Antón Saavedra. FOTO PABLO LORENZANA
Antón Saavedra. FOTO PABLO LORENZANA

En la biografía del sindicalista asturiano Antón Saavedra (Moreda, 1948) está una parte importante de la historia de la minería en Asturias. El jueves 12 de diciembre, en el Ateneo Republicano de Valladolid, Antón Saavedra hablará de sus memorias y de 'Villamocho. La corrupción en el sindicalismo minero', libro en el que denuncia el comportamiento mafioso durante años de José Ángel Fernández Villa.

Antón Saavedra, que ha sido secretario general de la federación minera de UGT (1976-1988), vicepresidente de la Internacional de Mineros (1978-1990), miembro del comité ejecutivo confederal de UGT (1976-1988), representante en el comité consultivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero de 1986 a 1994... además de diputado en la Junta General del Principado (1991 y 1998) por el PASOC. Saavedra no habla de oídas.

El pasado 3 de octubre, Antón Saavedra acompañó a Miguel Ángel Fernández en la presentación en el Ateneo Republicano de 'La insurrección de Asturias' de Manuel Grossi Mier. En aquel encuentro surgió el compromiso de volver a Valladolid para hablar de la mafia, no de la Chicago ni de la de Martín Scorsese en El irlandés, ni de los mafiosos que encarnan Robert de Niro, Al Pacino o Joe Pesci. Aquí el capo se llama José Ángel Fernández Villa y famiglia.

Saavedra llevaba años denunciando las prácticas del semidiós en Asturias, que había comenzado como confidente de la policía y acabó poniendo y quitando dirigentes del PSOE y al frente de una estructura mafiosa que saltó por los aires cuando se descubrieron los 1,4 millones de euros que escondía.

"El PPSOE trata de cargar sobre la espalda de Villa más de treinta años de basura minera y, desde luego, no seré yo quien se sume a ese coro de hipócritas, entre otras cuestiones, porque este sujeto no ha hecho ninguna cuestión que se saliera un milímetro del guión diseñado, primero desde el PSOE y después desde el PP, con un clarísimo objetivo, el de cargarse la minería del carbón y con ello la muerte de las comarcas mineras", aclara Antón Saavedra cuando el proceso judicial todavía sigue abierto.

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