Alejandro, padre que que quiere recuperar la guardia y custodia de su hija pequeña.
Alejandro, padre que ha recuperado la guardia y custodia de su hija pequeña.

Alejandro, a quien la Junta le privó de la custodia de su hija alegando desamparo, ya puede abrazar a su hija Adriana. Este fin de semana la representación legal de Alejandro ha recibido la sentencia de la Audiencia Provincial Sección número Uno de Segovia que estima el recurso de apelación interpuesto contra el fallo dictado el 31 de julio de 2018 por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número Dos de la capital segoviana. 

Termina así el largo calvario que han tenido que vivir Alejandro G. del C.  y su hija menor, por culpa de la burocracia, abusos y excesos de la Gerencia Territorial de Servicios Sociales de la Junta de Castilla y León, de los que últimoCero se hizo eco el 20 de septiembre de 2017 al relatar la  "desesperación" del padre que, a 24 horas del cumpleaños de la pequeña,  no sabía si podría abrazarla el día que iba a cumplir 11 años:

“¿Qué he hecho yo para que no pueda abrazar a mi hija?”, se preguntaba aquel día Alejandro, que solo podía ver a la pequeña una hora a la semana en el Punto de Encuentro Familiar de Aprome, en Valladolid, al que era trasladada desde el centro de acogida La Alameda, en Mojados, donde se encontraba ingresada.

La misma pregunta se hacía su hija cada vez que se veían: “¿Qué he hecho yo, papá?”.

El letrado vallisoletano Javier González Cloute, en representación procesal de Alejandro, interpuso "recurso contra la sentencia dictada el 31 de julio de 2018 por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número Dos de Segovia, y con competencias en materia mercantil, en sus autos de procedimiento de oposición a medidas de protección de menores tramitados con el número 442/2018".

"Se impugnó", añade la sentencia de 15 de marzo de 2019, "la resolución administratriva que declaraba el 12 de diciembre de 2016 el desamparo de la hija menor del ahora recurrente y la medida de acogimiento residencial en el Centro de la Alameda de Mojados".

La Gerente Territorial de Servicios Sociales acordó por resolución de 13 de septiembre de 2018 el cese del acogimiento residencial y delegó la guarda en la madre -residente en Murcia con la otra hija del matrimonio, rotó a principios de 2015 (la sentencia de divorcio es de 15 de julio de 2016), tras quince años de convivencia-.

Alejandro y su ex mujer habían firmado el 17 de marzo de 2016 el 'convenio regulador de mutuo acuerdo' , que  recoge que la patria potestad de las hijas “será ejercida por ambos cónyuges”.

La cláusula tercera del citado convenio regulador señala que “la guardia y custodia, hasta la finalización del curso escolar 2015/2016, será compartida y que a la finalización del mismo, la custodia se atribuirá al padre residiendo las menores con este, en el domicilio que ha sido el habitual de la familia hasta su traslado a (….)”.

Pero la situación se vio alterada al sufrir la hija menor problemas de anorexia, lo que llevó a la Junta al ingreso hospitalario de la pequeña y al desamparo, que impugnó el padre viendo limitado el contacto con Adriana.  Tras la sentencia de primera instancia que desestimó la demanda, la Administración entregó la guarda a la madre en resolución de 13 de septiembre de 2018.

"Lo hace 'hasta que se resuelva el procedimiento de modificación de medidas' que ha sido instado por la madre en Cartagena ante el juzgado que había aprobado la guarda del padre. Con esta decisión queda vacío y sin efecto el debate entre administración y progenitores pues devuelve el ámbito de la decisión al juzgado de familia, lo que solo es posible cuando queda sin efecto la declaración de desamparo. Pues vigentes medidas del juez civil que atribuyen al padre la guarda y custodia de la hija, padre y madre quedaron privados de la hija por declaración de su desamparo por la administración en Segovia. Obvio resulta que no es ante el juez de familia ante el que se puede pedir la recuperación de la hija, la revocación del desamparo. Y obvio es también que no es la Admnistración la que debe decidir con que progenitor debe quedar la niña, si con el padre o con la madre. Que la niña vuelva al ámbito de la familia puede acordarlo la Administración, dejando sin efecto el desamparo (art. 172.3). Lo que lleva a la estimación del recurso sin necesidad de mayor análisis", dice la reciente sentencia de la Audiencia Provincial de Segovia.

"Por lo demás", añade la sentencia, "no se aprecia en la actuación ni del padre ni de la madre, motivo suficiente para la declaración del desamparo que se impugna. No se comparte la tesis asumida en la sentencia apelada. Se dice que el conflicto entre la pareja ha derivado en el divorcio y que ha afectado muy negativamente a las dos hijas, especialmente a AGV, llegando a una victimización de ambas. Se dice también que ambos progenitores no han sabido gestionar su situación de conflicto y que ello ha afectado negativamente a su hija, que ha reaccionado negándose a comer, lo que ha llevado a ingresos hospitalarios, y que el padre no ha sabido o no ha podido ayudar a la hija. También se dice que el padre culpabiliza a terceros del problema de salud de su hija y no asume que es respuesta al conflicto entre sus progenitores. Estas no son razones que permitan declarar que los progenitores infringen sus deberes para con sus hijos. Cuestionar el origen de un problema de salud de una hija no es razón para descalificar el proceder del progenitor que discrepa, debieran concretarse las actuaciones reprobables en que este incurra, con independencia de las razones de las mismas. El no saber o no poder ayudar a una hija con problemas de anorexia tampoco es razón, debe señalarse en concreto que es lo que debió hacer y no hizo, y analizarse las razones por las que lo dejó de hacer, para ver si merecen el reproche que se le atribuye. Se echa en falta un relato que exprese de forma comprensible que acciones u omisiones cometieron, de que modo fueron advertidos de lo que debían hacer, que tiempo transcurre, en fin, es demasiado genérico e inconcreto el argumentario de la resolución y de la sentencia apelada". 

"Baste considerar que la sentencia valora como significativo que la estancia en el centro ha beneficiado a la menor sin estar aún curada como favorable a la decisión impugnada, sin advertir que el no estar curada después de tanto tiempo de haber sido apartado de sus progenitores debilita la premisa que atribuía a éstos el origen del problema. Finalmente la propia sentencia resalta lo extremadamente difícil de la situación de la menor y comprende que el progenitor se viera desbordado. Expone un problema puntual, no expresa los soportes con que contó para hacer frente a la situación, no es justificación bastante de la decisión que confirma. La debilidad de la decisión impugnada es otra razón que impide la confirmación de la misma, y el recurso debe ser estimado", concluye el segundo Fundamento de la resolución Audiencia Provincial de Segovia "contra el que no cabe recurso ordinario alguno".

Se pone así fin a la angustia de Alejandro, dos años sin poder estar con Adriana por haber sido tachado de 'mal padre', sin que la hija tampoco entendiera nada. Alejandro ha recibido con alegría la noticia, aunque no haya forma de recuperar el tiempo pasado.


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