Portavoces de los siete colectivos presentan sus alegaciones al PGOU. Foto: úC
Portavoces de los siete colectivos presentan sus alegaciones al PGOU. Foto: úC

Siete organizaciones sociales de Valladolid han condensado de forma consensuada 46 alegaciones al documento de revisión inicial del Plan General de Ordenación Urbana de Valladolid (PGOU) en las que incluyen críticas al exceso de suelo urbanizable que contempla de documento, los pasos diseñados para garantizar la permeabilidad en el trazado ferroviario o a que se siga contemplando la construcción de nuevos aparcamientos en el centro en lugar de proyectar una ‘zona de bajas emisiones’.

Las asociaciones Ciudad Sostenible, ASCIVA, Facua, Federación Vecinal, AVAATE, CGT y Ecologistas en Acción han asegurado hoy que presentan este paquete de alegaciones que han tenido que elaborar “contrarreloj” como “un ejercicio de responsabilidad”. Se trata de “un trabajo colectivo de estudio del documento de la Revisión del PGOU y elaboración de alegaciones, por cierto, no contra nada ni nadie, sino a favor de una mejor ciudad, realizado contra reloj y que ha tenido que soportar una injustificable denigración pública que echa por tierra la verdadera participación ciudadana en los asuntos públicos -ya se ha “debatido mucho”, se ha llegado a decir para minusvalorar este segundo periodo de exposición pública-. Una tarea que no han hecho ni los partidos políticos, ninguno, ni las grandes centrales sindicales, ni las organizaciones empresariales, dejando de lado su perspectiva publica y responsable con lo común”, han dejado claro como crítica al concejal de Urbanismo, Manuel Saravia, por no haber accedido a ampliar el plazo para presentar alegaciones.

Aunque las alegaciones abordan la movilidad urbana, la evaluación de impacto de género, la integración ferroviaria, el suelo urbanizable, el estudio económico, el suelo urbano y la evaluación del impacto en la salud, entre otros temas, los colectivos ya anuncian que completarán en los próximos días “el análisis del tratamiento de actuaciones judicializadas y anuladas por sentencia firme como la de Caritas o los terrenos de Piensos Cia, y otras como el tratamiento de La Feria de Muestras o el Estadio”.

A pesar de que los colectivos han dejado claro que esta revisión del PGOU “mejora la primera aprobación y supone un gran avance con respecto al viejo PGOU”, no han dejado de expresar sus dudas sobre aspectos fundamentales del nuevo documento de planeamiento urbanístico.

Portavoces de los distintos colectivos señalan en un plano algunas de sus alegaciones al nuevo PGOU. Foto: úC
Portavoces de los distintos colectivos señalan en un plano algunas de sus alegaciones al nuevo PGOU. Foto: úC

Especialmente duras son las críticas relacionadas con la integración del ferrocarril. “Finalmente parece que el Plan Rogers desaparece, pero el sector de integración ferroviaria asume las condiciones más perversas de la antigua ordenación, la altísima densidad de edificación que se concentra en el escaso suelo que resulta lucrativo, aun habiendo reducido el coeficiente de edificabilidad del ámbito de 1 a 0,80 m2/m2. El resultado, reconocido (y no deseado) por el propio documento de Revisión del Plan es un “skyline complicado, una línea del cielo que rompe la escala tradicional de la ciudad”, se apunta en una de las alegaciones.

Además, se señala que “la ordenación propuesta para la permeabilidad no es tan versátil como se pretende, no vale igual para un roto que para un descosido. La mayor parte de los pasos previstos no se ajustan a las especificaciones de la normativa sobre viario peatonal”, se indica antes de dejar claro que “los pasos bajo las vías deben cumplir lo que marca este documento de Evaluación del impacto de género, con un diseño urbano que los futuros desarrollos urbanísticos sean seguros, evitando nuevos espacios susceptibles de provocar situaciones de riesgo. Los pasos bajo las vías deberían considerarse incluidos en la denominada red del espacio peatonal principal, por lo que su anchura mínima debería ser de 6 metros”, se propone en las alegaciones en las que se critica que el diseño de estos pasos se “acompaña infografías erróneas, donde mantiene la sensación de pasillo en túnel por mucho mural pintado en paredes y techo o poner mesas de terraza donde nunca van a estar, pues no se plantea en ninguna parte del PGOU hacer galerías o establecimientos subterráneos de ningún tipo. Este capítulo está poco desarrollado y lo que figura en él ni convence en el objetivo principal de evitar la sensación de túnel, ni es realista”.

Los colectivos van más allá y apuntan que “en contra de lo que podría pensarse, la SVAV, ADIF, RENFE, los protagonistas ejecutores del Convenio de 2017, aún no han dado el visto bueno a la ordenación propuesta. La están conociendo ahora. Es razonable pensar que puede haber modificaciones, más o menos importantes. De hecho, la ordenación propuesta ya cambia alguna de las previsiones del propio Convenio de 2017, como la localización no soterrada de la Estación de Autobuses”.

Suelo

En cuanto al suelo planeado para la construcción de viviendas, pilar fundamental de cualquier Plan General, las previsiones recogidas en la Memoria Vinculante califican suelo -en sus diversos regímenes- para la construcción de 49.428 viviendas, “cifra que no se corresponde con la evolución demográfica de la ciudad en los últimos años ni con los datos de formación de nuevos hogares”. “Apenas se tienen en cuenta las posibilidades de utilización de la gran cantidad de viviendas vacías existentes. Se trata, desde nuestro punto de vista, de reducir sustancialmente el suelo urbanizable previsto para que la construcción se centre en el suelo urbano, tanto consolidado como no consolidado. Para ello proponemos la eliminación de diversos sectores de suelo urbanizable (comprendidos básicamente en la zona Este, entre la vieja Ronda Interior y la nueva). Las razones son sencillas: se encuentran alejadas de la ciudad e influirán negativamente en la sostenibilidad del modelo, generarán nuevas necesidades de desplazamiento, dejarán muy abierta y en manos de los promotores privados la ampliación desmedida de la ciudad, y, algunas de ellas, se encuentran en zonas claramente inundables”, valoran los colectivos.

En cuanto al estudio económico, se destaca que “la memoria económica se ha realizado con datos de 2012 y en algunos casos con un corta y pega de informes económicos de la Intervención del Ayuntamiento”. “Además, para el estudio económico no se han utilizado los criterios de costes definidos por la Intervención municipal sino los que los redactores de la revisión han considerado”, indican.

Los colectivos sobre la evaluación del impacto en la salud “no se ha hecho realmente una evaluación del impacto en la salud de la proliferación en el ámbito del Plan de las infraestructuras de radiocomunicación”. “Ni es completa ni se usado una metodología mínimamente aceptable y, además, la Revisión del PGOU no prevé la posibilidad de una planificación dirigida desde el Ayuntamiento que permita minimizar con garantías las citadas inmisiones”, indican.

El documento se completa con cuatro alegaciones sobre cuestiones concretas relacionadas con el edificio “escuela infantil El Corro”, el arbolado de las acequias de Valladolid, una actuación en la calle Alonso Pesquera y la ordenación del entorno de la academia de la Policía Municipal.


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