María sánchez y Manuel Saravia inauguran la nueva fuente instalada en la Plaza de Fuente Dorada.
María sánchez y Manuel Saravia inauguran la nueva fuente instalada en la Plaza de Fuente Dorada.

El concejal de Urbanismo, Manuel Saravia, y la concejala de Medio Ambiente, María Sánchez, han presentado hoy, en la Fuente Dorada, las obras realizadas para la instalación de veinte fuentes de agua potable en otros tantos puntos de la ciudad. La obra ha formado parte del programa de inversiones financieramente sostenibles de 2017, y la ha promovido el Ayuntamiento de Valladolid.

El proyecto, que se ha realizado por técnicos municipales, es una primera fase de un programa más amplio de dotación de fuentes en enclaves urbanos (y periurbanos, en fases posteriores), de distinta índole: lugares de encuentro, de juego o de paseo; zonas de juego e infantiles, áreas deportivas, plazas o itinerarios peatonales, incluyendo caminos de salida de la ciudad.

En esta primera fase se han instalado veinte fuentes, con tres modelos diferentes (Atlántida, Barcino y Galdana), repartidas en nueve zonas de la ciudad: La Victoria, Barrio España, Pilarica, Pajarillos, Las Flores, Delicias, La Rubia, Parquesol y Centro. Las próximas se instalarán en Rondilla, aunque no se ha avanzado su ubicación exacta.

El presupuesto ha sido de 56.920,79 euros (IVA incluido), y ha sido realizado por la empresa Socamex, SAU, bajo la dirección del Servicio de Espacio Público e Infraestructuras. Nueve de ellas se han instalado en parques o espacios ajardinados (próximas a juegos infantiles); ocho en plazas o espacios de reunión (dos de ellas también próximas a zonas de juego); y las tres restantes en sendos itinerarios (Esgueva y Juan Carlos I).

"Se frena así, con esta obra, como primera fase de una actuación mucho más amplia, el abandono o desaparición de numerosas fuentes de beber que hasta hace pocas décadas constituía uno de los servicios públicos que la ciudad debía proveer a la población en la calle. Pues lo cierto es que en muchos puntos resulta complicado calmar la sed en una fuente, como se hizo toda la vida. También para esto ha de servir la recuperación de la gestión pública del agua, para fomentar su dimensión social”, explicó Saravia.

En este sentido añadió que “las fuentes nos hablan de un modelo de ciudad en la que se prima el espacio público y su ausencia parece decirnos que entre el domicilio privado de cada cual y los negocios donde nos dispensan bebidas (bares, cafés, etc.) no existe un espacio comunitario en el que pasear, jugar y encontrarse. Una ciudad amable tiene que ofrecer un trago a quien ha salido a pasear o hacer deporte, o a esos niños y niñas que juegan en las plazas”, ha indicado.

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