Integrantes del comando leyendo a quemarropa en medio del autobús. Foto: Gaspar Francés
Integrantes del comando leyendo a quemarropa en medio del autobús. Foto: Gaspar Francés

Armados con su imbatible equipo de campaña consistente en una camiseta amarilla, un libro y la pasión y el amor a la lectura los Comandos Lectores de Valladolid tomaron esta vez un bus urbano para “reivindicar la lectura, una actividad revolucionaria un modo de rebeldía, un frente abierto contra el conformismo, los días grises y las noches largas y frías”. 

Fue el pasado viernes 1, en una acción combinada para ‘atacar’ la línea 2 de autobuses urbanos de Valladolid. Divididos por parejas y apostados estratégicamente a lo largo de todo el recorrido (Poblado de Endasa. Avda Palencia. Santa Clara. Chancillería. Teatro Calderón. Plaza Universidad. Plaza España. Plaza Zorrilla), los integrantes del comando fueron subiendo sin oposición alguna al vehículo ante la atenta mirada del conductor y el resto de usuarios, cuya sorpresa aumentó al percatarse de sus intenciones: abrir un libro y concentrarse en su lectura.

Esta ‘acción revolucionaria’ forma parte de un programa de la Federación Colectivo de Educación de Personas Adultas (FECEAV) gracias a un un grupo de personas que amaba la lectura, les gustaba escribir y se “enroló” como voluntariado para trasladar esas ganas a gente que no la tuviera.

“En este programa se forma a ese voluntariado y se refuerza su papel de “comandos” para que lleven a cabo actividades de animación a la lectura. El curso pasado ya empezaron con otra acción: Poesía en la calle. Un coro poético actuó en plena calle y se colocó un verso de forma permanente en el pavimento de la plaza del Centro Cívico Canal de Castilla. Allí permanece un verso de Gloria Fuertes: "Si la realidad es gris... la pongo verde". Se comienza con un proceso de formación en aspectos como, por ejemplo, el entrenamiento en relato corto. Después se realizan acciones diferentes. Por ejemplo en las calles, estableciendo un recorrido literario por la ciudad, siguiendo las diversas estatuas existentes, para leer algo de quienes están allí representados, además de acompañarlo siempre de un “manifiesto por la lectura””, explica una de las responsables del proyecto, María José Larena antes de recordar que hace años “se propuso al Ayuntamiento anterior de Valladolid (regido por Javier León de la Riva del PP) la instalación de señales de tráfico para una ciudad lectora en parques y plazas. Nunca fue atendida esa petición”.

El pasado viernes, la acción concluyó en la Plaza de Zorrilla. Cuando el autobús alcanzó la parada final, todos los integrantes del comando, enfundados en camisetas amarillas y con su libro reglamentario en la mano, gritaron al unísono su lema: “Los Comandos Lectores leemos para ti de mil amores”, justo antes de abandonar el vehículo.

“Ojalá esta acción sea una semilla lectora que anime a más personas a realizar este acto revolucionario que es la lectura. Abrir un libro activa el músculo, activa la vista, activa el cerebro, activa la voluntad de ser partícipe, la responsabilidad, la implicación de quién lee. Con un libro en la mano pensamos, soñamos, nos hacemos preguntas, iniciamos la revolución silenciosa que hará un mundo mejor”, aseguran

Ya en la plaza, la intervención concluyó recitando el poema Tristes guerras de Miguel Hernández.

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