Concentración solidaria con Chile en Valladolid. FOTO: Gaspar Francés
Concentración solidaria con Chile en Valladolid. FOTO: Gaspar Francés

“El derecho de vivir en paz”, el “canto universal / cadena que hará triunfar” que escribió Víctor Jara en 1971 contra la guerra de Vietnam antes de ser detenido, torturado y asesinato tras el golpe de Estado de Pinochet, ha sonado la tarde de este domingo en Valladolid en solidaridad con el pueblo de Chile. Varias decenas de personas, junto a un grupo de jóvenes de origen chileno y residentes en Valladolid, han mostrado su repulsa hacia el Gobierno de Piñera que ha respondido a las protestas inicialmente estudiantiles contra el alza de los precios del transporte público sacando al ejército a las calles treinta años después del fin de la dictadura.

“Desde la distancia física queremos mostrar hoy nuestra profunda solidaridad con nuestros vecinos, amigos, familiares y, en definitiva, con las trabajadoras y trabajadores de Chile que esta última semana han demostrado una fuerza inmensa para resistir otro nuevo ataque a sus ya precarias y difíciles condiciones de vida”, inició su intervención un joven chileno residente desde hace años en Valladolid, recordando que “Chile se caracteriza por ser un país profundamente desigual durante toda su historia como colonia y como nación independiente”.

Jóvenes chilenos sosteniendo pancartas y carteles durante la protesta. FOTO: Gaspar Francés
Jóvenes chilenos sosteniendo pancartas y carteles durante la protesta. FOTO: Gaspar Francés

Denunciando que los recursos naturales de su país, su industria y sus servicios básicos se encuentran en manos “que representan los intereses de la gran burguesía chilena, estadounidense, europea y, por qué no decirlo, española”, aseguraron que “como aquí, muchas de las decisiones que en el parlamento se toman consolidan esa desigualdad y cargan el peso de las crisis y los recortes sobre los trabajadores y trabajadoras”. “¿Qué intereses protegía sino el gobierno de Piñera cuando declaró el estado de excepción y sacó a los militares a la calle?”, se cuestionaron recordando los asesinatos, violaciones y torturas que se cuentan por decenas durante estas protestas, además de miles de detenciones.

Desde Valladolid, este grupo de jóvenes reivindican una serie de “medidas de urgencia que necesita el país para revertir las graves desigualdades”, que además de la renuncia del presidente Sebastián Piñera, el ministro de interior y seguridad pública Andrés Chadwick y la convocatoria de una Asamblea Constituyente para elaborar una nueva Constitución que acabe con estas desigualdades, pasan por: Disminución sueldo parlamentarios, aumento del salario mínimo; fin AFP por un sistema público de pensiones digno y de calidad; educación primaria, secundaria y universitaria gratuita y de calidad; nacionalización de los recursos naturales (agua, energía, litio, cobre); por una Salud pública y de calidad y por farmacias populares con precios asequibles.

Lectura del manifiesto durante la protesta. FOTO: Gaspar Francés
Lectura del manifiesto durante la protesta. FOTO: Gaspar Francés

Después de esta primera intervención, el grupo convocante de la concentración, sin siglas reconocibles, ha dado lectura al comunicado elaborado para esta protesta: “La clase obrera chilena está dando una verdadera lección a todos”, leyeron recordando su “transición” que “como en España” se hizo “al servicio de los poderosos y de la continuidad, con un enorme pacto de silencio que dejó en el poder a las mismas fuerzas que antes gobernaban”.

Aseguraron que la clase proletaria chilena, quienes sufren directamente los recortes y la creciente precariedad, “tiene la fuerza suficiente para contestar ante ante el enésimo agravio al que la burguesía chilena quiere someterle entre palos y burlas”, calificando la declaración del Estado de Emergencia el pasado fin de semana como “la respuesta más abierta y brutal que la burguesía podría dar contra quienes se manifiestan en las calles”. “Desde Valladolid, llamamos a la solidaridad con la clase trabajadora internacional con nuestros hermanos que luchan en Chile, a generalizar las muestras de solidaridad y a extender la lucha contra el capital”, concluyeron.

Cuando la concentración parecía disolverse, junto a las velas que adornaban las escaleras de Portugalete entre banderas y carteles, un grupo se ha vuelto a reunir para, a coro y con ayuda de sus móviles para recordar sus versos, cantar “El derecho de vivir en paz” de Víctor Jara, realizado vídeos de apoyo para enviar a sus familiares y amigos en Chile, al grito de “el pueblo unido jamás será vencido”.

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