Conchi, Javier, y su hijo Adrián han decidido compartir su verano con Saleh. Foto: Gaspar Francés
Conchi, Javier, y su hijo Adrián han decidido compartir su verano con Saleh. Foto: Gaspar Francés

Conchi, Javier, y su hijo Adrián han decidido compartir su verano con Saleh, saharaui, de 11 años. Ellos, como otras 234 familias de toda Castilla y León, se han unido a la iniciativa “Vacaciones en Paz”, organizada por UACYL (Unión de Asociaciones de Castilla y León Solidarias con el Pueblo Saharaui), que contribuye a una colaboración más estrecha entre las familias de la comunidad autónoma y las de la República Árabe Saharaui Democrática; y que cuenta con el apoyo de la Junta de Castilla y León y diversas administraciones regionales y locales.

Saleh, que estuvo el verano pasado por primera vez en casa de esta misma familia, llegó hace dos días junto con sus otros compañeros al Aeropuerto de Villanubla, tras 24 tediosas horas de viaje, según comenta Conchi, desde el campamento de refugiados de El Aaiún-Esmara hasta nuestro aeropuerto local, pasando por Argel. “Cuando llegó lo primero que hizo fue dormir 3 horas seguidas de lo cansado que estaba” -comenta entre risas la madre de acogida. “El viaje de los niños está financiado por la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui y por nosotros, las familias, que a su vez, continuamos enviando paquetes con alimentos y ayudas durante el resto del año”.

Saleh con una muñequera con la bandera de su país. Foto: Gaspar Francés
Saleh con una muñequera con la bandera de su país. Foto: Gaspar Francés

Saleh, escondiéndose un poco entre sus padres de acogida pero con una mirada perspicaz y concentrado en todo lo que se decía, admite que una de sus cosas favoritas de Valladolid es ir a la piscina. “Además ahora con las temperaturas tan altas que han estado haciendo, se podría pasar el día allí. Le encanta. Lo cual no es de extrañar viniendo del entorno del que viene. Por otro lado, es curioso que teniendo unas temperaturas tan altas allí en verano (cerca de los 55 grados) lleve tan mal el calor como lo lleva” observa Javier. Respecto a las actividades que realizan a lo largo del verano, los padres de acogida enumeran que el año pasado fueron de vacaciones a Cantabria, Almería y a Madrid al Museo del Real Madrid (del que Saleh es forofo), junto con tantas otras actividades organizadas por las Asociaciones para todos los niños, como ir a las piscinas, realizar juegos para todas las familias, visitas a pueblos de la provincia… “Al final se les pasa el verano corriendo. Si es que no paran” comenta risueña Conchi.

No solo descubren ellos cosas, nosotros también aprendemos mucho de la experiencia” cuenta Javier. “Nos da otra perspectiva de la situación que están viviendo en el Sáhara. Generalmente, vemos en la televisión o en internet los problemas que se viven en el continente africano y lo tomamos como algo tan lejano… Pero conviviendo día a día y compartiendo tu vida con los niños ves que son personas como nosotros. Interiorizas todo mucho más” observa Conchi. “Además, para Adrián (su hijo) también supone un aprendizaje inmenso, al compartir tiempo y juegos con Saleh, otro niño como él que está viviendo una situación muy complicada en su país y que tiene una cultura bastante diferente a la nuestra”.

Javier, el padre, explica que conocieron hace dos años de la existencia de este tipo de proyectos por unos amigos de Almería que acogían todos los veranos a otro niño saharaui: “Nos pareció algo muy interesante y al poco tiempo nos pusimos en contacto con la Asociación de Valladolid para intentar hacer nosotros lo mismo. Lo vimos muy enriquecedor tanto para nosotros como para Adrián”. Después de una ardua tarea administrativa, en la que tuvieron, entre otras cosas, que hacerle una tarjeta sanitaria a Saleh y comprometerse a realizar un chequeo médico todas las veces que el niño les visitase, Conchi y Javier fueron aceptados como familia de acogida. “Una vez finalizado todo el papeleo, ni ellos saben con qué familia van a ir ni nosotros sabemos con quién vamos a compartir casa” observa Conchi. “Sin embargo -añade- nos hemos fijado que es muy marcada la diferencia entre la cantidad de niños que vienen comparado con la de niñas”. Una hermana mayor de Saleh, de 14 años, había pasado un verano en Burgos con otra familia; y fue precisamente ella la que motivó al pequeño de su familia a unirse a esta iniciativa.

Conchi, Javier, y su hijo Adrián han decidido compartir su verano con Saleh. Foto: Gaspar Francés
Conchi, Javier, y su hijo Adrián han decidido compartir su verano con Saleh. Foto: Gaspar Francés

“Nos hemos cogido mucho cariño entre los cuatro. Desgraciadamente solo puede venir hasta el año próximo a pasar el verano con nosotros, ya que estos intercambios se hacen con niños de entre 8 y 12 años y Saleh él año que viene cumple la edad límite. Le vamos a echar mucho de menos. A pesar de al principio costarle abrirse a nosotros, pronto cogió confianza con Adrián y se pasaban horas jugando juntos, y luego con Javier y conmigo nos comenzó a tratar que daba gusto. Es super agradecido” cuenta Conchi. A esto Javier añade entre risas “El primer desayuno que tuvimos juntos en casa le puse varias cosas en la mesa, porque no estaba seguro de lo que comían allí en el Sáhara. Y Saleh, sin entender bien lo que debía hacer, dio un mordisco a todo y dio las gracias”.

A la pregunta de si Saleh echa de menos a su familia durante el período estival en España, él y su madre de acogida aseguran hacer videollamadas todos los días con su familia en el Sáhara y estar continuamente comunicados. “También es una forma de que vea que los dos mundos están interconectados y que puede pertenecer a ambos a la vez. Tanto sus hermanos (que controlan muy bien el castellano), como sus padres son un encanto. ¡Ya nos gustaría ir a visitarles!” comenta Conchi ilusionada.

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