Carlos Sanz Mínguez, director del Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg, en el yacimiento vacceo de Pintia. Foto: Gaspar Francés
Carlos Sanz Mínguez, director del Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg, en el yacimiento vacceo de Pintia. Foto: Gaspar Francés

En la Plaza Mayor de la pequeña localidad vallisoletana de Padilla de Duero se encuentra el campamento base de los estudios sobre la Pintia vaccea. Carlos Sanz Mínguez, director del Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg, junto a su equipo, recibe a los visitantes con una gran sonrisa y con unas ganas incansables de hablar sobre las andanzas de los vacceos, propias de un profesor de universidad.

Es esencial integrar a los vacceos como parte de nuestra herencia” opina el director de las excavaciones. Este pueblo celta, que sobrevivió a la invasión romana de Hispania durante los siglos II y I a.C. puede considerarse uno de los más antiguos antepasados de los castellanoleoneses. Los vacceos ocuparon el sector central del Valle del Duero a lo largo y ancho de una superficie de unos 45.000 km2, lo que comprendería la totalidad de la provincia vallisoletana y buena parte de las restantes provincias, a excepción de la soriana.

Necrópolis del yacimiento vacceo de Pintia. Foto: Gaspar Francés

“Los extensos campos de cereales, la peculiar arquitectura de barro y madera, las jarras para servir bebidas, las parrillas de hierro y los corderos lechales que sobre ellas se transforman en suculentos bocados..., tal y como hoy los percibimos, sugieren una herencia que, aunque lejana en el tiempo, parece mantener viva la huella de nuestro pasado céltico, específicamente, vacceo. Una herencia que pervive en el tiempo, tras siglos de historia, y gracias a los yacimientos de Pintia” relatan los investigadores de Padilla de Duero.

A pesar de beneficiarse de varios convenios con múltiples empresas y del apoyo de la administración pública, el Centro de Estudios Vacceos echa en falta una política fija de financiación pública debido a los vaivenes que ha sufrido esta a lo largo de los 40 años de investigación. “Antes contábamos con 150.000 euros al año, pero hace tiempo que se ha reducido a la mitad. Además de los gastos de las excavaciones, hay que mantener el yacimiento en buen estado” se queja el director del Centro. “La ayuda que recibimos por parte de la Junta es bastante pobre (no supera los 5.000 euros), aunque la Diputación por otro lado, últimamente nos cede 30.000 euros… ojalá lo mantengan… A su vez, recibimos también ayudas del Ayuntamiento de Peñafiel y de la Universidad”.

Objetos encontrados en el yacimiento de Pintia. Foto:Gaspar Francés
Objetos encontrados en el yacimiento de Pintia. Foto:Gaspar Francés

En 1979, con el apoyo de la Universidad de Valladolid, comenzaron a excavarse los campos adyacentes a la localidad peñafielense como parte de la tesis doctoral del ahora director de los yacimientos. En concreto se excavó una primera zanja de 114 m, donde se encontraron 170 tumbas con cenizas de nuestros antepasados vacceos contenidas en recipientes cerámicos y metálicos y múltiples ajuares, desde pequeños broches hasta armas de gran calidad artesanal. El hallazgo marcaría la investigación realizada hasta el momento sobre los vacceos y centraría esta en la necrópolis denominada “de Las Ruedas”, de 6 ha y extremadamente rica en estelas, tumbas y ajuares vacceos.

Desde ese momento se fueron diversificando las búsquedas y se descubrieron además otras áreas: la propia ciudad de Pintia o de Las Quintanas, la muralla y los fosos que rodeaban esta y el barrio artesanal de Carralaceña. Todas ellas junto a la Necrópolis de Las Ruedas conforman un espacio de 125 ha, en su mayoría, en proceso de excavación.

La arqueología es muy incierta, nunca sabes lo que se podrá sacar de la próxima campaña de excavación que realices” asegura el director de los estudios vacceos respecto a la campaña de este verano. “Los espacios excavados este verano han sufrido un arraso brutal tanto por los furtivos de otras épocas como por los animales de la zona. Hay 48 tumbas completamente destruídas” admite apesadumbrado. Sin embargo, a pesar de ello, se han podido encontrar algunos elementos de carácter decorativo que servían como ofrendas a nuestros antepasados: broches, sonajeros para bebés, canicas, fíbulas, restos de armas, entre otras, todas ellas hechas de bronce y hierro.

