Fila de votantes en un colegio electoral cubano.
Fila de votantes en un colegio electoral cubano.

ESPECIAL PARA últimoCero DESDE LA HABANA (CUBA).- El pasado domingo 24 de febrero más de nueve millones de cubanos estaban llamados a las urnas para votar en referéndum su nueva Constitución. En él participaron 84,41% de los electores, de los que el 86,85% votaron sí. Han sido muchos los encuentros científicos que se han organizado para debatir sobre el nuevo texto. Con ocasión de uno de estos debates, en este caso sobre la “Visión constitucionalista de la Administración Pública”, organizado en el Centro de Estudios de la Administración Pública de la Universidad de La Habana, hablamos sobre qué implica esta nueva Constitución con dos expertas en la materia: la Directora del Centro, Noris Tamayo Pineda, que además es profesora titular de Derecho Constitucional en la Universidad de La Habana y Vicepresidenta de la Sociedad Científica Cubana de Administración Pública; y con Martha Loyda Zaldívar Abad, profesora titular de Derecho Constitucional de la Universidad de Oriente de Santiago de Cuba.

Noris Tamayo y Martha Loyda Zaldívar Abad.
Noris Tamayo y Martha Loyda Zaldívar Abad.

Andrés Dueñas: En 2012 el VI Congreso del PCC aprobó los primeros lineamientos que reconocían el cuentapropismo. ¿Cómo ha avanzado la sociedad cubana desde entonces?

Noris Tamayo: Los lineamientos del 2012, revisados y actualizados en el 2016, constituyeron una plataforma socioeconómica que introdujo una visión reformadora de la economía del país. Los lineamientos aprobados por el Comité Central del Partido introdujeron después de más de 50 años de una economía centralizada una visión moderna y avanzada; el cuentapropismo fue utilizado, en sus inicios, como una reserva laboral, a donde fueron a ubicarse muchos trabajadores que formaban parte de las abultadas plantillas de los Ministerios evitando la aplicación de terapias de choque y recetas neoliberales, de despidos masivos y quiebras.

No obstante, el cuentapropismo ha avanzado considerablemente, a mi juicio, y se ha colocado como una fuente importante de producción de bienes y servicios de calidad. Cada vez son más los que se incorporan a ese sector productivo, demostrando que la naturaleza del socialismo no es incompatible con mecanismos que ha desarrollado el capitalismo durante siglos y que son aprovechables y aunque crean diferencias están más en correspondencia con las aspiraciones de la naturaleza humana: crear un patrimonio personal legítimo que puedan heredar las familias. Lo que es de todos, no es de nadie.

Esta forma de producir privada, se ha coronado con éxito en el artículo 22 de la nueva Constitución que incluye la propiedad privada sobre medios fundamentales de producción que la ampara.

Marta Zaldívar: Es importante la contribución que están haciendo los trabajadores por cuenta ajena a la política fiscal cubana. Con la aprobación de la nueva Constitución se está queriendo introducir la planificación en sus dos principios esenciales, como principio rector de la economía cubana y con las posibilidades que ofrece el mercado debidamente regulado sin sobrepasar al Estado. Éste es quien sigue dirigiendo la economía pero ya no es el único ejecutor.

Por tanto, desde la aprobación de los lineamientos se está dando una especie de reconocimiento del camino hacia una economía mixta donde coexistan diferentes formas de propiedad, pero con el carácter preeminente de la propiedad socialista estatal sobre los medios fundamentales de producción.

Con la nueva Constitución se reconoce la propiedad privada, que se había convertido en un eufemismo en nuestra sociedad, porque se estaban experimentando dosis de propiedad privada, pero sin encontrar respaldo constitucional. Se produce también una reconfiguración de las formas de propiedad en el sistema económico cubano y también se reconocen otras formas de propiedad como la mixta, la propiedad de fundaciones o de asociaciones, como la Iglesia.

