Chimeneas de fábricas en la periferia d ela ciudad. Foto: Gaspar Francés
Chimeneas de fábricas en la periferia de Valladolid. Foto: Gaspar Francés

“Durante el año pasado ha mejorado la calidad del aire de la ciudad por partículas o dióxido de nitrógeno, pero no así por ozono, pese a las mayores lluvias y el menor calor anual”. Esta es la conclusión de la evaluación de los datos de las diez estaciones de las redes de control de la contaminación atmosférica del Ayuntamiento de Valladolid, de la central térmica de Michelín (propiedad de Iberdrola) y de la factoría de Renault a lo largo del año 2018, suministrados a Ecologistas en Acción por el Ayuntamiento y la Junta de Castilla y León.

En la estación de control de la contaminación atmosférica llamada "Renault 1", titularidad de esta empresa y situada entre los municipios de Valladolid y Laguna de Duero, se ha superado durante 25 días en el trienio 2016-2018 el valor objetivo legal para la protección de la salud humana, establecido en 120 microgramos de ozono por metro cúbico de aire (mg/m3), igualando el máximo permitido por la legislación en la media de tres años consecutivos. Ya en el periodo 2015-2017, se produjo esta situación, con 26 días de superación de dicho objetivo, recuerda Ecologistas.

El pasado mes de octubre el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León  ordenó al Gobierno regional la elaboración de planes de mejora de la calidad  del aire en diversas zonas de Castilla y León para reducir los niveles  excesivos de ozono, que también afectan de manera estructural a la  aglomeración de Valladolid, constituida por la capital y los municipios de Arroyo, La Cistérniga, Fuensaldaña. Laguna de Duero, Renedo, Santovenia de Pisuerga y Zaratán, perjudicando gravemente a la salud de sus casi 400.000 habitantes.

Sin embargo, “hasta la fecha ni la Junta de Castilla y León ni el Ayuntamiento de Valladolid han puesto en marcha el preceptivo Plan de Mejora de la Calidad del Aire, para reducir la contaminación por ozono y evitar que esta lamentable situación se siga repitiendo año tras año. La Junta de Castilla y León sigue negándose a elaborar dicho Plan, pese a que también se lo han demandado los ayuntamientos de Laguna de Duero y Valladolid, trivializando la gravedad de un problema sanitario que en Valladolid causa cada año más de treinta muertes”, valora el colectivo.

Según Ecologistas, “afortunadamente, durante 2018 el Ayuntamiento de Valladolid ha aplicado en varias ocasiones su Plan de acción en situaciones de alerta por mala calidad del aire urbano, aprobado hace dos años, llegando a restringir la circulación de vehículos en el centro para reducir las puntas de dióxido de nitrógeno, partículas y ozono. Estas medidas han demostrado su eficacia frente a episodios puntuales y durante los "Día sin coches" celebrados en los últimos años, demostrando que el cierre del centro urbano al tráfico reduce la contaminación”.

 

No obstante, “las medidas puntuales no son suficientes para garantizar una buena calidad del aire durante todo el año”, por lo que Ecologistas en Acción insiste en que “el Ayuntamiento de Valladolid debe adoptar su propio Plan municipal de Mejora de la Calidad del Aire, englobando el Plan de Acción contra el Ruido Urbano, que debía haberse renovado el año pasado, y un Plan de Movilidad Urbana Sostenible que lleva tres años paralizado. Reduciendo el intenso tráfico urbano e interurbano que soporta la capital regional, y promoviendo un urbanismo de proximidad y el uso del transporte público y la bicicleta como medios de transporte alternativos al coche”.

Respecto al resto de contaminantes, tomando como referencia las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se obtiene que cinco de las seis estaciones que durante 2018 han medido partículas de tamaños inferiores a 10 micras (PM10) y a 2,5 micras (PM2'5) superan las recomendaciones sanitarias diarias de la OMS, establecidas respectivamente en 50 y 25 mg/m3) como media diaria, no debiéndose superar más de 3 días al año. Más bajos que en 2017, por circunstancias meteorológicas, estos niveles y los del resto de contaminantes salvo el ozono se encuentran dentro de los límites que no deben superarse según la legislación.

En cambio, respecto al ozono, el verano de 2018 ha sido el peor de la última década, por el aumento de las temperaturas estivales, por lo que la ciudad ha rebasado en 116 días, dos tercios del periodo de riesgo (abril a septiembre), el nivel de ozono recomendado por la OMS, establecido en 100 mg/m3 como máximo promedio de 8 horas a lo largo de cada día. Además, en la estación Renault 1 se ha alcanzado el objetivo legal, “poniendo de manifiesto que el problema afecta especialmente al sur de la ciudad”.

En conjunto la aglomeración de Valladolid ha soportado mala calidad del aire, por encima de lo permitido por la legislación, durante 47 días, la octava parte del pasado año, “por más que la relajación de la normativa europea y estatal, el cambio de ubicación de las estaciones "conflictivas" o la "corrección" posterior de algunos datos puedan dar la impresión de una situación más admisible”. Si se evalúa la situación con las recomendaciones de la OMS, el número de días con mala calidad del aire se triplica hasta 134.

Para analizar la situación, Ecologistas en Acción mantendrá el próximo 16 de enero una reunión con las concejalías de Medio Ambiente y de Movilidad, trasladando sus propuestas para mejorar la calidad del aire.

El ozono es un contaminante que provoca por inhalación un incremento del riesgo de enfermedades respiratorias agudas y reducción de la función pulmonar, especialmente en niños y niñas, personas mayores y personas con enfermedades respiratorias crónicas (asma, bronquitis crónica, EPOC), así como el agravamiento de patologías cardiovasculares. Las partículas en suspensión están relacionadas con enfermedades respiratorias y cardiovasculares y con tumores en las vías respiratorias y pulmones. La
Agencia Europea de Medio Ambiente estima en hasta 30.000 los fallecimientos prematuros anuales en España por la exposición a niveles de partículas y ozono como los respirados por los vallisoletanos en buena parte del año 2018.

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