Alfredo Corell.
Alfredo Corell.

El Director de Área de Formación e Innovación Docente en la Universidad de Valladolid, Alfredo Corell, ha denunciado una campaña de odio contra él a través de la distribución reiterada de escritos anónimos en los que se puede leer: “Corell maricón y socialista”.

El profesor ha decidido denunciar públicamente este ataque después de haber realizado la denuncia formal en la Facultad de Medicina y en la Universidad de Valladolid, y tras haber notificado los hechos ante la Policía, que ya está realizando la correspondiente investigación.

Según explica, los carteles anónimos se han distribuido en su lugar de trabajo, en al menos tres ocasiones por las escaleras, en los pasillos, en la puerta de la facultad; junto a la puerta de su despacho, en el tablón de anuncios de su departamento...

“La acción (abominable donde las haya) se realizó con la cobardía del anonimato, empezando por la frialdad de su diseño, su fotocopiado, el recorte, hasta su calculada distribución. Yo no he visto el delito. Por desgracia, a ello ha contribuido el silencio cómplice que se ha creado a mi alrededor. Me he enterado de los hechos, casualmente, diez días después de que acontecieran. Todos los que lo habían visto pensaron que, quitando de en medio estos papeles (retirándolos por la mañana temprano, ocultándolos o, simplemente, eliminándolos…) se acabaría el problema. Trato de entender ese axioma que dice que “De lo que no se habla no existe”. No les puedo culpar por esta actuación (en muchos casos, ya digo, con una clara intención de protegerme del daño), pero se equivocaron, además de ocultar pruebas”, explica el profesor de la Universidad de Valladolid en sus redes sociales.

“Estos hechos son difíciles de contar con objetividad. La perplejidad de los primeros instantes (dolorosos, repugnantes, e incluso ridículos) se convirtió, luego, en ira hacia los agresores anónimos. Voy contándolo poco a poco, en mi entorno, a quienes me importan. Tengo además la convicción de que estas acciones hay que denunciarlas e investigarlas, además de condenar a sus responsables. No indican nada sano de sus autores. Creo sinceramente que sólo así avanzaremos y seremos una sociedad mejor. Sólo denunciando estas acciones dejarán de dañar a otras personas. Yo necesito hablarlo, y confieso que, ver mi nombre en un acto tan violento como este, me resulta tan aterrador como penoso. Callarme no puede ser nunca una opción. Sí, hoy han venido a por mí…”, reflexiona.

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