Laguna, Renedo, Santovenia y Zaratán, con 370.000 habitantes, instando a la Junta de Castilla y León a que redacte ya el preceptivo plan de mejora de la calidad del aire, que diagnostique las causas del problema y actúe sobre las fuentes contaminantes para preservar la salud.

La contaminación por ozono troposférico u “ozono malo” (por contraposición al de la capa de ozono de la estratosfera) causó en el año 2014 más de 14.000 muertes prematuras en Europa, 1.600 de ellas en España, las mismas que los accidentes de tráfico. Dos terceras partes de los cultivos y buena parte de nuestros bosques y espacios naturales soportan niveles de ozono que dañan la vegetación. España es uno de los países europeos más afectados por este contaminante, especialmente en el litoral mediterráneo y en el centro, incluyendo Valladolid.

El ozono troposférico, que no sale de los tubos de escape, ni de las chimeneas, afecta más a las zonas periurbanas que al centro de las ciudades, especialmente en las tardes soleadas de la primavera y el verano, cuando las elevadas temperaturas activan su formación y acumulación en niveles peligrosos para la salud, por la reacción química entre el dióxido de nitrógeno y los hidrocarburos emitidos por los automóviles y algunas industrias.

Por inhalación, provoca irritación de los ojos y vías respiratorias superiores, un incremento del riesgo de enfermedades respiratorias agudas y reducción de la función pulmonar, así como el agravamiento de patologías cardiovasculares. Además de para las personas, es también tóxico para la vegetación, dañando los bosques y reduciendo la productividad de los cultivos.

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