Aspecto de la plaza durante el concierto del grupo De Perdidos al Trio. FOTO: Gaspar Francés
Aspecto de la plaza durante el concierto del grupo De Perdidos al Trio. FOTO: Gaspar Francés

La Ferias y Fiestas de Valladolid, un año más, han llenado sus calles más céntricas transformando esa ciudad fría de gentes un tanto despegadas de la que hablan los tópicos en un hervidero, una ciudad que para el pregonero de este año, el escritor César Pérez Gellida, es la "capital del Universo". La música ha sonado durante diez días en sus plazas y las raciones en recipientes de plástico protagonizado la dieta del público.

La Feria de Día sigue creciendo con un notable aumento de clientes en sus barras según los datos ofrecidos por el Ayuntamiento, y en la misma medida se disparan los residuos plásticos entre vasos y platos de un solo uso que hacen rebosar papeleras y contenedores, dejando la iniciativa para fomentar el uso de vasos reutilizables en un quiero y no puedo. Este ha sido también el año de la 40 edición de la Feria de Cerámica y Alfarería que, sin datos concretos, el Ayuntamiento refleja un incremento en la afluencia de público y en ventas.

Los Gigantes y Cabezudos, además de La Tía Melitona y el Tío Tragaldabas, han recorrido el centro y algunos de los barrios de Valladolid. Los deportes y las actividades al aire libre también han tenido su hueco en las fiestas, como las distintas propuestas culturales que siguen buscando dar alternativas a los jóvenes que nutren el casi constante botellón de Las Moreras. Aglomeración que contrasta con el aspecto desangelado de algunos espectáculos que se celebraron a escasos metros, aunque el escenario de las pistas deportivas también ha gozado de más de un lleno durante las fiestas.

De Kanteo aprovechó la oportunidad de desplegar su arte en la Plaza Mayor para hacer bailar al público durante la escasa hora de la que dispusieron. La banda, que está a las puertas de presentar su segundo trabajo, con una formación ampliada y rodada durante el último curso, desarrolló su divertida fusión de ritmos como el ska, el reggae o el rock demostrando su calidad y facilidad para armar la fiesta a base de música.

Celtas Cortos volvían a su plaza, la Plaza Mayor de Valladolid, escenario de algunos de sus históricos conciertos en la década de los noventa, siendo altavoz de los movimientos sociales que entonces luchaban contra la mili, por la insumisión o por el 0,7. Por eso fueron vetados por el Partido Popular en la era De La Riva, hasta que, copa de Ribera mediante, volvieron en su última legislatura, incluso con la entonces concejala de Cultura, Mercedes Cantalapiedra, brindando desde el escenario y haciendo los coros durante los bises. Aunque esta vez, por el orden del cartel, parece que los Celtas en Valladolid no eran los protagonistas, ya que la programación diseñada por la radiofórmula de turno contaba con Hombres G para cerrar la noche.

En esta ocasión Jesús Cifuentes, pregonero de las fiestas hace ya tres años, decidió aprovechar el concierto para mostrar su apoyo al centro social La Molinera, vistiendo su camiseta y reivindicando su necesidad durante sus míticos e interminables discursos, despertando la ovación del público, o incluso coreando su nombre en varias canciones. La ‘Energía positiva’, título de su último trabajo que terminará de ver la luz esta misma semana, fue el otro leitmotiv del concierto, intercalando estas nuevas canciones con los clásicos de la banda u otras incluso de los trabajos en solitario de Cifu.

De Perdidos al Trío fue la última banda local, antes de la despedida homenaje a Candeal del domingo, que actuó en la Plaza Mayor. El conjunto, con la colaboración de varios artistas de la ciudad, ofreció un gran espectáculo ‘marca de la casa’, viajando del funk, al latin, el soul o el jazz, con giros incluso hacia la música sefardí en una de sus últimas composiciones, aunque el sonido de la plaza no le hizo justicia. Sea como fuere, después de que el público consiguiera con sus gritos y aplausos que les dejaran tocar una última, con el concierto ya terminado, el frente del escenario se quedó medio vacío, aunque rápidamente fue ocupado por lo seguidores de Chenoa.


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