Gracias a la aprobación de estos lineamientos también se tuvo una vocación y preocupación fuerte de cómo desde la ciencia e innovación se ha proteger la evolución de la economía del país; y ello se ha plasmado en la nueva Constitución y así se logra reforzar la institucionalidad de estos nuevos institutos. Para controlarlo se constituye también un nuevo órgano, como es la Controladoría General de la República, que hasta ahora tan sólo se reconocía por ley.

Por tanto, lo que se pretende es reforzar la institucionalidad cubana pero desde principios como el de transparencia y la buena administración y no tener tanto centralismo y excesiva verticalidad en la toma de decisiones; con una mayor autonomía para los municipios en la formación de decisiones.

A.D.: Desde entonces han vivido el fallecimiento del Presidente Fidel Castro y la retirada de su hermano Raúl. ¿Ello ha supuesto algún cambio para el país?

N.T.: Desde luego que una Revolución, y a punta de partida de su significado, expresado de manera magistral por el Comandante en jefe Fidel Castro, significa, entre muchas cosas, cambiar todo lo que tenga que ser cambiado. Con tal línea de pensamiento hemos sido capaces, sin perder nuestra esencia, de adaptarnos a los cambios y a las coyunturas históricas concretas y sin inobservar que somos una plaza sitiada y bloqueada que, como sabes, no es un invento de Cuba, Trump lo está demostrando.

Después de la amplia discusión y aprobación de los lineamientos de la política económica y social y al calor de lo que hemos preferido denominar actualización del modelo, de manera paulatina se han ido produciendo cambios estructurales y funcionales; poco a poco se fue avanzando en liberar mecanismos de control ya innecesarios, se elevó la calidad de las legislaciones y los niveles de consulta, se han introducido cambios importantes y trascendentales en la agricultura y otros en la esfera del Estado. Realmente ha habido un cambio, y la ciudadanía lo nota pero los seres humanos siempre quieren más, es la naturaleza humana y un derecho de los ciudadanos.

En mi opinión, no se trata que cambios en la Presidencia hayan provocado cambios sustanciales del proyecto. Pienso que la propia naturaleza de la Revolución propicia e impone los cambios desde un punto de vista constructivista, con apego a la ley y a los principios y valores que animan el Derecho. Los cambios paradigmáticos introducidos obedecen a la necesidad propia de la dinámica internacional y nacional, sin desespero, como un proceso lógico, demostrado en la obra revolucionaria. Primero, por solo citar un ejemplo, con el proceso de rectificación errores y tendencia negativas compulsado y llevado a efectos en vida de Fidel; luego en el marco de la actualización del modelo económico desarrollado por el compañero Raúl y continuado por el actual Presidente Diaz-Canel.

M.L.: En mi opinión personal, el ciudadano cubano, aunque se ha reconocido desde el triunfo de la Revolución como martiano, desde la declaración del carácter socialista de la Revolución en 1961, desde la adopción de la Constitución de 1976 que reconoce que somos un Estado que sigue los postulados del marxismo y del leninismo; el cubano principalmente es fidelista. Aunque Fidel haya desparecido físicamente, sigue siendo el impulsor de todas las conquistas que se han logrado en nuestro país.

La actualización del modelo económico viene desde que antes que Fidel falleciera y él ha sido uno de los pioneros en las ideas que movió todo lo que tiene que ver con ello. Esa capacidad visionaria que tenía de adelantarse al futuro nos hizo ver que, efectivamente, Cuba no podía dejar de adaptarse a los cambios internacionales de progreso que se estaban dando, pero con nuestras propias recetas y fórmulas. Cuba ha de mirarse con un prisma diferente al resto de países. Nosotros tenemos un socialismo propio, siempre con la transversalidad que supone garantizar la dignidad de todos los cubanos y de no perder ese humanismo que nos caracteriza sin dejar jamás que prevalezca el individualismo por encima de los intereses colectivos, del bien común. La sociedad va caminando hacia un mayor disfrute de derechos individuales, pero siempre desde el respeto hacia los demás.

