En estos días hemos visto cómo un líder de la oposición venezolana se ha autoproclamado presidente de Venezuela, con el apoyo, como no podía ser de otra manera, de Trump y de muchos otros líderes occidentales, entre los que se encuentra Pedro Sánchez. Maduro ganó elecciones presidenciales en su país el año pasado, supuestamente bajo la vigilancia de observadores internacionales. Sin embargo, es a él a quien se acusa de llevar a su país al borde de una guerra civil, cuando son otros quienes pasan por alto la voluntad de Venezuela, apoyando a alguien que se autoproclama presidente del país y acrecentando la falta de diálogo. No sabemos con certeza lo demócrata o antidemócrata que será Maduro, pero a Guaidó, desde luego, no lo ha elegido nadie en unas elecciones legítimas.

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