Grupo ecologista barcelonés Climacció. Foto: Gaspar Francés
Grupo ecologista barcelonés Climacció. Foto: Gaspar Francés

El centro social La Molinera acogió ayer una mesa redonda con activistas de diversos grupos y edades en las que se puso en valor la búsqueda de alternativas locales frente a la crisis ecológica.

Uno de ellos fue Fridays for Future, un colectivo de estudiantes con origen en Suecia que ya se ha extendido por todo el globo y que tiene como signo la huelga estudiantil y las manifestaciones en masa. El grupo de este colectivo con sede en Barcelona, visitó ayer la mesa redonda y presentó su visión frente a la crisis ecológica: “A pesar de llevar funcionando unos escasos seis meses, hemos celebrado manifestaciones estudiantiles todos los viernes en nuestra ciudad con una alta participación. Sin embargo, nos hemos dado cuenta de que con eso no basta, hace falta hacer más ruido” contaba Virginia Soler, integrante del colectivo.

Público asistente a la charla organizada en La Molinera sobre cambio climático. Foto: Gaspar Francés
Público asistente a la charla organizada en La Molinera sobre cambio climático. Foto: Gaspar Francés

La crisis ecológica no es solo una crisis climática, sino una lucha contra el sistema”, estas palabras de la joven activista provocaban que ciertas partes del público reivindicaran que la solución no está únicamente en un cambio de sistema, ya que tanto con un sistema capitalista como con uno comunista o uno demócrata-liberal, se van a encontrar los mismos problemas que la población humana mundial lleva años arrastrando. “Hay que buscar alternativas a parte de unas soluciones mediante mecanismos ya existentes” informaba con templanza Virginia Soler, “ya que debido al punto extremo de crisis ecológica en el que nos encontramos, las soluciones políticas no nos están siendo de gran ayuda”.

Abel Ruíz y Lara Dias, jóvenes integrantes de Fridays for Future Barcelona, informaban de su experiencia en el campamento organizado por diversas asociaciones ecologistas en el pueblo de Bajouca, en Portugal; donde una empresa australiana de oleogas está instaurando gaseoductos que perjudican a la población allí asentada. “Los grupos de activistas nos organizamos en otros grupos de trabajo donde cada uno tenía una táctica activista diferente: había unos que simplemente se manifestaron con sus pancartas frente a la central, mientras otros entraban en los terrenos tomados por la empresa y plantaban árboles allí… Se trata de diversas tácticas de activismo que pueden tomarse como referente”, contaba Abel, “Por otro lado, os informamos de By 2020 we rise up, un planteamiento de acciones ecologistas que se han ido organizando a nivel global y que tienen miras de superar la capacidad de las preparadas hasta el momento”, informaba.

El neófito grupo ecologista barcelonés Climacció, que se define como “personas activistas no violentas”, estuvo representado en la charla de la mano de Delia Laurent y Marco Massetti. Mediante un Powerpointless, es decir, una presentación Power Point analógica, y más específicamente, en rollos de papel; presentaron al público los diferentes puntos de lucha y de unión de todos los grupos ecologistas y de toda la población frente a los grandes lobbys, empresas, entidades bancarias públicas o privadas, gobiernos… “Si no hay materias primas, nuestro sistema liberal capitalista no puede sostenerse. Por lo que, apoyando las palabras anteriores de Virginia, hay que buscar alternativas en la mayoría de ámbitos que componen la inmensa industria que sostiene nuestra sociedad”, anunciaba Delia.

Marco Massetti informaba de diferentes acciones que se están llevando a cabo por activistas europeos, como el movimiento NO TAP en el sur de Italia, que se enfrenta a la construcción de un gaseoducto desde Azerbaiyán a la costa sur de Calabria, donde la intervención militar del Estado está siendo muy fuerte. Refería también las acciones llevadas a cabo por grupos locales contra la expansión del aeropuerto de Barcelona, entre algunas otras. A estas palabras se unía alguien del público que comentaba que el ayuntamiento de Tarragona se ha declarado en emergencia climática, pero que sin embargo no ha hecho nada más al respecto. “La clave creemos nosotros, está en la acción localizada. No se pueden buscar soluciones globales y unitarias a la crisis ecológica, es algo muy difícil. Las acciones locales o provinciales, ya sea por presión de los vecinos a los Ayuntamientos o por parte de estos mismos, ofrecen soluciones mucho más rápidas y eficaces que el buscar un consenso global en un contexto de competencia entre países”, opinaba Alfons Pérez, de Observatorio de la Deuda en la Globalización.El viejo ecologismo no logra llevar a la política sus propuestas concretas, que han sido muchas y variadas a lo largo de todos estos años. Por tanto, creemos que la solución está en presionar a los poderes políticos de cercanía”, advertía Pérez sonriendo.

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