Todo lo que estamos experimentando tiene el sello de Fidel. Raúl es la continuación, con otro carácter diferente. Fidel tenía una legitimidad carismática que lo hacía único, que tenía en cuenta la opinión de cada cubano. Se ha visto por el cubano la transición del poder de Fidel a Raúl como una cuestión natural y aceptada que en ningún momento se dio un proceso de ruptura o discontinuidad de lo que había logrado Fidel. Siempre ha estado presente la idea de preservar lo que ya se había logrado.

Muro informativo sobre el proceso electoral en Cuba.
Muro informativo sobre el proceso electoral en Cuba.

A.D.: Relacionado con lo anterior, ¿el Presidente Díaz-Canel representa una nueva generación de líderes políticos cubanos?

N.T.: En mi opinión, no cabe duda que es una nueva imagen del dirigente político. Su prédica política se alimenta de las anteriores ideas y a la vez trata de renovar el proyecto de justicia social y destrabar todo aquello que impide que siga funcionando y se perfeccione. Ha colocado a Cuba en el mundo de la redes y la informática, ha remodelado el consejo de ministros con figuras jóvenes, ha tratado de acercarse cada vez más al pueblo, de formular cambios económicos y dar más libertad a la iniciativa privada. Claro, la conciencia de las personas siempre evoluciona más lentamente que los cambios económicos y tarda en adaptarse a ellos, y por otro lado la población quiere imprimirle una velocidad que en el caso de Cuba es peligrosa después del estancamiento tan prolongado donde el país ha tenido que enfrentar el duro bloqueo norteamericano.

Diaz-Canel le ha dado un lugar a la ciencia y el conocimiento, y eso es una visión responsable en el mundo de hoy, su base de apoyo son las Universidades. Algunos dicen que no ha tenido “suerte” por toda una coincidencia de desastres naturales y humanos que han ocurrido en su presidencia, pero la suerte es siempre la suma de los intentos y el presidente sigue intentándolo, eso es muestra elocuente de su preparación, capacidad y liderazgo político. Por el momento no puedo hablarte de una “nueva generación” de dirigentes políticos porque todavía en muchos lugares coexisten ambas generaciones, y lo que pudiera traducirse en natural lucha generacional de visiones y conceptos, en mi opinión es una fortaleza que impide una ruptura. Más bien garantiza el progreso paulatino donde las nuevas generaciones beben de las mejores experiencias de nuestros padres fundadores, de la generación histórica, con la posibilidad de avanzar a un futuro cada más moderno y sin apartarnos de las esencias que hemos defendido como proyecto social socialista.

M.Z.: Desde el punto de vista social es una persona con años de diferencia con los anteriores Presidentes, pero a la vez concienciada de la manera de dirigir el país de sus predecesores. Tiene la virtud de venir desde abajo, sabe cómo se dirige una organización estudiantil, un Departamento de una Universidad; es una persona que por muchos años dirigió una de las provincias más grandes del país, como Villa Clara y además fue Primer Secretario del Partido en otra región como Holguín. Díaz-Canel también fue Ministro de Educación Superior.

La política que está implementando ya lo aplicaba en su época de Ministro. Se reunía con estudiantes, profesores, personal administrativo… es una persona que le gusta hablar con la gente y conserva lo que se le enseñó cuando estaba cerca de Fidel y Raúl pero tiene un estilo propio. Es una persona que ha demostrado una gran capacidad de trabajo y de liderazgo. Está llevando a todos los dirigentes que le rodean a la base y tiene una gran conciencia de rendición de cuentas hacia el pueblo. Por ejemplo, ha dado un gran paso adelante en las redes sociales, cree mucho en el Gobierno electrónico y ha insistido en que todas las Asambleas Municipales han de tener su propia web.

A.D.: Y con él llega la nueva Constitución: ¿cuáles son los cambios más importantes que pretende introducir?

