En el caso de Verónica, la trabajadora de Iveco que se suicidó por la viralización de un vídeo sexual en el que aparecía, nadie parece tener una responsabilidad directa, y la mayor preocupación de los trabajadores es la de evitar la criminalización de toda la plantilla de la empresa. Que la vida sexual de una mujer se convirtiera en arma contra ella es el problema. Que al día siguiente ese vídeo fuera el más buscado en páginas porno  es el problema.
Que nadie hiciera nada para evitar lo que pasó es una responsabilidad colectiva.

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