Entrada de un tren de alta velocidad en la estación Campo Grande de Valladolid.
Entrada de un tren de alta velocidad en la estación Campo Grande de Valladolid.

Comprar un billete en la Estación de Valladolid es ahora más difícil que hace unos meses. Ahora hay tres o incluso solo dos ventanillas abiertas donde antes había seis, lo que provoca largas esperas a los viajeros que acuden a la estación a obtener un billete con atención personal.

Esta es la denuncia que hace el sindicato CGT, exponiendo que denuncia que “en línea con el abandono del servicio público habitual en RENFE, las taquillas de venta de billetes  han venido sufriendo una reducción de personal sin precedentes, que están conllevando un deterioro notable en la calidad del servicio que se presta”.

Hace meses, la empresa decidió cerrar la venta anticipada durante los fines de semana, como ya viene pasando hace tiempo en todas las estaciones donde el personal se traslada o jubila sin reposición (Madrid, Barcelona, Valencia,...) Ahora, la campaña de verano está siendo afrontada con turnos con tres o incluso dos ventanillas donde antes había seis, indica CGT.

“Esto está provocando largas esperas a los viajeros que acuden a la estación a obtener un billete con atención personal, a los que la alternativa que la empresa les ofrece de comprar sus billetes por otros canales no les sirve, pues si acuden a la estación es precisamente por la imposibilidad de acceder a esos otros canales, muchas veces fuera de su alcance o con una limitación en las tarifas que precisan de la atención en taquilla”, explican.

“Los trabajadores, sin culpa alguna, y opuestos a este proceso de cierre, tienen que enfrentarse a continuas discusiones con viajeros enfadados que demandan una atención rápida que ya no es posible. A esto se une una precariedad absoluta de los medios más básicos, careciendo constantemente de impresoras que permitan aportar documentación escrita o billetes, y con un sistema de venta lento e ineficaz, con numerosos y frecuentes fallos”, explica CGT antes de denunciar que “además niega la venta de las ofertas más baratas por este canal, en un clamoroso caso de autocompetencia desleal”.

A todo ello se suma “una inexistente formación al personal sobre los nuevos productos, o uso de los sistemas de atención al cliente, por lo que los trabajadores no pueden atender debidamente las demandas o resolución de problemas de los viajeros”, indican.

Para CGT, la intención de RENFE es clara: “Eliminar la atención presencial en las estaciones, para permitirse una drástica reducción de personal, en busca exclusivamente del beneficio económico a toda costa”.

“El proceso de privatización del ferrocarril que venimos padeciendo desde hace años, ha hecho de RENFE una empresa interesada sólo en la recaudación y no en el servicio público. Lejos de ser un servicio público para todos, el perfil de viajero que se busca atraer es el profesional, que demanda el AVE para viajes de negocio, y viaja con billete de empresa adquirido telemáticamente o por canales externos a RENFE, abandonando al viajero tradicional, que no compra por internet, que necesita una atención personalizada, o que viaja a pequeñas localidades”, critica e sindicato.

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