Carlos Sanz, director de las excavaciones, muestra restos humanos guardados en bolsas. Foto: Gaspar Francés
Carlos Sanz, director de las excavaciones, muestra restos humanos guardados en bolsas. Foto: Gaspar Francés

El director del Centro de Estudios Vacceos insiste calmadamente: “Creo que no nos queda nada por demostrar. Hay mucho material por investigar y para que avancemos a un buen ritmo necesitamos más personal y una mayor involucración de las administraciones provinciales y regionales”. La plantación de viñedos en esta zona de la Ribera del Duero que rodea el área de la antigua Pintia, ha entorpecido en numerosas ocasiones la labor del Centro. “Con una protección oficial de la zona arqueológica, no hubiese habido ningún tipo de conflicto”

“En algunos períodos las excavaciones quedan completamente paradas, ya que lo que más trabajo lleva es estudiar y catalogar los materiales encontrados. Los resultados obtenidos en estas investigaciones son publicados después en Vaccea Editorial, creada con ese fin” explica Carlos mientras sujeta con la naturalidad de quien lleva toda una vida haciéndolo, un hueso de cerca de 2.200 años de antigüedad.

Entre los materiales encontrados en los ajuares de la necrópolis de Las Ruedas cabe resaltar la gran cantidad de fíbulas, de cajitas de talla a visel y de sonajeros que se han rescatado. “Es muy curiosa la variedad de artículos que tallaban como ajuar para las tumbas de neonatos y niños. Tenemos que tener siempre en cuenta que nuestros antepasados creían en la reencarnación del alma una vez muertos, por lo que acostumbraban a dejar un gran ajuar para acompañarles en el viaje al Más Allá” relata Carlos.

Vitrina con los hallazgos del yacimiento vacceo. Foto: Gaspar Francés
Vitrina con los hallazgos del yacimiento vacceo. Foto: Gaspar Francés

Además de la investigación continua llevada a cabo por el Centro de Estudios Vacceos, este realiza otros proyectos dedicados a promocionar su labor y la cultura vaccea. Todos los veranos acogen a estudiantes de Arqueología e Historia en su Programa Internacional de Voluntariado en Arqueología. “Gracias a este programa de 3 semanas, aprenden sobre la metodología que utilizamos aquí y nos ayudan en las excavaciones. No tiene por qué venir gente con experiencia. Además de las excavaciones celebramos seminarios sobre metodología, historia de los vacceos, etc. Se trata de un abanico de actividades más docentes”.

El programa DOCCEO, que lleva un año realizándose, pretende acercar a los más pequeños a la historia de los vacceos y la labor arqueológica. “En el mes de mayo montamos una serie de instalaciones para hacer actividades con niños de 5 a 7 años que vienen de excursión con el colegio. Están aquí de 9.30 a 16h, y la acogida que hemos tenido ha sido muy buena. Han salido todos encantados” cuenta Carlos. “Otros proyectos son Arqueología en familia, que pretende crear sensibilidad por la metodología arqueológica y las Conferencias de cine y arqueología que realizamos en verano con la participación de compañeros arqueólogos, historiadores y cineastas, a las que últimamente han venido entre 40 y 70 personas”.

A su vez, la herencia artística y artesanal vaccea ha promovido la creación de Vaccearte, una serie de muestras y concursos de arte en el que artistas contemporáneos basaban su obra en el arte pastoril vacceo. Esta creativa iniciativa sin embargo, ha llegado a su fin por propia iniciativa del Centro. “Después de 10 años creemos que ya ha llegado el momento”.

En cuanto al futuro de las excavaciones, Carlos ha conformado un equipo junto al rectorado de la UVa para asegurar la continuidad del proyecto. “Además de continuar excavando toda la zona, nos gustaría crear un proyecto integral que uniese los yacimientos con el entorno natural: queremos hacer un arqueódromo en la Ribera. También estamos planteando crear una app de visita virtual de los yacimientos”.

La rehabilitación de la necrópolis significa la recuperación de la memoria, reza uno de los paneles informativos a la entrada del yacimiento. La proximidad del cementerio actual de Padilla de Duero con la necrópolis vaccea hace mucho más tangible la idea de pertenencia de estos antepasados tan lejanos. “Hemos querido reformar la estructura del yacimiento como un homenaje a los muertos. Después de sacar los restos y ajuares de las tumbas vacceas, hemos plantado árboles y colocado piedras y lápidas en su lugar en recuerdo. No queremos ser unos asaltatumbas, queremos que las vidas de estos antepasados tan lejanos sean recordadas y que descansen tranquilamente” explica orgulloso Carlos mientras muestra lápidas con pequeños poemas dedicados a los muertos vacceos. “A su vez, hemos creado un columbario memorial para depositar los huesos una vez estudiados”.

Los restos de algunos de los más antiguos antepasados castellanoleoneses descansarán así para siempre en Pintia, denominada de esta manera por el Cerro de las Pinzas, que la corona.

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