Tomas Guillén ayer en el Café Zorrilla. FOTO: Gaspar Francés
Tomas Guillén ayer en el Café Zorrilla. FOTO: Gaspar Francés

Tomás Guillén, reconocido filósofo local y columnista habitual de últimoCero, ofreció ayer en el Café del Teatro Zorrilla y de la mano de la Asociación Cultural Ciudad Sostenible (ACCS), dentro del marco del IX Ciclo Actividades y Conferencias sobre temas de Urbanismo y Ciudad, una crítica charla titulada “La democracia en la vida política española reciente. ¿Anomalía o tormenta perfecta?”.

Guillén abrió con una tajante declaración de intenciones: “Todos (los políticos, las corporaciones) quieren lo mejor para nosotros pero sin nosotros”. Añadiendo Susana Ordoñez, presidenta de ACCS, que necesitaban de una mente pensante, de un filósofo, en sus charlas, que diese un cierto sentido a la situación política en la que se ubican los problemas de urbanismo que se tratan. De este “presente político amplio”, que Guillén sitúa en toda la primera mitad de 2019, el filósofo dice que “toda la información que nos rodea se presenta como una barrera mediatizada que nos impide ver lo que de verdad está ocurriendo”. Y este hecho, añade, que es utilizado por los grandes dirigentes en su favor para estructurar el escenario político-social según les conviene.

Tomas Guillén junto a Susana Ordoñez. FOTO: Gaspar Francés

“Durante los últimos siglos España siempre ha vivido entre la anomalía y la excepción respecto a Europa. Ya fuese desde la monarquía inmovilista de finales del siglo XIX, que no se adaptaba a la democracia, como hacían el resto de monarcas europeos, como con la llegada de la Guerra Civil, predecesora de la Segunda Guerra Mundial”. Tras esta afirmación se centró en la preocupante situación de Ciudadanos en el plano político nacional, que, con sus contradicciones ideológicas permanentes, acaba por desmembrar aquello conseguido en 2015: el ¿final? del bipartidismo en España con la llegada de Podemos y ellos mismos. ¿Qué ha sido del supuesto apoyo de Ciudadanos al PSOE en la investidura tras las elecciones? ¿Por qué ahora deciden negociar con el PP cuando la ciudadanía ha comenzado a darles la espalda tras todos los escándalos de corrupción? “Además -añadió- se tildan de regeneradores de la política, con su Consejería de Transparencia, que pretende transformar al partido en un elemento ciudadano, pero que más bien recuerda a las herramientas utilizadas por el Partido Único de la novela 1984 de G. Orwell”.

Aspecto del café Zorrilla durante la charla. FOTO: Gaspar Francés

La política española (y europea) lleva décadas siendo, según el filósofo, un escenario de circo para los personalismos y populismos, que no hacen más que dañar la idea de democracia y que los ciudadanos acaben por sentirse engañados y utilizados, lo que puede acabar en una apatía electoral. Respecto al cambio de gobierno en la Junta de Castilla y León, Guillén no pudo sino mofarse de las palabras de Francisco Igea: “Estoy seguro de que muchos votantes de Ciudadanos se sienten decepcionados. Es tiempo de cambio”. El ponente se preguntó respecto a esto si los políticos se creen que la ciudadanía acaba de caerse de un árbol. De nuevo acude a su tesis principal: “Lo importante de la política no es quién gane o pierda, sino qué aportan a los españoles. En cuanto a ello hay una gran falta de autocrítica por parte de los políticos. ¿Qué significa un régimen democrático para ellos?”.

La misma situación de desconcierto y ocultismo ocurre con las grandes organizaciones internacionales, que, como icebergs, solo muestran una pequeña parte de todo lo que son. “Las tecnologías, la globalización… todo ello ha promovido que los humanos necesitemos soluciones rápidas a problemas complejos y la no recepción inmediata de una respuesta nos harta”, opinó el catedrático aplicándolo también al campo político. “La política no debería ser un teatro sino un escenario desde el que defender la vida de los ciudadanos” sentenció apenado.

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