Un momento de la reunión celebrada ayer en La Molinera por la Casa Feminista. Foto: Gaspar Francés
Un momento de la reunión celebrada ayer en La Molinera por la Casa Feminista. Foto: Gaspar Francés

La defensa del reconocimiento político y económico de las labores de cuidados y domésticas y de unas pensiones dignas para mujeres solteras o viudas o la realización de coloquios y charlas en institutos donde los jóvenes expresen sus inquietudes y se les pueda hacer llegar un mensaje feminista y de respeto sexual hacia los cuerpos ajenos. Estos son solo algunos de los objetivos que ayer se marcó la Casa Feminista de las Mujeres durante la reunión mantenida en el centro social La Molinera de cara a plantear el curso que viene.

La reunión de las conformantes de la agrupación comenzó con una pequeña presentación en la que cada una de las asistentes (entre las que había bastantes caras nuevas respecto a reuniones anteriores) rememoraba aquellos acontecimientos que las hicieron darse cuenta de que eran feministas, ese adjetivo que, según consideraban algunas, les costó mucho tomar como propio.

Las mujeres de edad más avanzada comentaban que en realidad siempre han sido feministas. “Desde que teníamos 11 años y teníamos que ayudar en todas las labores de casa mientras los hombres de la familia iban a la escuela o trabajaban. A nosotras nunca nos han dado la opción de elegir si queríamos estudiar o ayudar en casa, y eso ya nos removía bastante la conciencia”, reconocían. De esta experiencia surgió una de las reivindicaciones principales a seguir: la defensa del reconocimiento político y económico de las labores de cuidados y domésticas y de unas pensiones dignas para mujeres solteras o viudas. “A mí mis hermanos nunca me han dado las gracias por el hecho de que yo me pasara la infancia en casa cuidando de ellos para que consiguieran un trabajo digno mientras yo ni siquiera tenía la opción de decidir lo que quería hacer”, contaba otra de las asistentes.

Por otro lado, unánimemente surgió la reivindicación de la libertad sexual y el control sobre los cuerpos. “Estos episodios de las agresiones sexuales en manada no están haciendo sino extenderse”, comentó una de las más participativas. “Yo no quiero tener que salir a la calle preocupándome de a qué hora voy a volver y de cuál es el camino donde me puedo cruzar con más gente para volver a casa”. Se apuntó como posible causa del incremento de las agresiones sexuales que la base de la educación sexual de muchos hombres esté en la pornografía, lo cual llevó a una línea de acción para la Casa Feminista: la realización de coloquios y charlas en institutos donde los jóvenes expresen sus inquietudes y se les pueda hacer llegar un mensaje feminista y de respeto sexual hacia los cuerpos ajenos.

Es indignante que si una mujer va a denunciar a comisaría que ha sido violada, se le trate como a una niña indefensa y se la cuestione si el acto ha sido consentido o no”; “Es que es algo de locos. Nos creen capaces de inventar una cosa así” denunciaban las allí presentes respecto al 'machismo judicial' que últimamente invade todos los casos de abusos y agresiones sexuales. “Solo se puede luchar contra ello mostrando sororidad y apoyo a todas aquellas mujeres que sufren este tipo de agresiones. No pueden verse solas en ningún momento”, se acordó en el encuentro. Incluso, se propuso la idea de crear grupos de whatsapp con estas víctimas y ayudarlas.

Hacer entender y enseñar lo que es el feminismo se convirtió en otro de los puntos de consenso. Para las asistentes, el desconocimiento por gran parte de la sociedad de lo que de verdad reivindica el feminismo, “la lucha por la igualdad total entre hombres y mujeres, por si hay algún despistado en la sala” y la consiguiente educación para comprenderlo, debía ser una de las líneas de lucha principales de la asociación. “VOX, Ciudadanos y otros tantos partidos de derecha se apoderan de la palabra feminismo y la usan a su favor, desprestigiándola completamente”, criticaban. “Yo estoy harta de que los machirulos de turno tomen el discurso feminista y le den la vuelta totalmente para acabar criticando sin ton ni son problemas y luchas que no han sufrido y que no entienden”, opinaron. Por todo ello y tras una lluvia de ideas, se propusieron algunas labores educativas y reivindicativas que podrían llevarse a cabo, como performances con temáticas feministas y de lucha contra la violencia de género a la entrada de institutos, diseño de carteles donde podrían leerse experiencias de mujeres con las que otras mujeres puedan simpatizar y darse cuenta de lo que es el feminismo de verdad, charlas en institutos o centros cívicos… “La línea de trabajo debería focalizarse en las experiencias compartidas entre las mujeres, más que en el adoctrinamiento teórico, que también es importante” sentenciaron.

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