El quinteto de metales de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León (O.S.C. y L.), “Aria Brass Quintet”, ofreció el día 9 un concierto en el salón de actos de Centro Cívico Delicias a favor de APARVAL.
El quinteto de metales de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León (O.S.C. y L.), “Aria Brass Quintet”, ofreció el día 9 un concierto en el salón de actos de Centro Cívico Delicias a favor de APARVAL.

La enfermedad de Parkinson es un trastorno degenerativo del sistema nervioso central que afecta al área del cerebro encargada del control y coordinación del movimiento, el tono muscular y la postura corporal. Aunque afecta mayoritariamente a las personas con edades comprendidas entre los 60 y los 70 años, no es una enfermedad de mayores puesto que el 30 por cien de los diagnosticados son menores de 65 años y uno de cada cinco afectados es menor de 50 años. Fue descrita por primera vez, en 1817, por el médico inglés James Parkinson, que la llamó en principio como “parálisis agitante”. Los síntomas principales del Parkinson son: temblores, rigidez o resistencia al movimiento, disminución del movimiento espontáneo (bradicinesia) e inestabilidad postural o deterioro del equilibrio. A estos síntomas van asociados otros, como por ejemplo: la depresión, los cambios emocionales, la dificultad para masticar y tragar, los cambios en el habla, los calambres musculares, el dolor de los músculos y de las articulaciones o la fatiga y la pérdida de energía, entre otros. Es una enfermedad crónica, degenerativa e incurable. Es, después del Alzheimer, la enfermedad degenerativa del cerebro más común.

Un momento del acto.
Un momento del acto.

La afectación por una enfermedad crónica, neurodegenerativa e invalidante obliga a conocerla, porque condiciona completamente la vida de las personas afectadas por ella así como la de sus propias familias. Su ignorancia contribuye al aumento de sus síntomas, a su empeoramiento y al deterioro de la salud del enfermo y la de los miembros de su familia, puesto que una enfermedad como la de Parkinson la vive el enfermo y su propia familia. Esta es una enfermedad que obliga a cambios de hábitos de vida del enfermo y de su entorno familiar, que se ve obligado a pasar controles médicos cíclicos y rigurosos, a convivir con una medicación compleja, a la realización de terapias específicas administradas por fisioterapeutas, logopedas y psicólogos, y a la realización de actividades dirigidas a la consecución de la mayor autonomía personal posible. Ante la necesidad de las mismas y la pasividad de la administración, los enfermos se han visto obligados desde hace años a organizarse en asociaciones, en federaciones que se han creado en cada comunidad autónoma y en una federación nacional. En Valladolid, los enfermos de Parkinson están asociados en APARVAL, Asociación del Parkinson de Valladolid, una asociación sin ánimo de lucro declarada de utilidad pública.

Reconocimiento a Pilar Aranda.
Reconocimiento a Pilar Aranda.

Según un informe de la Universidad Complutense de Madrid, la enfermedad de Parkinson afecta en España a más de 300.000 personas y cada año se diagnostica un caso nuevo por cada 10.000 habitantes. En Valladolid existe más de un millar de personas afectadas por esta enfermedad y más de 8.000 en Castilla y León, una dolencia que tiene consecuencias negativas en el ámbito personal, familiar, laboral y económico, pero que se agravan como consecuencia de la pasividad de la administración respecto de los enfermos crónicos, los dependientes en general y los enfermos de Parkinson en particular.

Hasta comienzos de 2018, APARVAL ha desarrollado sus actividades en un local de dimensiones reducidas cedido por una congregación religiosa. El día 11 de abril el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, inaugura oficialmente el local nuevo, cedido por el Ayuntamiento de Valladolid, sito en la calle de la Reja, 17, y transformado fundamentalmente gracias a las aportaciones de los socios y a la participación de APARVAL en el reparto del dinero correspondiente a la casilla de fines sociales del I.R.P.F. de estos años últimos. Con motivo de este acontecimiento, tan importante para APARVAL y, por consiguiente, para los enfermos de Parkinson de Valladolid y provincia, y como colaboración en los actos que la asociación ha preparado con motivo del Día Mundial del Parkinson, que se conmemora el día 11 de abril, el quinteto de metales de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León (O.S.C. y L.), “Aria Brass Quintet”, ha ofrecido el día 9 un concierto en el salón de actos de Centro Cívico Delicias. Este quinteto es una agrupación de cámara formada por los profesores de la O.S.C. y L. Emilio Ramada (trompeta), Miguel Oller (trompeta), Carlos Balaguer (trompa), Philippe Stephani (trombón) y Sean P. Engel (trombón bajo), que interpretaron música desde el Renacimiento hasta nuestros días, con la que disfrutaron los presentes. El acto sirvió para reconocer la labor desarrollada a favor de APARVAL y, más concretamente, por el trabajo tan intenso y complejo realizado para poner en pie el local que se inaugura mañana por Carlos Carretero y Pilar Aranda, su presidente y tesorera anteriores, José Ramón Ibáñez, el vicepresidente actual y, a título póstumo, por Ana María González y Ángel Centeno.

Reconocimiento a Carlos Carretero.
Reconocimiento a Carlos Carretero.

La inauguración oficial del local de la calle de la Reja, que se realizará el día 11 de abril a las 11 horas, supone una mejora cualitativa para los enfermos de Parkinson de Valladolid, que podrán acceder con dignidad a las terapias y a los servicios que necesitan. Sin embargo, la responsabilidad de la administración local, provincial, autonómica y nacional no se agota con esta cesión ni con las aportaciones económicas necesarias para su puesta en funcionamiento. El artículo 43 de la Constitución Española reconoce el derecho a la salud y establece la responsabilidad de las administraciones públicas sobre su investigación, prevención y salvaguarda; así pues, como sucede con las enfermedades en general, la responsabilidad sobre la enfermedad del Parkinson y las demás enfermedades crónicas, cuyo tratamiento depende en la actualidad prácticamente del esfuerzo económico y humano de los propios enfermos, de sus familias y de los que APARVAL denomina “socios amigos”, debe ser asumida por la administración. La razón es clara: el derecho a la salud es universal y su disfrute no puede depender de las condiciones económicas, familiares, sociales, geográficas, culturales o de otro tipo que rodean a los enfermos, porque ponen en riesgo su vida, contribuyen a su discriminación y conciben la salud y la vida digna como un derecho de orden secundario.

No hay comentarios