Concentración de CGT contra la explotación laboral a las puertas de Glovo. Foto: Alejandro Romera
Concentración de CGT contra la explotación laboral a las puertas de Glovo. Foto: Alejandro Romera

El pasado sábado, un joven migrante de 22 años, trabajador de la empresa Glovo, murió en accidente laboral en Barcelona. Hoy, un nutrido grupo de trabajadores y sindicalistas han secundado la protesta convocada por CGT a las puertas de la sede de la compañía en Valladolid para denunciar un negocio que va sobre ruedas a costa de la precariedad y el fraude. Pertrechados de globos amarillos, esta vez han sido ellos los que han “explotado el Glovo”.

Los manifestantes han explotado globos hinchados con helio en la concentración ante la sede de Glovo. Foto: Alejandro Romera
Los manifestantes han explotado globos hinchados con helio en la concentración ante la sede de Glovo. Foto: Alejandro Romera

CGT ha denunciado que “Glovo se presenta como una ‘empresa emprendedora’ con un modelo de ‘mensajería colaborativa’ que se basa en “conectar” clientes con comercios de la ciudad a través de ‘mensajeros independientes que se encargan de hacer el recado de forma personalizada y flexible”. “Traducimos: Glovo (y por extensión Deliveroo y otras empresas de repartido a domicilio) es una empresa que utiliza a falsos autónomos como repartidores para ahorrarse anualmente 100 millones de euros en cotizaciones en la Seguridad Social, con una media de 4.000 euros en salarios y 6.000 en cotizaciones por cada uno de sus trabajadores. Unas cifras que se prevé que se triplicarán en 2020”, asegura el sindicato.

En Valladolid, según los cálculos de CGT solo en Glovo trabajarán alrededor de 200 repartidores, a los que hay que sumar los de Deliveroo y también Just It, aunque esta última con un sistema distinto de organización, ya que son los establecimientos los que se adhieren al sistema de reparto.

“Como desgraciadamente hemos visto, para que este tipo de empresas pueda embolsarse estos márgenes de beneficios, quienes se dejan la salud, los derechos y la vida somos sus trabajadores. Según la empresa somos autónomos por lo que no tenemos derecho a vacaciones, ni a prestaciones ni a pensiones. Además, la empresa no tiene la obligación de dar formación en prevención de riesgos laborales, ni de revisar el equipo de trabajo, ni de dar material de protección, ni de someter a los trabajadores a reconocimientos médicos. A esto se suma la imposibilidad de organizarse en secciones sindicales y luchar por los derechos que nos pertenecen como trabajadores, una situación de la que se aprovecha muy conscientemente la patronal para precarizar nuestras ya de por sí precarias condiciones laborales”, explican los trabajadores a los que la Justicia, poco a poco ya va dando la razón: “Ya hay 5 sentencias que han fallado que este tipo de plataformas utilizan la figura de los falsos autónomos, ya que los trabajadores dependemos de la aplicación para encontrar encargos, no tenemos margen de negociación o no podemos elegir nuestros horarios porque dependemos de un sistema de puntuación que nos penaliza si no aceptamos encargos”.

Durante la concentración celebrada esta mañana en Valladolid frente a la sede de Glovo, también se ha destacado el dato de que el trabajador fallecido era migrante. “Una gran parte de los riders son migrantes 'sin papeles' que alquilan cuentas a otros repartidores para poder trabajar y sobrevivir, lo que significa que tienen una situación de desprotección y precariedad mucho mayor. No es casualidad que haya sido este hecho a lo que se han agarrado desde la empresa de forma miserable para echar balones fuera y transformar lo que es su responsabilidad en caridad cristiana. Tras un comunicado aséptico donde la empresa se molestó mucho en elegir bien las palabras para calificar lo sucedido de accidente de tráfico, ha vuelto a la carga con otro comunicado donde afirma que el joven no era su trabajador, pero que aún así cubrirá todos los gastos como si lo fuera. Hay que ser muy miserable para mentir y responsabilizar al trabajador muerto, como si esto, en caso de ser cierto, les eximiera de su responsabilidad de controlar quiénes son sus colaboradores y como si les eximiera de estar aprovechándose de ellos”, reflexiona CGT.

No hay comentarios