Dos jóvenes con máscara antigas en una manifestación en Valladolid. Foto: Gaspar Francés
Dos jóvenes con máscara antigas en una manifestación en Valladolid. Foto: Gaspar Francés

Los 2,4 millones de habitantes de Castilla y León han respirado aire contaminado por ozono durante el verano de 2018. El Informe anual sobre la Contaminación por Ozono de Ecologistas en Acción concluye que la totalidad de la población y del territorio castellano y leonés han estado expuestos a unos niveles insalubres de este contaminante. El repunte de la quema de combustibles fósiles y el cambio climático, están entre las causas de un problema que afecta de manera estructural a la salud y el medio ambiente.

El informe elaborado por Ecologistas en Acción analiza los datos recogidos en 472 estaciones oficiales de medición de ozono instaladas en todo el Estado español, entre ellas 37 situadas en Castilla y León.

En lo que respecta a Castilla y León, entre sus principales conclusiones, destacan:

- El ozono troposférico sigue siendo el contaminante atmosférico que año tras año afecta a más población y territorio. Durante 2018 sus niveles han aumentado en el sur, pese a la mayor inestabilidad y el menor calor sobre todo en primavera. La contaminación generada desde las principales ciudades, las autovías y autopistas y las centrales térmicas del norte de León y Palencia se extiende por el territorio afectando a zonas más alejadas y rurales en la forma de ozono troposférico.

- El informe de Ecologistas en Acción toma como referencia el valor recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) de acuerdo al cual el aire contaminado por ozono ha afectado en 2018 a la totalidad de la población y del territorio castellano y leonés.

- Si se considera el valor objetivo establecido por la normativa, más laxo que la recomendación de la OMS, sólo la estación de Segovia en la zona de la Montaña Sur habría incumplido el objetivo legal durante los últimos tres años, pudiendo afectar a 250.000 personas en Ávila, Salamanca y Segovia.

- La superficie expuesta a niveles de ozono que exceden de los legalmente permitidos para proteger los cultivos agrícolas y los ecosistemas naturales alcanza 19.000 kilómetros cuadrados, la quinta parte del territorio castellano y leonés, en la zona Sur y Este de Castilla y León, desde Salamanca a Soria.

- El ozono es un contaminante muy complejo, que no tiene una fuente humana directa sino que se forma en la baja atmósfera en presencia de radiación solar por la combinación de otros contaminantes denominados precursores, emitidos por el transporte (en especial los vehículos diésel), las grandes centrales termoeléctricas y determinadas actividades industriales. Afecta durante primavera y verano sobre todo a las áreas suburbanas y rurales influenciadas por la contaminación urbana e industrial.

- El mantenimiento de la contaminación por ozono en 2018 es consecuencia en primera instancia del repunte en la quema combustibles fósiles que está acompañando al cambio de ciclo económico. Su evolución reciente está relacionada con la tendencia al incremento en verano de las temperaturas medias y de las situaciones meteorológicas extremas (olas de calor), resultado del cambio climático.

- La contaminación por ozono debería abordarse como un problema sanitario de primer orden. La Agencia Europea de Medio Ambiente ha estimado en 1.600 las muertes prematuras en el Estado español en 2014 por la exposición a niveles de contaminación por ozono como los registrados en Castilla y León durante 2018. Las personas más afectadas son las niñas y niños, las personas mayores, las mujeres embarazadas y las personas con enfermedades respiratorias y cardiovasculares crónicas.

- Según el Banco Mundial, el coste sanitario y laboral derivado de la contaminación por ozono representa alrededor de 5.000 millones de euros al año, un 0,33% del PIB español, sin considerar los daños provocados sobre los cultivos y los ecosistemas naturales.

- La información a la ciudadanía por parte de las administraciones públicas no es ni adecuada ni ajustada a la gravedad del problema. La transmisión de datos al visor de calidad del aire del Ministerio de Medio Ambiente ha sido muy irregular durante todo el año. Resulta elemental por ello que la Junta de Castilla y León se esfuerce por mejorar la información de la calidad del aire en su Comunidad.

- Los Planes de Mejora de la Calidad del Aire para reducir la contaminación son obligatorios según la legislación vigente. Pero, en el caso del ozono, la Junta de Castilla y León lleva una década omitiendo la elaboración y aplicación de dichos planes, en todas las zonas donde resultan preceptivos. Se trata de una negligencia que este año está poniendo en peligro la salud de 250.000 castellanos y leoneses, en la Montaña Sur de Castilla y León, que afecta a las provincias de Ávila, Salamanca y Segovia.

- Pocas ciudades cuentan con protocolos de actuación frente a las puntas de contaminación por ozono. El de Valladolid es el único que contempla medidas de limitación del tráfico en episodios como el de la ola de calor de la primera semana de agosto, cuando mientras las grandes ciudades francesas restringían el tráfico las españolas se limitaban a informar rutinariamente a la población sensible.

- Las principales vías de actuación para reducir la contaminación del aire por ozono en Castilla y León son la disminución del tráfico motorizado, la adopción de las mejores técnicas industriales disponibles, la sustitución de los disolventes orgánicos por agua, el ahorro y la eficiencia energética y el cierre de las centrales térmicas de carbón (Compostilla, Anllares, La Robla y Guardo). También es necesario penalizar los vehículos diésel.


Noticias relacionadas:

Casi toda la población de Castilla y León ha respirado aire contaminado por ozono en lo que va de año

 

No hay comentarios