N.T.: Considero que el texto constitucional que las cubanas y cubanos tuvieron la oportunidad de aprobar es revolucionario, en el sentido gramaticalmente más general; es una Constitución atemperada, redimensionada a nuestros tiempos en lo interno y en la dinámica internacional. Desde la perspectiva jurídica, definitivamente, técnicamente está muy bien redactada con aspectos novedosos que hablan por sí solos de la necesidad de agilizar y perfeccionar nuestro marco regulatorio con normas de desarrollo que implementen los conceptos introducidos en el Texto Magno como la municipalidad y la autonomía empresarial, entre otros.

La nueva Constitución, en lo esencial, introduce cambios en las formas de propiedad, fundamentalmente con la introducción de la propiedad privada, acerca más el sistema socio político cubano a los de corte presidencialista con el nombramiento de un Presidente y un Primer Ministro , impulsa los procesos de autarquía municipal a través de la descentralización de facultades y competencias, protege constitucionalmente los derechos humanos, introduce el ¨habeas corpus¨ como derecho constitucional, fortalece el debido proceso, acrecenta el control sobre la actividad de la Administración Pública y las garantías para reclamar contra sus decisiones o su actividad de prestación de servicios cuando puedan causar una lesión o perjuicio a los administrados, da un espaldarazo a la libertad religiosa y el carácter laico del estado cubano y en definitiva reorganiza y enriquece la sistemática constitucional en cuanto a los fundamentos políticos, económicos y sociales del Estado, incluyendo sus relaciones internacionales.

Muchos critican el papel rector del Partido Comunista reflejado en el artículo 5 de la Constitución. Yo soy militante del Partido, pero te voy a hablar sin apasionamiento. Si no lo fuera, estaría satisfecha si un partido conduce los cambios y los lleva a vías de hecho, llámese como se llame, pero en este caso es el mío, es el Comunista.

Las sociedades están fatigadas de la alternancia de partidos con similares propuestas que en el fondo responden a su propia visión de los problemas del país, y no a las necesidades del país mismo. Nuestro Partido conduce los destinos del nuestro desde las filas del propio pueblo, sufre con él y avanza con él. El multipartidismo no es signo de democracia.

M.Z.: Desde el punto de vista de la técnica jurídica está mucho mejor redactada que la anterior. Es mucho más coherente y más completa. Es una Constitución digna de su tiempo y, por tanto, recrea y regula lo que está ocurriendo desde hace varios años en la sociedad cubana actual.

Ha ganado mucho en la incorporación de principios que estaban ausentes en la anterior Constitución. Además de la soberanía popular que se mantiene en el artículo 3, se incorpora el principio de supremacía constitucional y jerarquía normativa, otros principios que tienen que ver con la integración de Tratados Internacionales firmados, entre otros. En definitiva, una Constitución que tiene una visión más amplia del principio de legalidad socialista y que además cuenta con un mayor reconocimiento y sistematización del control popular.

En materia de fundamentos económicos, refleja de mejor manera lo que en materia de transformaciones en cambios económicos se está produciendo. Es mucho más actual. En todo caso, reconoce de manera expresa la planificación estatal de la economía, pero también la propiedad privada, lo cual es un paso de avance.

Otra cuestión importante es el amplio catálogo en derechos y garantías que incluye la Constitución. Ahora tenemos un Texto Constitucional que está a tono con los instrumentos jurídicos internacionales y, desde un inicio, se reconoce los caracteres generales de los derechos. La manera en que se ha ampliado y reconfigurado la cláusula de igualdad y el principio de no discriminación es un muy buen ejemplo. Ahora se incorpora el tema del género, la identidad de género, la edad o el origen territorial en Cuba. Otros derechos importantes son, por ejemplo, el debido proceso o el derecho a una vivienda adecuada.

