Pensionistas en la manifestación del pasado 22 de febrero en Valladolid. Foto: Gaspar Francés
Pensionistas en la manifestación del 22 de febrero de 2018 en Valladolid. Foto: Gaspar Francés

El decreto por el que se aprobó, en 1919, el régimen de intensificación de retiros obreros y la ampliación del seguro de vejez, antecedente de las actuales pensiones, cumple este 11 de marzo 100 años.

Aquel documento se aprobó con amplio consenso en las Cortes y el Senado gracias a la presión de las organizaciones obreras, pero no tuvo efecto hasta que su “su Majestad”, Alfonso XIII lo firmo, y eso ocurrió el día 21 de enero de 1921, dos años después.

Mañana, aprovechando una convocatoria más de ‘Los lunes al sol’ de Parados en Movimiento, la Coordinadora en Defensa del Sistema Público de Pensiones hará un recordatorio de esta significativa fecha.

“Después de 100 años seguimos recogiendo recetas obsoletas que la derecha impuso en aquella norma que mañana cumple 100 años. Hay ejemplos claros: hoy como alternativa nos hablan de planes de pensiones, y en aquel Reglamento ya establecieron los planes de pensiones a los mayores de 45 años, entonces tal vez por que nos tomaban a los trabajadores por ignorantes, regularon incluso el pago de comisiones a las gestoras de seguros, cajas de ahorros, así como a las empresas donde se debería de reinvertir ese capital para su mayor rendimiento, que no iba solo a los trabajadores, si no que al igual que hoy se detraían las partidas a labores que debía garantizar el Gobierno (escuelas, hospitales, centros de aseo y casas de beneficencia )”, comenta Jesús, uno de los portavoces de la Coordinadora.

¿Cómo se establecieron entonces las cotizaciones? “En un primer lugar y dado lo miserable de los salarios se marcó que las empresas cotizasen el 75% y el Estado el 25%. Dicho así parece que fueron las empresas las que cotizaron y premian, pero la verdad es que era salario, nunca mejor dicho, en diferido o en especie, como se quiera definirlo”, indica Jesús antes de recordar que “ese Decreto fundamentaba algo que hoy exigimos: que el Estado aporte lo que hiciese falta para garantizar unas pensiones”.

“En aquel Decreto curioso se establecía la jubilación a los 65 años y se mencionaba que los trabajos de mayor esfuerzo podían reducir la edad de jubilación. Otro ejemplo también muy curioso: se excluía aquellos trabajadores que cobraban más de 4.000 pesetas al año. Hoy solo se cotiza hasta 4.072 € al mes con prorratas incluidas, el resto no cotiza. Otra curiosidad que queremos reseñar es que hablaba de la jubilación para hombres y mujeres, incluyéndose el trabajo domestico, aunque trabajo domestico que no es como el que entendemos hoy (el 90% lo realizaban hombres, en labores del campo, labores de finca, cuidado de ganado etc). Las mujeres ni cotizaban ni se las reconocía todo el trabajo que hacían dentro de ese entorno, por lo tanto al igual que hoy no le reconocía el derecho a la pensión”.

Jesús también ve paralelismos en lo que ocurrió con ese fondo en sus primeros años con lo que ha ocurrido ahora. “Todo el fondo que se obtuvo de los mayores de 45 años, que tendría que cobrarse a la edad de jubilarse o cobrar sus familiares, que gestionaban aseguradoras y Cajas, al igual que los mayores de 16 años que ya cotizaban, 14 años después, tras al golpe de Estado, se quedaron sin fondos. Bastaría con preguntar cuantos familiares que todavía viven han cobrado esas pólizas, de los familiares que murieron por la represión franquista, o inclusive los que murieron en años venideros de muerte natural desconociendo él y sus familiares ese derecho”, explica Jesús.

“Nos queda muchísimo camino que hacer, no solo por motivos económicos. Tenemos que garantizar el futuro de las pensiones en la Constitución, para nuestros hijos y nietos, romper la desigualdad, garantizar el reconocimiento y el derecho a una pensión digna tanto a mujeres como hombres a través de Estado, vía presupuesto o vía cotizaciones. Si algo tenemos claro es que gobierne quien gobierne ¡las pensiones se defienden!”, concluye Jesús.


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