Continuación de la charla ya en el bar Trocadero. FOTO: Gaspar Francés
Continuación de la charla en el bar Trocadero. FOTO: Gaspar Francés

Amnistía Internacional, junto a la asociación Trabe, han desarrollado hoy una jornada contra la invisibilidad a la que se enfrentan las víctimas de la trata de personas. Para ello, han contado con la participación de dos especialistas en la materia, Melina Juan, activista de Amnistía Internacional e instructora de causas de trata en la Fiscalía Federal de Instrucción de Mendoza (Argentina), y Samara de las Heras, asesora jurídica de Trabe. La charla, conducida por Marina Echevarría, profesora de la UVa, aunque estaba convocada en la Facultad de Derecho, donde arrancó, terminó en el bar Trocadero al coincidir con el inicio del horario de verano de la Universidad de Valladolid por un error organizativo, teniendo que trasladarse en mitad de la exposición.

Samara de las Heras fue la encargada de inaugurar la jornada denunciando que esta forma de violencia machista es uno de los tres negocios más lucrativos a nivel mundial, por detrás del tráfico de drogas pero ya empatada con la venta de armas, moviendo anualmente 32.000 millones de euros según Europol. Lo calificó además como un fenómeno por lo general transnacional, notando que la gran mayoría de víctimas en Europa provienen de otros países.

“Es una realidad muy invisibilizada”, lamentó poniendo el acento en la toma de conciencia de esta realidad: “Cuando no denunciamos estamos siendo cómplices”. Sin embargo, por su dilatada experiencia, confesó que no animaría a denunciar a todas las víctimas de trata, dejando a la audiencia atónita ante esta afirmación. Explicó sus razones para llegar a esta reflexión, ya que son procesos muy revictimizadores, además de que ni las asociaciones y ni la policía pueden garantizar la seguridad de las familias de las denunciantes en sus países de origen.

Inicio del coloquio en la Facultad de Derecho. FOTO: Gaspar Francés
Inicio del coloquio en la Facultad de Derecho. FOTO: Gaspar Francés

Entrando en el terreno jurídico, advirtió que este asunto se puede abordar desde distintos enfoques, apuntando que el derecho penal busca castigar al responsable pero no asistir a las víctimas, reivindicando por ello una ley integral para protegerlas y prevenir estas situaciones. En este sentido, tachó la normativa actual como “absolutamente dispersa y desordenada”, lo que implica desconocimiento entre las normas o previsiones por parte de los distintos ámbitos que abarca.

Destacó el llamado Protocolo de Palermo de la ONU, aprobado en el año 2000, que fue el primer tratado internacional que consensuó una definición, aunque “farragosa y complicada”. En resumen, según este documento la trata consiste en captar a una persona, trasladarla, recibirla o albergarla en otro lugar, por coacción y con fines de explotación. La más frecuente es la sexual, aunque la jurista lo pone en duda por la falta de datos o su no coherencia, además de que también son explotadas para otros fines cuando “no está condiciones de estar en la calle o en un club”, realidades a las que no da respuesta la legislación que “utiliza cajones muy estancos que no son permeables a la situaciones que nos encontramos”. Puntualizó además que se están utilizando la Ley Mordaza es utilizada para multar a las víctimas de explotación sexual en la calle, multándolas por supuestos como desobediencia a la autoridad, explicando el caso de una joven que acumulaba más de 7.000 euros en multas obligada a prostituirse.

Melina Juan, activista de Amnistía Internacional, abogada y especialista en trata de seres humanos a cargo de la instrucción de causas de trata en la Fiscalía Federal de Instrucción de Mendoza (Argentina), ahondó en el enfoque “victimocéntrico”, recordando la primera sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, de 2010. En ella se señalaba que “la trata convierte al ser humano en una cosa que se introduce en el mercado de bienes y servicios”, destacando cómo esto menoscaba, además de la integridad de la víctima con “secuelas de por vida”, su libertad de autodeterminación y la dignidad como “dos grandes bienes jurídicos” que busca proteger este tribunal.

Intervención de Melina Juan. FOTO: Gaspar Francés
Intervención de Melina Juan. FOTO: Gaspar Francés

A nivel mundial, aseguró que 89 millones de personas son víctimas de trata, poniendo distintos ejemplos de la legislación argentina y de casos que ha conocido. El más impactante es el de un individuo que se vanagloriaba de generar empleo con su negocio de trata para la explotación sexual, generando mensualmente 22.500 euros de beneficio. Puntualizó que, aunque fue condenado, ya ha sido puesto en libertad, exponiendo también los panfletos con los que desde su empresa PymeVIP trataba de captar víctimas, capturas de su ordenador o incluso fotos del individuo patrullando con policías.

Centrándose en España, coincidió con su predecesora en el caso prototípico de la céntrica calle Montera de Madrid donde coinciden mujeres explotadas sexualmente y una comisaría, asegurando que incluso ha visto a policías “haciendo chistes a las chicas”, siendo una estampa tan cotidiana como denigrante. Resaltó también lo impactante que le resultó la abundancia de clubes de carretera. Entre los comentarios y preguntas de las asistentes a la charla, fomentados por la cercanía que ofrecía el formato de tertulia de bar, concluyó haciendo una comparativa entre la legislación y los protocolos argentinos y los españoles, cada cual con su luces y sus sombras, además de puntualizar la diferencia entre trata y tráfico.

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