Pero yo diría que si en algo nos debemos sentir orgullosos es en el proceso de participación y en la fase de consulta popular, que se realizó entre el 13 de agoto y el 15 de noviembre de 2018. En ella participaron casi 9.000.000 de pesonas y se realizaron más de 780.000 propuestas en forma de modificaciones, adiciones o eliminaciones al borrador del texto constitucional; de las cuales más de 2.100 fueron de cubanos en el exterior. Lo anterior derivó en la modificación del 60% de los artículos del proyecto constitucional, lo que demuestra que se tuvo en cuenta por parte de la Comisión Redactora la opinión de la voluntad popular en esta consulta.

Cartel llamando a la participación en la votación de la nueva Constitución cubana.
Cartel llamando a la participación en la votación de la nueva Constitución cubana.

A.D. Habéis mencionado la introducción del derecho de propiedad privada. En el preámbulo, en el artículo 18 o en el artículo 229 se declara el carácter irreversible del socialismo, ¿cómo puede compatibilizarse con la propiedad privada reconocida en el artículo 22?

N.T.: ¿Quién dijo que el socialismo no puede coexistir con la propiedad privada? Es verdad que los procesos nacionalizadores de las grandes industrias, los grandes bancos, las grandes inmobiliarias en los primeros años de Revolución, incluyó también durante la ofensiva revolucionaria de 1968 la pequeña propiedad privada de los servicios, eliminando ese tejido intermedio que llevaba la clase media en el país .

El Socialismo como sistema va a la búsqueda permanente de la justicia, porque en él las desigualdades deben ser cada vez más disminuidas y eso requiere un nuevo contrato social entre el Estado y la ciudadanía. Ese es el sentido de la nueva Constitución: lograr un diseño que permita una disciplina impositiva y su redistribución, el estímulo a la iniciativa privada, a la inversión extranjera en condiciones aceptables para el Estado cubano, la introducción de la ciencia en todos los procesos productivos y otros cambios.

El carácter del socialismo es irreversible y se aspira a construir la sociedad comunista, a producir las riquezas necesarias para disminuir las desigualdades. El socialismo es una meta loable hasta para candidatos de los Estados Unidos. ¿Qué te parece Berni Sanders? No somos los únicos, con la diferencia de que allí la riqueza ya está creada y nosotros estamos por crearla. Ninguna Constitución capitalista dice que el que el capitalismo es eterno o irreversible, pero ese sistema se comporta como si lo fuera.

La propiedad privada es una herramienta para acumular riquezas para la sociedad y hacerla más próspera, pues a fin de cuentas ese interés público no es más que la suma de los intereses de todos los ciudadanos.

Nuestro nuevo documento programático mantiene expresamente señalado que la meta a alcanzar en la construcción de nuestro socialismo es transitar hacia la sociedad comunista, elemento filosófico, a mi juicio, de gran trascendencia que marca un sello definitivo de nuestro modelo.

Pienso que esta Constitución se acerca en lo económico, político y social bastante a lo que se necesita Cuba actualmente, es más parecida a nuestra realidad y también a nuestros sueños. Ahora vendrán todas las leyes de desarrollo necesarias para abrir los postulados en pronunciamientos concretos.

M.L.: Para nada es contradictorio. En primer lugar porque de manera taxativa se dice que el Estado sigue teniendo un papel rector en el control, la dirección y la gestión de la economía y se sigue manteniendo la propiedad estatal sobre los medios fundamentales de producción. Pero existe una descentralización y flexibilización y se reconoce el papel activo, aunque no determinante, de otros actores económicos como los trabajadores por cuenta propia o las cooperativas. Eso va a permitir corregir las disfucionalidades del Estado pero sin dejar que venza el individualismo que puede conllevar la propiedad privada.

Hace falta reconocer la propiedad privada, pero no es la propiedad preeminente y se ha pensado desde el axioma de la función social de la propiedad. Por tanto, su reconocimiento no significa el retroceso del socialismo en Cuba. Incluso hay otros países en el mundo socialistas que tienen reconocida su propiedad privada.

