Fotocomposición del plano de la intervención del nuevo paso de Labradores. úC
Fotocomposición del plano de la intervención del nuevo paso de Labradores. úC

Lo que hasta ahora era un boceto, ya se ha convertido en plano oficial. La cuenta atrás para trasformar radicalmente el túnel de Delicias y abordar la que ha sido bautizada como la ‘gran obra’ del proyecto de integración ferroviaria ya está en marcha y últimoCero ha tenido acceso al primer plano de la intervención. Donde actualmente hay un largo, estrecho y oscuro túnel para peatones, habrá tres; se crea una gran plaza verde junto a las vías y el tráfico de entrada y salida al barrio de Delicias cambiará por completo.

Esto es lo que refleja el plano inicial contenido en el pliego de cláusulas administrativas para la contratación de la redacción del proyecto definitivo, que, solo para este nuevo paso emblemático para superar las vías, cuenta con un presupuesto base de licitación de 546.330,73 euros (IVA incluido).

Plano de la intervención en Labradores incluido en la documentación presentada ayer al consejo de administración de la Sociedad Valladolid Alta Velocidad. Foto: úC
Plano de la intervención en Labradores incluido en la documentación presentada ayer al consejo de administración de la Sociedad Valladolid Alta Velocidad. Foto: úC

Según se especifica, las actuaciones previstas en esta zona comprenden la ampliación y mejora del paso para vehículos existente en la calle Labradores (por el que a duras penas caben los autobuses), un nuevo paso para vehículos en la calle Panaderos, que conecte esta calle, la calle de la Estación y la futura estación de autobuses soterrada con la Avenida de Segovia. Además, el proyecto incluye un nuevo paso para peatones y bicicletas entre los dos pasos de vehículos. El proyecto contempla la clausura del paso peatonal existente en la calle Labradores.

También se indica que “los proyectos deben contemplar el tratamiento de los espacios colindantes de manera que se integren los distintos accesos con el entramado urbano de Valladolid, en coordinación con el Ayuntamiento de Valladolid”.

Además, se señala expresamente que las actuaciones definidas en este proyecto “deberán coordinarse con los proyectos de la nueva Estación de Autobuses y de la remodelación de la Estación de Campo Grande, de manera que se realice una ordenación conjunta del tráfico en el entorno”.

El proyecto, dependiendo de la ubicación de la futura estación de Autobuses (que depende de la Junta), contemplará las posibles conexiones de la misma con los pasos inferiores de vehículos.

Por otra parte, el proyecto incluirá la adecuación de los terrenos colindantes al edificio técnico del enclavamiento de alta velocidad, situado, dentro de los terrenos ferroviarios, a la altura de la calle Ferrocarril, donde surgirá una nueva plaza, al nivel de los nuevos pasos peatonales. Para ello se definirán las demoliciones necesarias, así como la urbanización y adecuación del terreno y los accesos al entorno. Se definirán también las labores necesarias para el traslado de las oficinas afectadas por el futuro cerramiento, incluyendo las acometidas de los servicios e instalaciones de las mismas.

Boceto del paso de Labradores incluido en la primera presentación del nuevo convenio de integración ferroviaria.
Boceto del paso de Labradores incluido en la primera presentación del nuevo convenio de integración ferroviaria.

Una vez que se produzca la adjudicación de este contrato, los redactores del proyecto dispondrán de seis meses para su ejecución, lo que significará que aunque las obras no comenzarán antes de la cita con las urnas prevista para mayo de 2019, sí que lo harán antes de que acabe el próximo año.

Mientras el proyecto de la integración comienza a dar sus primeros pasos en firme, el PP de Valladolid continúa anclado en un "inviable" proyecto de soterramiento que fue rechazado por su propio partido cuando tenía la mayoría en el seno de la Sociedad Valladolid Alta Velocidad, donde el Grupo Fomento (RENFE y ADIF) tienen un peso del 50%, mientras que el 50% restante se lo reparten a partes iguales la Junta de Castilla y León (también en manos del PP) y el Ayuntamiento de Valladolid.

Hoy mismo el portavoz del Grupo Municipal Popular en el Ayuntamiento, Antonio Martínez Bermejo, empeñado en hacer bandera electoral del soterramiento que su partido fue incapaz de ejecutar durante las dos décadas que ocupó el Consistorio vallisoletano, ha arremetido incluso contra la Junta de Castilla y León, acusando al ejecutivo autonómico de su mismo color político de no haber puesto toda la carne en el asador para defender el soterramiento. Ha considerado que es "una falacia utilizar el argumento de la deuda de ADIF" que, según se supo ayer al término de la reunión del Consejo de Administración de la Sociedad Valladolid Alta Velocidad, acumula ya los 23.000 millones de euros.

Martínez Bermejo ha llegado a indicar que “con esta rendición, Puente y Saravia, convierten a Valladolid en una ciudad de segunda categoría y con los túneles retorna al siglo XIX, en lugar de ganar el futuro para sus vecinos”, obviando que los vecinos, mientras han estado esperando el soterramiento que prometió e incumplió su partido, han soportado durante años unas inaceptables infraestructuras sobre las que sólo se ha intervenido con reparaciones puntuales de luminarias y manos de pintura.


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