Urna de votación.
Urna de votación.

A.D.: ¿Por ejemplo?

M.L.: El socialismo chino o el vietnamita. Están experimentando desde hace años con una economía mixta, pero no son como tal capitalistas. Estamos experimentando una economía mixta que combina la planificación económica con el mercado, manteniéndose la empresa estatal socialista como el principal actor económico (que deberá gozar de mayor autonomía, descentralización, sobretodo en el orden financiero y para recibir inversiones, capacidad de gestión para lograr ser más eficientes, elevar el ingreso de los trabajadores y contar con mayores posibilidades para su recapitalización e incremento de sus utilidades) que ha de convivir con otros sujetos privados y no estatales Hacia dónde vamos es una pregunta sobre la que aún no tenemos respuesta. Nosotros estamos actualizando el modelo económico y social, pero este modelo todavía no tiene un nombre.

A.D. Sin duda alguna, uno de los mayores problemas, por no decir el mayor, que sufre Cuba es su dualismo monetario y la pirámide social invertida. Es decir, un cuentapropista de un negocio hostelero en Cuba puede ganar más en un día que un funcionario del Estado en un mes. El artículo 65 constitucional sigue reconociendo que toda persona ha de ser remunerada según el “principio de distribución socialista de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo”. ¿Cómo se puede mejorar esta situación con la entrada en vigor de la nueva Constitución?

N.T.: Hay que partir de la base de que se debatió exhaustivamente por el pueblo y la Asamblea Nacional si se le debía poner un coto a la acumulación de la riqueza que va a generar la iniciativa privada dada la naturaleza de nuestro sistema. El artículo 30 refleja la posibilidad de establecer límites impositivos a esa acumulación. Uno de los rasgos del sostenimiento del Estado es el impuesto, y no se debe confundir la acumulación de riquezas lícitas, con un poder económico desmesurado, sin el control fiscal del Estado. En otros países existen leyes anti monopolios y barreras fiscalizadoras que lo impiden. Ello no imposibilita de forma alguna que los que acumulen riquezas no puedan disfrutar de la prosperidad que ella genera, pero tienen la obligación de contribuir.

Concretamente, sobre la dualidad monetaria, el Gobierno del país ha reconocido públicamente los problemas que genera tener más de una moneda, cobrar en pesos y adquirir los productos en una moneda neutral –el peso convertible- lo que implica grandes desbalances para la economía estatal y perjuicios para la población misma. Es un problema que hay que solucionar, pero se necesita producir más. No soy economista y no puedo darte una apreciación certera sobre este tema, pero sí comulgo con la idea de muchos economistas relacionados con la doble moneda y sus riesgos y la imperiosa necesidad de solucionar ese problema.

Penalizar el dólar respondió en su momento a la necesidad de evadir la persecución a las cuentas cubanas en esa moneda en bancos en el exterior, consecuencia del bloqueo económico de Estados Unidos sobre Cuba, pero ante las nuevas circunstancias económicas se ha convertido en un incordio económico y debe ser eliminada porque la coexistencia de ambas monedas ya no es posible. Sin embargo esta eliminación debe ser un proceso bien razonado porque puede impactar en sistemas tan sensibles como el de la seguridad social en un país que envejece aceleradamente, al ritmo de un país desarrollado como consecuencia de sus políticas de beneficios sociales.

M.L.: Este principio también está en el capitalismo. Incluso en el capitalismo también se planifica. Nosotros introducimos un mercado regulado. El derecho de propiedad refuerza la protección del ciudadano, pero sin permitir la explotación del hombre por el hombre como modo de producción. Hay que leer la Constitución de manera integral. El artículo 1 de la Constitución proclama a Cuba como un Estado Socialista de Derecho y de Justicia Social. Ello construye una sociedad con todos y para todos y la Constitución reconoce mucho más la diversidad existente en el país.

Lo que no va a ocurrir es que no se hará un uso abusivo del derecho de propiedad. Se regula la concentración de la propiedad privada, de la acumulación de la riqueza. No se va a negar que las personas puedan acumular ciertas propiedades, pero siempre con una adecuada redistribución de la riqueza. El Estado nunca va a perder el norte en la preocupación por las personas más necesitadas y eso lo detalla mucho más esta Constitución. Por eso hay artículos específicos para los jóvenes, los niños y las niñas, los discapacitados o las personas de la tercera edad. Que se reconozca el derecho a la propiedad privada no significa que el sistema vaya a mutar.

A.D.: Para finalizar, ¿qué propuestas echáis en falta y creéis que se podrían debatir o introducir en otra futura reforma de la Constitución? ¿Cuáles son los horizontes y el futuro hacia el cual puede avanzar Cuba?

N.T.: Como ya te expresé, la presente Constitución en mi opinión es de tránsito hacia un perfeccionamiento aún más profundo de las estructuras del país, y aunque las leyes de desarrollo de cada precepto constitucional que lo necesite, pueden jugar un rol importante en el perfeccionamiento del ordenamiento jurídico como catalizador de los cambios, aun la tarea no está terminada, ni sé si tú y yo la veremos terminada, aunque según Einstein “no se debe hablar del futuro porque llega muy rápido¨.

Me preguntas sobre cuestiones pendientes a debatir y te pudiera decir absolutamente que no faltó, a mi juicio, nada; de hecho este amplio ejercicio de discusión permitió que todos los ciudadanos tuvieran la oportunidad de plantear de todo. Ahora bien, me parece que Cuba de cara al futuro debe avanzar mucho más en materia de control de constitucionalidad. Quizás ese sea un tema a repensar, amén de que estén dados o no en esta coyuntura las bases para introducir cambios en este ámbito. Cierto es que la Norma Suprema adelanta bases en cuanto a ello, pero es, en mi opinión, un aspecto sobre el cual debe continuar avanzándose.

Creo que estos cambios necesariamente deben movilizar las reservas productivas y sociales del país y tendremos cada vez una Cuba más abierta al mundo, habrá más calidad y mayores garantías de protección a los derechos civiles de nuestros ciudadanos, pero nadie le puede pedir a Cuba como no se lo piden a España que para estar en el concierto de naciones del mundo lo haga dejando la opción socialista que ha escogido. Eso sólo lo puede decidir el pueblo de Cuba, y ya lo decidió el 24 de febrero al refrendar la nueva Constitución.

M.L.: Esta es una opinión muy subjetiva. En primer lugar, esta Constitución es una Constitución de metas pero que a la vez marca la cotidianidad de los cubanos, con el reto de dotar de mayor legitimidad y estabilidad a todas las transformaciones que se han venido operando con la actualización del modelo económico y social. Pero esta Constitución, además de la función legitimadora, al mismo tiempo también va a servir de fundamento para las futuras transformaciones del país. Es fuente de legitimidad pero también como factor de cambio y movilización social.

Es una Constitución en la que uno se ve reflejado en ella y pensada también para los cubanos del futuro. Va a contribuir en que se produzca una mayor integración y unidad de los cubanos, que es lo que nos hace falta para lograr vencer todo escollo que tengamos en el camino, como el ser un país bloqueado desde hace más de cincuenta años por Estados Unidos y que marca la vida diaria de los cubanos sea cual sea el modelo que asumamos.

También va a contribuir a reforzar nuestra institucionalidad y servirá para democratizar mucho más el funcionamiento del Estado cubano que, de alguna manera, va a abrir nuevos horizontes y cambiar la manera de hacer política en el país; siempre con el objetivo de lograr el mayor vínculo posible con el pueblo.

Por último, esta es una Constitución para la cultura. Es el referente cultural de nuestro pueblo. No es solo una norma jurídica, sino que ha de ser una Constitución guía y brújula hacia dónde queremos ir, preservando lo que tenemos.

No hay comentarios